Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

El MuVIM cierra su exposición permanente "La aventura del pensamiento" hasta junio por problemas técnicos

La Diputación de Valencia está trabajando en un "parche" tecnológico para solucionar los problemas de la exposición permanente del MuVIM, mientras la cafetería permanece cerrada y el museo carece de director.

La exposición permanente "La aventura del pensamiento" del MuVIM en 2019.

La exposición permanente "La aventura del pensamiento" del MuVIM en 2019. / L-EMV

La exposición permanente del Museu Valencià de la Il·lustració i la Modernitat (MuVIM), "La aventura del pensamiento", permanece cerrada desde hace meses y no volverá a abrir sus puertas, como mínimo, hasta el próximo mes de junio, según informaba ayer el propio museo a los que intentaban acceder a la muestra. Se trata de uno de los espacios emblemáticos del museo, inaugurado en 2001 y concebido como un recorrido inmersivo por la historia del pensamiento occidental, que atraviesa 15 salas y más de 2.000 metros cuadrados de escenografías, audiovisuales y recursos tecnológicos.

El cierre, según confirman fuentes de la propia Diputación de Valencia, obedece a problemas técnicos derivados de la obsolescencia del sistema informático que sustenta el recorrido expositivo. La corporación explica que el “software” que gobierna la instalación procede de la década de los años 80 y fue desarrollado por una empresa israelí que ya no existe, lo que ha imposibilitado durante meses encontrar técnicos capaces de repararlo o actualizarlo. Finalmente, la diputación ha logrado localizar a una empresa que trabaja actualmente en un “parche” tecnológico que permita empalmar el tramo de la exposición que ha dejado de funcionar con el que todavía opera correctamente. En estos momentos, se están realizando pruebas para comprobar la viabilidad de esta solución provisional.

La cafetería, también cerrada

Esta situación pone de relieve la delicada situación del principal museo de la Diputación en un momento marcado por la dimisión de su director, Rafael Company, y la profunda reestructuración del área de Cultura que impulsa el actual equipo de gobierno provincial, que quiere reconvertir el MuVIM en un escaparate del patrimonio artístico de su propiedad.

El cierre prolongado de la exposición permanente se suma a otros síntomas de precariedad en el funcionamiento cotidiano del MuVIM. Uno de los más visibles es el cierre de la cafetería, después de que la empresa concesionaria haya decidido no continuar con la gestión. La Diputación ha tenido que reiniciar el proceso de licitación, por lo que el servicio permanecerá cerrado durante los próximos meses, privando al museo de un espacio básico para el público y para la actividad cultural.

Gestión sin dirección

Desde la salida de Rafael Company, el MuVIM carece de dirección, una circunstancia que se prolongará previsiblemente hasta mayo, cuando la diputación confía en resolver el concurso público para designar a la persona que asuma el cargo. Hasta entonces, según reconoce la propia institución, son los técnicos del museo quienes se ocupan de la gestión diaria, mientras que el diputado de Cultura, Paco Teruel, da el visto bueno definitivo a las principales decisiones, una función que hasta ahora correspondía al director.

Esta situación de interinidad afecta tanto al funcionamiento interno del centro como a su proyección pública, en plena transición hacia el nuevo modelo que transformará el MuVIM en el MuVIM–Museu d’Art de la Diputació, con la misión de exhibir de forma sistemática el patrimonio artístico provincial actualmente almacenado en Bétera.

Una exposición marcada por la intermitencia

No es la primera vez que "La aventura del pensamiento" sufre cierres prolongados. Desde hace más de una década, la muestra ha atravesado sucesivas etapas de intermitencia, derivadas tanto de la obsolescencia tecnológica como de decisiones presupuestarias y estratégicas.

En 2012, la Diputación redujo drásticamente su horario de apertura alegando baja afluencia de público y la necesidad de racionalizar recursos. Un año después, en 2013, la exposición fue clausurada durante meses debido al elevado coste de mantenimiento -cercano a los 150.000 euros anuales- y a los continuos fallos técnicos, lo que abrió incluso el debate sobre su sustitución por un nuevo proyecto museográfico. En 2015 el MuVIM realizó una inversión de más de 300.000 euros destinada a actualizar contenidos, digitalizar materiales y mejorar la iluminación y algunos elementos escenográficos.

A pesar de estas intervenciones, los problemas estructurales han persistido. La elevada dependencia tecnológica del recorrido, concebido a principios de los años 2000 con los recursos más avanzados de entonces, ha convertido su mantenimiento en un desafío constante, que ha desembocado en el cierre actual.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents