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Los secretos de la cancelación de Morrissey: la elección del hotel, los caprichos de la estrella y el seguro por lo que pudiera pasar

El equipo de Morrissey eligió el hotel en el centro de València, donde el cantante exigió microondas, tostadora, tazas de porcelana y otros detalles específicos para su estancia

Morrissey

Morrissey

València

La cancelación del concierto de Morrissey que se iba a celebrar el pasado jueves en el Palau de les Arts ha sido para sus fans, pero también para los organizadores del concierto, más un disgusto que una sorpresa. El largo historial de suspensiones por parte del exlíder de The Smiths casi desde que empezó su carrera en solitario, ya había hecho temer a más de uno que el divo del rock podría acabar haciéndole un “ghosting” a sus fans valencianos. Sobre todo teniendo en cuenta de que llegaba a una ciudad en plenas Fallas, una festividad en la que el ruido (y ciertas costumbres gastronómicas) pueden ser kriptonita para un artista con la sensibilidad -al menos para ciertos asuntos- de Morrissey.

Y, efectivamente, es lo que acabó ocurriendo. Unas diez horas antes de tener que subirse al escenario de Les Arts, Morrissey anunciaba en su página web que el concierto quedaba cancelado porque esa noche no había podido dormir debido al ruido de una fiesta con música techno cerca de hotel en el que se había alojado. Había pasado, dijo, un auténtico “infierno” y estaba en estado “catatónico”. Iba a necesitar, aseguró, un año para recuperarse.

Elección del artista

Horas después, y a través de la misma web, indicó que el hotel era uno de cinco estrellas situado en la Plaza de Manises, donde no consta que esa noche se hubiese celebrado ninguna fiesta o verbena que pudiese desvelar al mancuniano cantante. Si la hubo, por contra, durante la mañana del jueves, cuando miles de falleros se concentraron en este espacio con sus bandas de música en un acto organizado por la Diputación de Valencia. Fuentes del propio hotel -que nunca han identificado a Morrissey entre sus clientes más recientes- aseguraron el jueves a este periódico que en los alrededores no había habido la noche anterior ninguna fiesta o verbena y que no constaban quejas de los huéspedes.

Con música techno o no, muchos fans se preguntaban ayer que, siendo como son de populares las costumbres y manías del cantante británico, a quién se le había ocurrido alojarlo en un hotel del centro histórico de València en plenas Fallas. Cuestionada al respecto por este periódico, la promotora valenciana que organiza la minigira de Morrissey por España asegura que fue el propio equipo del artista el que eligió ese alojamiento.

Un hotel de lujo

Se trata de un hotel con ya cierta experiencia en acoger a personajes populares. De hecho, dos de sus primeros clientes fueron la pareja formada por Penélope Cruz y Javier Bardem, cuando visitaron València para asistir a la ceremonia de los Goya. No sabemos si los dos intérpretes españoles le hicieron alguna petición especial a la gerencia hotelera para satisfacer todas sus necesidades, pero este periódico sí ha podido averiguar algunas de las exigencias que Morrissey trasladó para hacer su estancia más agradable (algo que parece obvio no se consiguió).

Así, y según ha podido saber Levante-EMV, el autor de “Bigmouth strikes again” exigió que en su habitación hubiese un microondas, una tostadora, una "kettle" y tazas de porcelana china para el té, copas largas y vasos, cuatro bols de cereales, cuatro platos grandes y cuatro medianos, una tabla de cortar, un cuchillo para el pan y panes de varios tipos. No tenía que faltar tampoco varios tipos de fruta, seis botellas grandes y seis pequeñas de agua de la marca Fiji y un tipo específico de mantequilla que, al parecer, no se vende en València.

Seguro de cancelación

Morrissey llegó a València el miércoles desde Milán en un viaje por carretera con el autobús con el que está desplazándose durante su gira por Europa. Cabe recordar que el músico es poco amigo de los aviones. De hecho, cuando suspendió el concierto programado para el FIB de Benicàssim de 2004 alegó haber sufrido un ataque de pánico cuando se disponía a subir al avión privado que le llevaría a València.

Con ese mismo autobús viajará antes del sábado a Zaragoza, donde está programada la segunda parada -bueno, ahora la primera- de su minigira por España, que incluye un tercer concierto el próximo lunes en Sevilla. Los tres han sido organizados por la promotora valenciana Serious Fan Music junto con la barcelonesa Primavera Sound.

Serious Fan Music también es una de las promotoras que organiza las Noches del Botánico de Madrid. Allí también iba a actuar el pasado año Morrissey y allí también canceló los conciertos alegando una sinusitis aguda. Ante la sospecha -sustentada en las estadísticas- de que la historia se repitiera, la empresa ha vuelto a contratar este año un seguro por cancelación del que ya ha hecho uso una vez… De momento.

El "no concierto" que ha puesto a València en el mapa

La cancelación del concierto que Morrissey tenía previsto ofrecer este jueves en València no solo ha generado revuelo en España, sino que ha saltado con fuerza a medios de Europa y América. La explicación difundida por el entorno del artista ha convertido el episodio en una historia internacional que mezcla crónica cultural, sorpresa y, en muchos casos, ironía.

En Estados Unidos, Rolling Stone ha abordado el caso con un tono claramente irónico, presentando la cancelación como una de las excusas menos “rock and roll” posibles: suspender un concierto por no haber podido dormir. Pitchfork ha sido aún más mordaz y resumió el episodio con una idea demoledora: Morrissey canceló porque tenía sueño.

Associated Press, por su parte, ha recordado el viaje previo del cantante desde Milán, la falta de descanso por el ambiente festivo y la incertidumbre sobre una posible reprogramación o devolución de entradas. People y Page Six han llevado el asunto al terreno de la cultura pop y la crónica social, insistiendo en frases como “estado catatónico” o “infierno indescriptible”.

En Reino Unido, The Guardian ha contextualizado la noticia dentro de Las Fallas y relata que el cantante llegó a València tras dos días de viaje por carretera. Según la versión recogida por el diario, el ruido nocturno, la megafonía y el ambiente en la calle le impidieron descansar hasta dejarlo en un supuesto “estado catatónico”. The Independent ha optado por un tratamiento más sarcástico y recogió además reacciones de usuarios en redes sociales que calificaban la explicación de ridícula. NME ha mantenido un tono más informativo, mientras que el Manchester Evening News puso el foco en el enfado de los seguidores y en las bromas publicadas tras la cancelación.

La historia también ha tenido eco en Italia, Alemania y Argentina. Rolling Stone Italia ha incidido en la peculiar fórmula utilizada por el entorno del cantante; stern ha sugerido que el ruido fallero era algo fácilmente previsible; y Página/12 ha resumido el caso con ironía desde el propio titular: “A Morrissey le dio sueño y canceló otro show”.

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