La última sala de los museos que te puedes llevar a casa: un paseo por las tiendas donde el legado cultural se exporta
Las tiendas de las pinacotecas valencianas se consolidan como una extensión de la visita, entre el diseño, la divulgación y el recuerdo tangible. Aunque lejos de los grandes referentes internacionales, estos espacios profundizan en la idiosincrasia de cada espacio a través de sus objetos en venta

La tienda de la Beneficiència, la del Centro de Arte Hortensia Herrero, la del Museo Militar y la del CaixaFòrum. / Miguel Angel Montesinos
Salir por la tienda de regalos ya no es una opción, sino que es parte del recorrido. Como sugería el irónico título de 'Exit Through the Gift Shop', el documental del artista Banksy (2010), el arte -contemporáneo o no- ha asumido sin complejos su traducción no solo en souvenirs, sino en verdaderos objetos de coleccionista. Esta reacción nace de un público que consume más allá de las obras de arte y que espera poder llevarse un pedazo del museo a casa. Del otro lado, lo que durante años fue un epílogo casi anecdótico, entre la contemplación y la salida, se ha convertido en una parte fundamental de para las entidades gestoras de museos, donde pueden expandir su legado e influencia más allá de sus salas.
En ese tránsito, las grandes instituciones internacionales han marcado el camino. Las tiendas del Museo del Prado, el Museo Reina Sofía o el Museo Thyssen-Bornemisza han elevado el souvenir a objeto cultural y de diseño, mientras que referentes como el Museum of Modern Art (MoMA) de Nueva York o el Palais de Tokyo han convertido sus tiendas en auténticos destinos en sí mismos, apostando por objetos de coleccionista, marcas alternativas y merchandasing propio.
En València, ese modelo todavía se construye, pero ya deja ver sus propias líneas de trabajo. Lejos de la escala y la ambición de esos gigantes, las tiendas de los museos valencianos funcionan como cápsulas que condensan el discurso de cada institución. En el IVAM, su vocación documental se plasma en catálogos convertidos en piezas de archivo y cápsulas temporales, mientras que en La Beneficència se apuesta por un enfoque didáctico y transversal.
Un estilo similar al centro ubicado en la Calle de la Corona tiene Laie, la librería-tienda cultural ligada al CaixaForum, mientras que el Centro de Arte Hortensia Herrero sí apuesta por el diseño contemporáneo con piezas más seleccionadas. Los guiños a los productos valencianos se entrelazan con souvenirs más pedagógicos en este enclave del Museu de les Ciències València y la historia, por su parte, ilustra cada recoveco de La Pica en Flandes, la tienda de un museo especializado como el Museo Histórico Militar. Todos ellos espacios que, aunque modestos, empiezan a reclamar su papel no solo como cierre de la visita, sino como una forma distinta de relacionarse con el arte o su identidas en sus variadas formas.
IVAM
En el IVAM, la joya de la corona son los catálogos de las exposiciones que pasan por allí cada año, desde que el museo abriera sus puertas a finales de los 80. Eso le convierte en una hemeroteca viva, disponible, donde ir a buscar documentación relacionada con cada artista y periodo artístico que ha pasado por allí. Estos ejemplares se conservan en vitrinas en la tienda de la pinacoteca, custodiados como objetos de coleccionista. El último ejemplar que ha arrasado en ventas es la 'España oculta' de Cristina García Rodero, del que se han agotado todo el stock que han ido reponiendo gracias a la mirada fotográfica de la artista.
Junto a esos catálogos, los otros objetos más cotizados son precisamente los carteles de esas exposiciones, que son lo primero que uno encuentra al entrar en la tienda. Desde Pinazo, Kara Walker, Manolo Gil o cualquiera de los artistas que allí han expuesto forman parte de la colección de cartelería que está a la venta y que en algunos ejemplares son casi obras de arte.

La tienda del IVAM. / Miguel Ángel Montesinos
La Bene Botiga
En la Beneficiència, sede del Museu de Prehistòria y de l'ETNO, la 'Bene Botiga' es un enclave fundamental donde se recopila, desde la teoría, todo lo visto en ambos espacios. Hay libros de todas las etapas de la historia, de todas las civilizaciones y en todos los formatos: ensayos, novelas y cómics, tanto para los más pequeños como para los adultos e incluso perfiles especializados en estas disciplinas.
Los libros conviven con otros objetos como la joyería, que ocupa varias vitrinas de la tienda y que tiene la particularidad de ser diseños clásicos, reproducciones de piezas encontradas en yacimientos arqueológicos visigodos o romanos, así como marcas que trabajan formas clásicas y artesanales como Teresa Tormo.
El gerente de la Bene Botiga, Bruno Rives, explica que hay una base fija de clientes que busca colecciones concretas de la Diputació de València que realiza a través de su editorial, Alfons el Magnànim, aunque la mayoría son visitantes. De hecho, los contenidos infantiles tienen mucho tirón porque los domingos el museo abre con actividades para los más pequeños. Ahora bien, Rives explica que el problema de estos establecimientos reside en que "siempre dependemos del número de visitantes del museo: si viene poca gente, entra en la tienda poca gente".

La Bene Botiga, junto a su gestor, Bruno. / Miguel Ángel Montesinos
Laie
A la salida de alguna de las exposiciones del CaixaForum de València, los ojos se posan rápidamente en Laie, una tienda-libreria cultural. Este espacio, con entidad propia pero ligado al enclave vía concesión, se erige como una sinergia perfecta entre lo local, lo cultural y lo artístico. Porque por un lado, el visitante que entre por su puerta puede llevarse una guía de la obra de Santiago Calatrava o una recetario para preparar la paella, pero también puede profundizar en algunas de las exhibiciones que conquistan el corazón de este lugar llevándote un regalo ideal para un niño -como un huevo de dinosaurio, sin olvidar las cantimploras, maquetas, gorras o chapas diseñadas para la ocasión- o libros -en diferentes idiomas- más instructivos para seguir sumergiéndote en el vínculo que une la música y las matemáticas o en la inmensidad del universo.
Porque esta ubicación cubre la demanda turística, la de arte -una de las materias estrella entre las adquisiciones, seguidas de los libros para los más pequeños y los de ocio- y la especializada, por ejemplo, en ciencia. Eso sí, según explican sus responsables, el 60 % de la venta son "artículos de regalo, objetos o recuerdos", siendo los más escogidos "accesorios de moda y tendencia, imanes, postales y referencias infantiles". En cuanto a los perfiles, mitad nacionales y mitad internacionales -liderados por británicos, franceses y alemanes-, aunque desde este momento y hasta el final de la temporada veraniega "aumenta el turismo de forma considerable".

Visitantes en la tiend-librería Laie, en el CaixaForum de València. / Daniel Tortajada
Centro de Arte Hortensia Herrero
Por su parte, la tienda del Centro de Arte Hortensia Herrero tiene vida propia, en el sentido literal y el figurado: se encuentra en la acera de enfrente del museo y funciona de manera independiente pero estrechamente vinculada a la colección de arte contemporáneo del museo. Así, uno puede encontrar menaje de hogar con estampados de Manolo Valdés, desde bandejas a posavasos, pero también catálogos del consagrado artista y de otros como Julian Opié.
También hay cerámica valenciana, los clásicos bolígrafos de Benja y pañuelos, lapiceros e imanes propios del centro artístico. Además, tamién están los tradicionales posters de Virginia Lorente sobre València así como objetos relacionados con la colorida obra de Peter Halley.
Uno de los objetos más solicitados son las reproducciones de los móviles de Alexander Calder que tantas casas inspiracionales decoran ya y que se pueden adquirir en esta tienda directamente, como también el libro 'Refugios' de la ciudad de València o el 'Forbidden Cities' de Antonio Girbés.

La tienda del Centro Hortensia Herrero. / Miguel Ángel Montesinos
Museu de les Ciències València
Estabilidad en la mayoría de productos que se exponen y el imán como "estrella" de las ventas son alguna de las características que ilustran la tienda del Museu de les Ciències de València. Sin embargo, la experiencia va más allá. Por un lado, porque productos como libros vinculados a exhibiciones en marcha -como la del universo inmersivo de Leonardo Da Vinci- triunfan. Por otro, porque si lo que se desea es una camiseta con una cadena de ADN, una bolsa con la tabla periódica o experimentos que poder hacer en casa y que estén vinculados al espacio, el hielo o, incluso, a un mini volcán, este es también el sitio perfecto.
Según explican desde el mostrador, a este enclave -que mantiene un 80 % de sus objetos en venta de manera continuada y va variando el resto- "viene mucho turista internacional que viene a la ciudad", pero también una parte es nacional. Y es que la experiencia en esta tienda también encuentra otros atractivos. Como no puede ser de otra forma, hay pequeños expositores dedicadas a otros enclaves del complejo de la Ciutat de les Arts i les Ciències como el Oceanogràfic y sus pingüinos de peluche, pero también sorprende los stands con producto típico valenciano, desde botellas de Agua de Valencia a crema de arroz autóctona, pasando por el vino -también marca Oceanogràfic-. Para cerrar la visita con buen sabor de boca.

La entrada a la tienda del Museu de les Ciències. / Levante-EMV
La Pica en Flandes
Pero València también tiene museos dedicados a un ámbito particular. Y quizás una de las mejores muestras sea un Museo Militar y su tienda, La Pica en Flandes, que atrae a un público "muy variado". Lo relata así desde el otro lado del mostrador, Beni Ribera, quien gestiona junto a su pareja este enclave en el que la historia -desde los visigodos a las Guerras Mundiales, pasando por los romanos, el medievo o pérdidas como Cuba o Filipinas- se entrelaza con otro arte como es la elaboración de maquetas -de armamento, vehículos, soldados...- y el coleccionismo.
Y, pese a lo que se podría pensar, no solo desde el Ejército acuden a este recinto. Muchos niños o jóvenes, interesados en la historia, también visitan La Pica en Flandes. Además, "vienen turistas más por los souvenirs o maquetas, pero también muchos militares y civiles que son amantes de la historia o muchos estudiantes que tienen determinados trabajos y vienen a coger información de nuestros libros, porque tenemos de todas las clases", explica Ribera, que destaca además como la tienda -que también tiene una parte con camisetas o gorras militares, sin olvidar los famosos Playmobil- "va ampliándose con las novedades". "Siempre salen nuevos artículos, revistas o si hay una efeméride se fomenta más la tirada", concluye.

Beni Ribera, en la Pica en Flandes, la tienda del Museo Militar. / Levante-EMV
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