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Crónica

Grupo Gourmets, el catalizador de la alta gastronomía española, cumple 50 años

El Grupo Gourmets celebra su 50 aniversario con una reunión que homenajea a la hostelería española, recordando el nacimiento de la 'Nueva Cocina Vasca' y otras 150 iniciativas.

Premiados y asistentes al 50 aniverario del Grupo Gourmets

Premiados y asistentes al 50 aniverario del Grupo Gourmets / Pablo Plaza

Santos Ruiz

Santos Ruiz

València

El Grupo Gourmets cumple 50 años y lo celebra reuniendo a lo más granado de la hostelería española. Estaban todos, los de ahora y, sobre todo, los de antes. Y si alguno faltó le hubiera gustado estar. Seguro. No conozco ningún otro evento que haya reunido un grupo de cocineros tan exclusivos. Los mejores y sólo ellos. Bueno ellos y yo, que no voy nunca a estas cosas pero que en esta ocasión no quise faltar. Fuimos para rendir homenaje a un grupo editorial sin el cual no se entiende la historia reciente de la gastronomía española. En 1976 Francisco López Canís puso en marcha la primera Mesa Redonda de la Gastronomía. “El sector apenas se conocía entre sí y nos pareció una buena iniciativa para empezar a construir ” relataba López Canís en el escenario. De esa reunión salieron Pedro Subijana y Juan Mari Arzak convencidos de que había que hacer algo. Ese algo se convirtió en la “Nueva Cocina Vasca” un movimiento que lideraría el futuro de la gastronomía española. Luego vinieron el Salón del Gourmet (hoy convertido en el pulmón financiero del grupo), el club de vinos y otras 150 iniciativas más que se desarrollaron siempre en el entorno de la hostelería y la alimentación de calidad.

Éste no fue un evento normal. Estoy acostumbrado a ver a las figuras de la gastronomía española desfilar por la alfombra roja del glamour. Pero aquí exhibían otra sonrisa. No era la de la vanidad, sino la del respeto. Respeto a un grupo editorial que ha contado la hostelería española con una seriedad que ahora se antoja épica. Invirtiendo recursos y y exigiendo a sus plantillas la calidad que pedían a los restaurantes de los que escribían. Yo mismo fui inspecto de su guía durante una década y trabajé con un respeto y unos medios que aún hoy recuerdo con cariño.

No fue un evento normal. No vi a ningún cocinero sacar su móvil para publicar un selfi y, en su lugar, escuché reflexiones sesudas de los protagonistas de la cocina española. Escuché a María Ritter (directora de la Guía Repsol) preocupada por ampliar el horizonte de la alta restauración española para que abarque, además de la cocina de autor, otras cocinas como la tradicional o la de mercado, a Carlos Maribona (uno de los críticos gastronómicos más reputados del país) contar el momento en el que el cocinero comenzó a pasear la sala y saludar a los clientes y a Sacha Ormaechea criticar el día en el que los chefs comenzaron a cocinar lo que a otros les gustaba. Vi a Ricard Camarena preocupado por el futuro empresarial de la profesión y a Paco Morales cuestionando la vanalización del éxito de quienes aprendieron a hacer bien las cosas.

Salí convencido de que existe la posibilidad de volver a un escenario gastronómico motivado por los grandes valores de la gastronomía. Uno cargado de más verdad y menos espectáculo. Convencido de que hay mimbres para construirlo pero dudando de que exista un cliente a quien le interesen más los calificativos de una opinión crítica que los likes de una publicación llamativa en Instagram. Nosotros, en Levante-emv, seguiremos apostando por esa verdad, la del criterio, el conocimiento y la crítica. Escribiendo de gastronomía con la misma objetividad, libertad y responsabilidad con la que informamos de economía, política o sucesos. Pensando en el lector y respetando al profesional del que opinamos. Sin servidumbres ni intenciones inconfesables, como durante tantos años lo hiciera Francisco López Canís.

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