El futuro de los festivales en València: Catalá garantiza soluciones para los asistentes tras la sentencia vecinal
María José Catalá asegura que el consistorio buscará alternativas para que los asistentes a eventos con entradas ya adquiridas tengan una solución, ante la incertidumbre del futuro de los grandes festivales

María José Catalá en la presentación este lunes del dispositivo antiincendios de El Saler. / L-EMV
La alcaldesa de València, María José Catalá, ha asegurado que el ayuntamiento está trabajando para dar una respuesta a los miles de ciudadanos que ya han adquirido entradas para los festivales programados en la Ciutat de les Arts i les Ciències (CACSA), cuyo futuro pende de un hilo tras la sentencia que obliga al consistorio a actuar por las molestias que estos eventos provocan a los vecinos.
Aunque todavía no se ha determinado de forma definitiva si festivales como el de Les Arts, BigSound o Love the 90’s se mantendrán en su ubicación original o serán trasladados a otros recintos -o incluso si se celebrarán-, la primera edil ha garantizado que “quien haya comprado su entrada tendrá una solución a esta circunstancia”.
Fue la pasada semana cuando el Juzgado de lo Contencioso-Administrativo número 8 de València dio la razón a un grupo de vecinos de la Ciutat de les Arts que denunciaban las molestias acústicas derivadas de conciertos, festivales y la actividad nocturna vinculada al complejo. El fallo obliga al ayuntamiento a adoptar medidas para proteger los derechos fundamentales de los residentes, entre ellas la posible revocación de autorizaciones o la reubicación de eventos, además de indemnizar con 3.000 euros a cada uno de los 46 demandantes.
"No quiero una ciudad muda"
Ante este nuevo escenario, Catalá ha anunciado que el ayuntamiento ya trabaja de forma coordinada con la Generalitat -a través de CACSA, entidad responsable de los contratos- y con los promotores musicales para encontrar soluciones que permitan compatibilizar la actividad cultural con el derecho al descanso vecinal.
La alcaldesa ha defendido que el objetivo es aplicar un criterio de “sentido común y sensatez” que evite un enfrentamiento social entre residentes y asistentes a eventos. “Sería tremendamente irresponsable enfrentar a unos vecinos con otros”, ha señalado.
Sin embargo, la alcaldesa ha insistido en que la ciudad no puede renunciar a su dinamismo cultural. “No quiero una ciudad muda”, ha afirmado, subrayando que València debe seguir siendo un referente musical, aunque con una distribución más equilibrada de los eventos. “No todo tiene que pasar en la Ciutat de les Arts ni todo tiene que pasar en los estadios principales; tienen que pasar cosas, pero de forma equilibrada por los distintos barrios”, ha explicado.
Primeros movimientos: el traslado del Village de los Gay Games
Uno de los primeros efectos prácticos de la sentencia ya se ha materializado con la decisión por parte del propio ayuntamiento de trasladar el Village de los Gay Games 2026 -previstos entre el 26 de junio y el 4 de julio- a un nuevo emplazamiento. Inicialmente previsto en la Ciutat de les Arts, el centro neurálgico del evento, que incluye actividades informativas, culturales y lúdicas, está siendo reubicado tras conversaciones entre el Ayuntamiento y el Levante UD para trasladarlo al estadio Ciutat de València. Fuentes municipales han señalado que este cambio constituye un primer paso para cumplir la resolución judicial y reducir la carga acústica en la zona.
El consistorio ha recordado, además, que no es la administración que concede las licencias para festivales en CACSA -ompetencia que corresponde a la Generalitat-, aunque sí se ha comprometido a adoptar todas las medidas necesarias para garantizar el descanso vecinal.
La gran incógnita: el futuro de los grandes festivales
Más allá del traslado del Village, el principal interrogante gira en torno al futuro de los grandes festivales previstos para este verano. Entre ellos figuran citas multitudinarias como el Festival de les Arts, el BigSound, Love the 90’s, I Love Reggaeton o el concierto del músico francés Jean-Michel Jarre.
Estos eventos pueden reunir hasta 20.000 asistentes y cuentan ya con un alto porcentaje de entradas vendidas, lo que añade presión a la toma de decisiones. La posibilidad de reubicarlos no resulta sencilla, ya que actualmente no existe en València un recinto al aire libre con una capacidad equivalente plenamente disponible.
Entre las alternativas que se barajan figura la Marina Sur o la Marina Nord, consideradas dos de los espacios más lógicos por su ubicación y características. Sin embargo, fuentes del sector apuntan a varios obstáculos, como su aforo máximo -aproximadamente 14.000 personas-, las tasas aplicadas por el concesionario y las restricciones horarias derivadas de las quejas de los propietarios de embarcaciones amarradas en la zona.
Impacto en los consumidores y posibles escenarios legales
La incertidumbre afecta a miles de asistentes que adquirieron sus entradas hace meses. Desde el punto de vista jurídico, la relación contractual del consumidor es directa con la empresa promotora del evento.
Así lo explicaba en Levante-EMV la pasada semana Francisco Rodríguez Baixauli, abogado y secretario de la Unió de Consumidors de la Comunitat Valenciana, quien recuerda que en caso de cancelación “a quien tiene que reclamar el consumidor es a la promotora, que es con quien ha adquirido la entrada”.
No obstante, el abanico de escenarios es amplio. Si finalmente se opta por la reubicación, podrían producirse cambios en fechas, aforos o incluso en el cartel de artistas. En estos casos, si las modificaciones se consideran sustanciales, el consumidor podría tener derecho a resolver el contrato y recuperar el importe abonado.
Otra posibilidad es la reducción del aforo si el nuevo espacio no permite acoger a todos los asistentes. Esta opción abriría un nuevo conflicto sobre el criterio para determinar qué entradas se mantienen y cuáles quedan anuladas, una cuestión que desde el ámbito jurídico se considera especialmente compleja.
El escenario más crítico sería la cancelación definitiva de los eventos. En ese caso, las promotoras estarían obligadas a devolver el dinero, aunque precedentes recientes generan preocupación. El caso del Diversity Festival, cancelado en 2022 tras la entrada en concurso de acreedores de la empresa organizadora, dejó a muchos asistentes sin recuperar la totalidad del importe abonado.
Un cambio de modelo en el horizonte
En este contexto, el Ayuntamiento ha insistido en que el descanso vecinal es una prioridad en toda la ciudad y ha recordado medidas ya aplicadas en otras zonas, como la declaración de Zona Acústicamente Saturada (ZAS) en Ruzafa o las restricciones horarias en áreas como El Cedro y la plaza Honduras.
Asimismo, la alcaldesa ha señalado que se está trabajando también en la situación del recinto de l’Umbracle para compatibilizar la actividad de ocio con la normativa vigente.
Catalá ha insistido en que la clave reside en encontrar ese equilibrio, comparando la situación con otros eventos tradicionales de la ciudad. “Al igual que ocurre con las Fallas o las verbenas, se trata de aplicar sentido común para que la ciudad no enmudezca, pero garantizando el descanso de todos los vecinos”, ha concluido.
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