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Rafa Company dimite como director del MuVIM en plena reestructuración cultural de la Diputación de Valencia

La salida de Company coincide con la redefinición del MuVIM, que se transformará en el Museu d’Art de la Diputació, con el objetivo de exhibir la colección provincial y renovar su equipo directivo

El hasta ahora director del MuVIMa, Rafa Company.

El hasta ahora director del MuVIMa, Rafa Company. / Fernando Bustamante

Voro Contreras

Voro Contreras

València

El director del Museu Valencià de la Il·lustració i la Modernitat (MuVIM),Rafa Company,ha solicitado este martes su cese voluntario al frente de la institución y su regreso provisional al puesto de coordinador de programas del museo, cargo que ocupó hasta 2015. La petición ha sido trasladada a la diputada de Personal, Reme Mazzolari, en un contexto marcado por la profunda reestructuración del área de Cultura de la Diputación de Valencia y la transformación del museo en el nuevo MuVIM–Museu d’Art de la Diputació.

La decisión de Company supone su desvinculación de la dirección del principal museo provincial en un momento clave. Tal como había adelantado este diario, la diputación tenía previsto que el gestor cultural no continuara al frente del MuVIM en esta nueva etapa. Aunque el pasado septiembre tanto el diputado de Cultura, Paco Teruel, como el propio Company defendieron públicamente su continuidad para liderar la reconversión del centro, finalmente el gobierno provincial que preside Vicent Mompó ha optado por buscar un perfil distinto para dirigir el proyecto.

Company, próximo a la jubilación, fue el primer director del museo desde su fundación hasta 2004, y regresó al cargo en 2015 tras un nombramiento directo. Aquella designación expiraba en 2018, lo que obligó a abrir un proceso interno que volvió a recaer en él y consolidó su continuidad hasta ahora. Sin embargo, en el nuevo organigrama, la diputación ha decidido que la plaza se cubra mediante un concurso público de libre concurrencia, en el que se valorarán tanto los méritos profesionales como la afinidad con la nueva línea estratégica.

Mientras se concreta el relevo, la institución ha ofrecido a Company un puesto de menor rango, al menos dos niveles por debajo del actual, para que continúe vinculado al museo hasta su jubilación. Según han apuntado fuentes de la diputación, el puesto al que Company ha pedido regresar -coordinador de programas museísticos singulares del MuVIM- queda amortizado en la nueva relación de puestos de trabajo (RTP) que ultima el equipo de Mazzolari. Esta situación obligará a ofrecerle al hasta ahora director del museo un puesto de categoría similar al que ha solicitado en otra institución o, de no ser posible, negociar con los sindicatos la posibilidad de no amortizar su plaza.

Paco Teruel, en el centro, junto al director Rafa Company, en una exposición reciente.

Paco Teruel, en el centro, junto al director Rafa Company, en una exposición reciente. / Raquel Abulaila

Un museo en plena redefinición

La salida de Rafa Company simboliza el cierre de una etapa histórica en el MuVIM, una institución que ayudó a fundar y consolidar durante más de dos décadas. Su marcha se enmarca en la profunda reformulación del museo, que pasará a denominarse oficialmente MuVIM–Museu d’Art de la Diputació y que aspira a convertirse en el gran escaparate del patrimonio artístico provincial.

El nuevo proyecto pretende exhibir de forma estable la vasta colección de la diputación, formada por más de 4.000 piezas actualmente almacenadas en Bétera. Entre los fondos destacan obras de Sorolla, Benlliure, Pinazo, Equipo Crónica, Carmen Calvo, Andreu Alfaro o Miquel Navarro, muchas de las cuales han permanecido hasta ahora fuera del circuito expositivo habitual.

No obstante, está previsto que la exhibición del patrimonio propio conviva con exposiciones temporales externas, que han caracterizado la programación del museo desde su inauguración. En este esquema, la Sala Parpalló, anexa al edificio principal, podría convertirse en el espacio específico para la colección permanente, manteniendo otras salas para proyectos contemporáneos.

La redefinición del MuVIM implica también una renovación completa de su equipo directivo. La anterior subdirectora, Carmen Ninet, y la jefa de Protocolo, Amparo Sampedro, se jubilaron el pasado año; Amador Griñó, jefe de Exposiciones, podría hacerlo en este 2026, y ahora el propio Company abandona la dirección tras conocer que la diputación no contaba con él para liderar la nueva etapa.

Un terremoto organizativo en el área de Cultura

La salida del director del MuVIM coincide con la presentación oficial de la nueva estructura organizativa de la Diputación de Valencia, que ha provocado un auténtico terremoto interno, especialmente en el área de Cultura. El plan contempla una profunda reorganización de la plantilla, que pasará de 177 puestos teóricos —con 121 ocupados— a 169 plazas, con 122 en funcionamiento. Se amortizan 16 vacantes y se crean nueve nuevas plazas, principalmente jefaturas de sección.

La nueva macroárea de Cultura se dividirá en dos grandes bloques. Por un lado, la gestión museística, que integrará el MuVIM, el Museu Valencià d’Etnologia y el Museu de Prehistòria; y por otro, la gestión cultural orientada a los municipios, con un director específico del que dependerán tres secciones. Además, se incorporan dos áreas transversales, administrativa y jurídica, para reforzar la coordinación interna. Desaparece la figura del jefe de servicio y los museos pasarán a depender directamente del diputado de Cultura.

Según el equipo de gobierno, la reforma permitirá homogeneizar la estructura funcionarial de los museos, mejorar la eficiencia y generar un ahorro estimado de 458.000 euros, aunque las cifras aún no son definitivas. La intención es aprobar la nueva organización y aplicar la nueva Relación de Puestos de Trabajo (RPT) en marzo.

Rafael Company, Rafael Armengol, Paco Teruel y Amador Griñó, en la exposición.

Rafael Company, Rafael Armengol, Paco Teruel y Amador Griñó, en la exposición. / Abulaila

Tensión política y choque sindical

La reestructuración ha generado un notable malestar interno y una fuerte confrontación política. PSPV y Compromís forzaron la celebración de un pleno extraordinario para denunciar lo que consideran un intento de control político de la cultura provincial. Durante el debate, hablaron de “purgas”, “venganzas políticas” y “macartismo cultural”.

El presidente Vicent Mompó y la diputada Reme Mazzolari defendieron la necesidad de corregir desigualdades heredadas y acabar con prácticas arbitrarias en la asignación de complementos y puestos. Mompó negó que se trate de recortes o ajustes de cuentas y aseguró que no se amortiza ninguna plaza ocupada, solo vacantes.

La vicepresidenta primera, Natàlia Enguix, anunció además que las primeras exposiciones tras la reconversión del museo serán Memòria de la Modernitat y Dones en marxa, proyectos concebidos en la anterior legislatura que comenzarán su recorrido en València antes de itinerar por las comarcas, en línea con el objetivo de “comarcalizar” la cultura.

Los sindicatos, especialmente Comisiones Obreras, han mostrado su preocupación por la falta de diálogo, la supresión de servicios y el clima de tensión laboral, alertando del riesgo de instrumentalización política de la gestión cultural. Dos organizaciones sindicales incluso se han levantado de la mesa de negociación y han solicitado la mediación directa del presidente provincial.

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