Hans Zimmer llena el Roig Arena con un espectacular concierto sinfónico de cine
Los acordes de “Like a Dog Chasing Cars” y “Why So Serious?” recordaron por qué la trilogía de “El caballero oscuro” redefinió el género de superhéroes, antes de dar paso a la fuerza de “The Fire Rises”

Hans Zimmer en el Roig Arena de València / Mao
M. Bas
El Roig Arena vivió este viernes el desembarco de Hans Zimmer, que reunió a cerca de 12.000 espectadores, con todas las entradas vendidas, en una travesía sonora por algunas de las bandas sonoras más emblemáticas de la historia reciente del cine. El compositor alemán, arropado por su orquesta y por una puesta en escena de vanguardia, firmó un concierto en el que la épica y la melancolía caminaron de la mano durante más de dos horas.
El viaje comenzó sumergiendo al Roig Arena en las sombras de Gotham. Los acordes de “Like a Dog Chasing Cars” y “Why So Serious?” recordaron por qué la trilogía de “El caballero oscuro” redefinió el género de superhéroes, antes de dar paso a la fuerza de “The Fire Rises”. A continuación, Zimmer trasladó a los asistentes a las arenas de Arrakis con “Paul’s Dream”, dejando patente la vigencia de su reciente trabajo para “Dune”, para enlazar después con el universo de “Superman” a través de “What Are You Going to Do When You Are Not Saving the World?” e “If You Love These People”.
La velada avanzó con “Shadows” y “Discombobulate”, de “Sherlock Holmes”, antes de dar paso a “Chevaliers”, de “El código Da Vinci”. El recorrido por las Termópilas con “Homecoming” sirvió de antesala para uno de los grandes momentos de la noche: el bloque dedicado a “Gladiator”, con la interpretación de “Barbarian Horde”, “Elysium”, “Honor Him” y “Now We Are Free”.

Hans Zimmer llena el Roig Arena / Mao
La irrupción de “Origen” e “Interstellar”
La segunda mitad del programa mantuvo intacta la intensidad con “Origen” y el célebre “Dream Is Collapsing”. Tras un breve paréntesis con “160 BPM” (“Ángeles y demonios”), “F1” —de la película homónima— y “And Then I Kissed Him” y “Tennessee” (“Pearl Harbor”), el maestro alemán regresó a la ciencia ficción.
El segmento dedicado a “Interstellar” se convirtió en el corazón del concierto, con piezas como “Day One”, “Murph”, “Coward” y “S.T.A.Y.”, que envolvieron el recinto en una atmósfera solemne y emocional.
El tramo final fue una celebración del legado más popular del compositor. La nostalgia inundó el pabellón con los temas de “El Rey León”, entre ellos “Circle of Life”, “Remember” y “Stampede”. Acto seguido, la orquesta se lanzó al abordaje con la suite de “Piratas del Caribe”, encadenando algunas de sus composiciones más reconocibles, como “The Kraken”, “One Day”, “Jack Sparrow” y “He’s a Pirate”.
Zimmer reservó para el cierre una de sus obras más icónicas de las últimas décadas: “Time”, de “Origen”. Las notas finales del piano pusieron el broche de oro a una noche en la que el cine se escuchó a lo grande.
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