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La reubicación de festivales en València: ¿hay espacio tras el fallo por ruido en la Ciutat de les Arts?

La Marina Sur, que antes acogía grandes eventos, ahora tiene limitaciones de aforo, mientras que reducir los decibelios es inviable para los promotores ante la normativa municipal

El festival de Les Arts, en imágenes

El festival de Les Arts, en imágenes / Francisco Calabuig

València

El fallo del Juzgado de lo Contencioso-Administrativo número 8 que insta al Ayuntamiento de València a adoptar medidas contra el ruido de los eventos musicales y de la discoteca de la Ciutat de les Arts ha puesto en peligro la celebración de festivales como el de les Arts, el BigSound o el Love the 90’s, que ya han vendido miles de entradas para las ediciones que tendrán lugar el próximo junio.

La sentencia, que obliga al consistorio ha indemnizar con 3.000 euros a cada uno de los vecinos que denunciaron las molestias, también podría afectar al concierto de Jean-Michel Jarre programado para el 8 de julio y la ceremonia de clausura de los Gay Games, que se tiene que celebrar en el mismo recinto el 4 de julio.

El juzgado insta al ayuntamiento a revocar las autorizaciones -aunque es la Generalitat la responsable de las mismas como propietaria de CACSA- o a reubicar estos eventos y actividades, incluyendo también la de la discoteca Mya situada en l’Umbracle. Ante esta reclamación, la alcaldesa María José Catalá reaccionó ayer proclamando que la labor de su gobierno es la de “velar por el derecho al descanso de los vecinos y vecinas y lo vamos a hacer”. Estos, por su parte, y tal como ha señalado su representante legal, están determinados a que la sentencia se cumpla: "Van a ir a por todas".

¿Hay alternativa?

De momento Catalá no ha aclarado cómo lo va a hacer ni si el consistorio recurrirá contra la sentencia, una posibilidad que, según las fuentes jurídicas consultadas, no impediría el cumplimiento del fallo judicial por proteger el interés general (en este caso, el descanso de los vecinos). Sí ha anunciado la alcaldesa la creación de una mesa de diálogo con la Generalitat y CACSA, la sociedad encargada de decidir la ubicación de los eventos, conceder las autorizaciones y de obtener los ingresos por el uso del recinto. A esta mesa también serán convocados los promotores de los festivales y conciertos a los que se les podría plantear la posibilidad de reubicar sus eventos en otro espacio de la ciudad.

Pero, ¿hay algún lugar en València para reubicar macrofestivales como el de Les Arts y el BigSound que suelen presumir de reunir hasta 20.000 espectadores por cada una de las dos jornadas en las que ocupan el recinto exterior de CACSA? “No, actualmente no hay alternativa. O la Ciutat de les Arts o nada”, afirma rotundo uno de los promotores que podrían verse afectados por el fallo del Contencioso-Administrativo.

Valencia. Concierto de Robe en el Auditorio Marina Sur

Valencia. Concierto de Robe en el Auditorio Marina Sur / German Caballero

Menos espacio en la Marina Sur

Tal como señala el empresario, además de la Ciutat de les Arts, el único espacio al aire libre que hasta ahora podía acoger eventos para alrededor de 20.000 espectadores es el conocido como Auditorio o Recinto de la Marina Sur. Se trata de una parcela de 30.200 metros cuadrados propiedad de la Autoridad Portuaria en la que hasta 2023 y durante más de una década se celebraron gran parte de los conciertos más multitudinarios de la ciudad.

Pero desde 2024 la actividad musical en este recinto prácticamente ha desaparecido, según fuentes del sector, por factores como las altas tasas que al menos hasta ahora exigía el concesionario que explota la Marina o las restricciones horarias motivadas por las quejas de los propietarios de las embarcaciones que pernoctan en ellas. Además, cabe recordar que el Plan Especial de la Marina establece que esta pastilla de terreno situada junto a una de las zonas de amarres del club náutico y del futuro varadero, tiene como usos prioritario el industrial, el de almacén y el terciario.

De hecho, y según las fuentes consultadas, en el recinto de la Marina Sur ya se están haciendo obras que han limitado el aforo de este espacio a unos 14.000 espectadores, lo que haría imposible trasladar allí festivales para 20.000 espectadores que, como al menos en el caso de Les Arts, ya había vendido el 95 por ciento de los abonos, según anunciaba este mismo jueves el festival, que sigue haciendo publicidad del evento en la Ciutat de les Arts.

¿Recortar los aforos?

Así pues, la reubicación que se plantea el ayuntamiento ante el fallo por el ruido en la Ciutat de les Arts exigiría recortar a escasos tres meses de su celebración los aforos de los tres macrofestivales previstos allí en junio. En ese hipotético caso, además de la Marina Sur también podrían celebrarse en la Marina Nord si el consistorio ejecuta su plan de ampliar el recinto en el que se celebran eventos como el Love to Rock, el Visor Fest o los conciertos del FAR, actualmente previsto para unos 6.000 o 7.000 espectadores.

Las fuentes del sector consultadas por Levante-EMV señalan no obstante que se trata de una alternativa que difícilmente se puede llevar a cabo por el volumen de entradas que ya se han vendido y por el escaso tiempo disponible para acondicionar el espacio. Los promotores también descartan la posibilidad de trasladar estos eventos que cuentan con varios escenarios, barras y puestos venta a un recinto como el estadio Ciutat de Valencia (que además esas semanas ya tiene varios conciertos programados) o un espacio cerrado como el Roig Arena.

¿Y reducir los decibelios?

Ante esta situación, ¿cabe la posibilidad de que los promotores acepten reducir los decibelios de las actuaciones para que no haya quejas vecinales? Tal como recoje el fallo del Contencioso, los niveles acústicos de recepción por vía aérea peritados en las viviendas de los vecinos denunciantes alcanzan los 80 dBA, no respetando los umbrales máximos tolerables de 45 dBA nocturnos y 55 dBA diurnos establecidos para transmisiones por vía aérea al ambiente interior domiciliario, exigidos en la Ordenanza municipal de Valencia contra la Contaminación acústica.

Esta ordenanza ya establece que el umbral máximo de los conciertos es de 90 dBA, un volumen que promotores, artistas y aficionados ya consideran excesivamente bajo para la música. Por eso, las fuentes consideran imposible que cualquier músico acepte bajarlo casi a la mitad para cumplir la normativa.

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