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Exposición | The Burning Man

Miguel Arraiz y la emoción de construir un templo para que 80.000 personas se despidan de sus seres queridos

El 'Temple of the deep' instalado en el desierto de Nevada durante el festival The Burning Man ha sido la elegido por el Colegio de Arquitectos para abordar la relación entre la arquitectura y el fuego, dentro del marco de las Fallas. Arraiz ha preparado una muestra donde repasa el proceso creativo, la instalación y la quema del lugar sagrado que construyó para este festival internacional

Miguel Arraiz ultima la exposición en el Colegio de Arquitectos de València sobre el templo construido en el Burning Man

Nacho Rambla / Jamen Percy / Rand Larson

Amparo Soria

Amparo Soria

València

Han pasado ocho meses desde que el primer arquitecto español plantara la instalación central sobre la que gira todo el festival The Burning Man, un histórico encuentro creativo y experimental donde se reúne gente de todo el mundo. En pleno desierto de Black Rock, en el estado de Nevada (EEUU), Miguel Arraiz levantó el 'Temple of the deep', una construcción efímera que ardió tras acoger, durante diez días, a todos los que hasta allí se acercaban a dejar un mensaje para el más allá. Porque ese es el fin, cada año, del templo: conectar la tierra con el más allá.

Ahora, el Colegio Territorial de Arquitectos de Valencia (CTAV) ha recopilado todo ese trabajo de la mano de Miguel Arraiz, que es el comisario de 'Foc al desert. El Temple del Burning Man', una exposición que se va a inaugurar este martes, 10 de marzo, a las 19 horas, en la sede del centro territorial. Se podrá visitar hasta el 2 de abril y, según Arraiz, es un viaje completo hasta Nevada. "Hay diferentes partes donde se explica, por un lado, la historia de todos los templos que se han hecho hasta ahora, pero también repaso cómo construimos el nuestro, cuál fue el resultado, cómo fue devorado por el fuego y cómo la gente dejaba allí sus plegarias o recuerdos de sus seres queridos", señala.

Esta muestra se enmarca dentro de la ya tradicional muestra que organiza cada año el CTAV donde buscan vincular la arquitectura con la cultura valenciana del fuego durante las Fallas. El templo y las Fallas tienen ese elemento el común: son monumentos efímeros destinados a desaparecer entre las llamas. Desde hace nueve años, el colegio profesional explora esa relación a través de diferentes proyectos vinculados al mundo fallero pero en esta ocasión ha sido el proyecto de Arraiz el que se ha llevado todas las miradas y de ahí que le propusieran realizar esta exposición.

El templo de Miguel Arraiz en el Burning Man en una imagen de agosto de 2025.

El templo de Miguel Arraiz en el Burning Man en una imagen de agosto de 2025. / Scott London

Arraiz explica que también se expondrán los planos técnicos del templo, así como otros objetos relacionados con el festival, como un bote de arena, entradas, cartelería y todo tipo de elementos propios de esta cita internacional.

Esta retrospectiva a aquella hazaña creativa y un sueño para cualquier diseñador -coronar el Burning Man- ha sido emocionante para Arraiz. Ha tenido que echar la vista atrás a los meses de trabajo previos, ya desde Estados Unidos, preparando el montaje de la estructura, "trabajando con todos los voluntarios del festival que querían participar en la construcción del templo como una forma de duelo, porque allí iban a dejar mensajes a sus seres queridos, y todos tenían historias muy difíciles", señala.

El templo de Miguel Arraiz en el Burning Man se quemó el último dñía del festival

El templo de Miguel Arraiz en el Burning Man se quemó el último dñía del festival / Scott London

"A mí me ha cambiado la vida. Aunque desde fuera parezca que solo es construirlo, mi labor ha sido dar espacio a que 80.000 personas pudieran depositar allí objetos de sus seres queridos, como parte del duelo. El trabajo ha sido verdaderamente emocional", explica Arraiz, quien asegura que esa fue precisamente la parte más bonita, la de crear "un espacio para los demás".

La propuesta, 'Temple of the Deep', se inspiraba en el kintsugi japonés -la técnica de reparar cerámica rota con oro- y adoptaba la forma de una gran roca agrietada que simbolizaba las heridas emocionales y los procesos de sanación colectiva.

La estructura, levantada con la colaboración de un amplio equipo internacional de arquitectos, artistas y voluntarios, funcionó durante el festival como un santuario abierto al público antes de arder en una gran pira que marcó el final de la edición.

Visita guiada a fallas experimentales

La exposición del CTAV cuenta además con la colaboración del Centre del Carme Cultura Contemporània (CCCC). En el centro se expondrá una maqueta y un vídeo del proceso de creación. Además, se han programado actividades paralelas como la visita guiada a las fallas experimentales del centro de Valencia el próximo 16 de marzo y una mesa redonda sobre ritual, fuego y contemporaneidad. La exposición 'Foc al desert. El Temple del Burning Man' podrá visitarse con entrada libre del 10 de marzo al 2 de abril en la sede del CTAV, situada en la calle Hernán Cortés de Valencia.

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