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La vuelta del blusón negro es una realidad: elegancia, sofisticación y orgullo local

Después de años donde los colores, estampados y tejidos han dominado la indumentaria fallera 'de casal', los tonos oscuros vuelven a ser los favoritos en una vuelta a la tradición y uso habitual de esta prenda, pensada para los momentos más informales y callejeros. Los pañuelos con cuadros, los 'de hierbas', siguen siendo los más populares pero los estampados de las tradicionales flores valencianas crecen imparables

Marina García y María Estela Arlandis con el blusón negro y el pañuelo de Mama Cose, en 2024.

Marina García y María Estela Arlandis con el blusón negro y el pañuelo de Mama Cose, en 2024. / Levante-EMV

Amparo Soria

Amparo Soria

València

La moda de fallera de calle ha tomado en los últimos años una envergadura a la altura de la indumentaria tradicional. Cada comisión ha decidido el color de su parka, su forro polar y, dentro de cada grupo de amigos y amigas, a gusto de cada uno, los blusones se diseñan a libre elección, a menos que la propia falla estipule que se mantenga el color identificativo como el caso de Convento Jerusalén (verde) o Alimerante Cadarso (granate). Lo que es cierto es que la prenda más básica y rural de las Fallas ha emprendido su propio camino más allá del negro en los últimos años, pero tan lejos se ha ido que la tendencia ahora es volver al origen. Los colores oscuros dominan, de nuevo, la paleta cromática del histórico guardapolvo.

Así lo confirma el indumentarista fallero Alejandro Moliner, de la saga de Álvaro Moliner, y Maika Ferrando, gerente de Mamá Cose, especialista en blusones. En conversación con ambos, las conclusiones son claras: la proliferación de colores y estampados en estas camisas tradicionales ha ido de la mano de la evolución de la moda en general, buscando ir más allá y rompiendo con la tradición. Sin embargo, años después, la vuelta precisamente a esa tradición parece ser lo rompedor.

Maika Ferrando recuerda que su empresa fue la encargada de proponer y confeccionar los blusones de la corte de María Estela Arlandis y Marina García en 2024 y lo hicieron todo al negro. Ese año, Mamá Cose celebró el décimo aniversario como infumentaristas oficiales de la corte de honor y la apuesta fue clara: "poner de moda la tradición", explica. Como pañuelo, apostaron por poner al cuello un ejemplar de los que usan los niños en la cabeza, "y fue una locura". "La corte de honor marca las tendencias, ellas son las embajadoras y se notó muchísimo en cómo la gente volvió a usar el negro", explica Ferrando.

La moda del blusón negro renace con María Estela y la corte en las Fallas 2024

Moisés Domínguez

De las 'portuguese girls' al minimalismo

En las Fallas, como en la vida en general, todo va por modas. Mientras en el street style hemos asistido al dominio absoluto de las 'portuguese girls', donde todo se ha teñido de colores vibrantes, estampados atrevidos, texturas variadas y prendas holgadas, las Fallas hacían lo propio adaptándolo a las prendas oficiales de la fiesta. De ahí que no era casual mezclar un blusón de plumeti rosa con un pañuelo floreado en rojos y naranjas, o uno de nido de abeja en azul con un pañuelo en amarillo y morado al cuello. La democratización de la moda y el estilo en general, con la adaptación de las tendencias en particular, han convertido las calles de València en una representación del estilo urbano adaptado a una tradición.

"El negro siempre representa lo sobrio y elegante, además de la corte de honor, en Junta Central Fallera nos encargaron los suyos y confeccionamos dos: uno en gris oscuro y otro en negro. El otro día, en la recepción de la Infanta Elena, el presidente Santi Ballester llevaba el negro, que es el oficial", explica Ferrando.

Colores neutros, oscuros... y de calidad

Como ella, Alejandro Moliner -con dos tiendas y dos corners en El Corte Inglés-, confirma ese viraje hacia lo oscuro. "También los colores neutros, porque hace diez años nadie llevaba uno oscuro, pero ahora sí, gracias también a la apuesta por telas de calidad, desde rasos, nidos de abeja, cachemir o linos, que se distingan de las opciones más económicas", explica el indumentarista.

Además, señala que los blusones no son incompatibles con el resto de prendas que hoy en día componen los uniformes de la comisión: parkas y polares conviven con esta blusa fina, y "no son incompatibles", dice Moliner, pese a que ya son casi más visibles en las calles estas prendas urbanas debido a la meteorología de los últimos años, donde el frío y la lluvia han sido los protagonistas.

Este año, además, Moliner ha vivido un 'boom' gracias a la colección completa que han lanzado en torno a estas prendas: delantales, mochilas, bolsos o bufandas con los clásicos estampados espolinados, como los pañuelos, prenda indiscutible y por excelencia de los últimos años. En concreto, han lanzado el diseño exclusivo 'Abastos' que venden en sus tiendas Per a Lluir y en El Corte Inglés y no dejan de verse por la calle. "Empezamos a venderlos hace años con estos estampados típicos valencianos, pensábamos que pasarían de moda pero al revés, no han dejado de venderse porque además pueden usarse en el día a día y la gente se atreve a llevarlos cada vez más", explica Moliner.

En el caso de Mamá Cose, Ferrando explica que se siguen vendiendo los tradicionales cuadros 'de hierbas' (en azules) o 'de fardo' (en marrones). Precisamente, este último también se está recuperando y forma parte de la indumentaria tradicional, solo que en tonos tierra, y que llevó precisamente el presidente de la Falla Espertero-Ramón y Cajal, José López, el domingo cuando el monumento infantil de la comisión ganó el primer premio.

José Lopez, presidente de la falla Espartero-Ramón y Cajal, con el 'mocaor de fardo', con el estampado de cuadros en tonos marrones.

José Lopez, presidente de la falla Espartero-Ramón y Cajal, con el 'mocaor de fardo', con el estampado de cuadros en tonos marrones. / Francisco Calabuig

Como ya pasó hace algunos años, esos cuadros siguen siendo el mayor elemento identificador de la fiesta y muestra de ello es su uso por parte de falleros pero también de no falleros, simplemente de aquellos que disfrutan de la fiesta. De ahí que esos estampados hayan poblado todo tipo de objetos: "El colectivo fallero lo vive todo con intensidad, y con la indumentaria pasa lo mismo... Si no van vestidos con el traje regional, quieren ir identificados con otros elementos", señala Ferrando.

El orgullo valenciano y su vertiente fallera han tenido su materialización en la moda callejera, pero también han evidenciado un ciclo habitual en la industria: la innovación constante acaba encontrando su punto de ruptura en el regreso a lo esencial. En el caso de las Fallas, ese esencial no es otro que el blusón en su versión más pura, convertido ahora, paradójicamente, en la opción más contemporánea.

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