Las instituciones ya negocian alternativas para los festivales mientras siguen vendiéndose entradas en la Ciutat de les Arts pese al fallo judicial
La alcaldesa de València, María José Catalá, asegura que se trabaja para ofrecer una solución a los asistentes a eventos afectados por la sentencia, mientras la Generalitat negocia con promotores musicales.

Todas las fotos de la primera jornada del Bigsound / M.A. Montesinos
Ya han pasado seis días desde que se hiciese público el fallo judicial que da la razón a un grupo de vecinos de la Ciutat de les Arts i les Ciències (CACSA) que denunciaban las molestias acústicas derivadas de conciertos, festivales y la actividad nocturna vinculada al complejo. La sentencia obliga al Ayuntamiento de València a adoptar medidas para proteger los derechos fundamentales de los residentes, entre ellas la posible revocación de autorizaciones o la reubicación de eventos, además de indemnizar con 3.000 euros a cada uno de los 46 demandantes.
Desde entonces, miles de personas que compraron abonos y entradas para eventos como el Festival de les Arts, el BigSound, Love the 90’s, I Love Reggaeton o el concierto del músico francés Jean-Michel Jarre siguen sin saber si podrán disfrutar de estos espectáculos en la ubicación prevista, si tendrán que hacerlo en otro lugar o si finalmente recibirán la devolución del dinero en caso de cancelación.
Una solución "que no decepcione"
De las partes implicadas -promotores, Generalitat y consistorio- solo este último se ha pronunciado públicamente con cierta claridad. La alcaldesa de València, María José Catalá, aseguró este lunes que el ayuntamiento está trabajando para ofrecer una respuesta a los miles de ciudadanos afectados por la incertidumbre. “Quien haya comprado su entrada tendrá una solución a esta circunstancia”, afirmó la primera edil, que insistió en que se actuará con “sentido común y sensatez”.
Catalá adelantó que la Generalitat, a través de CACSA —entidad responsable de los contratos con los festivales—, ya ha iniciado contactos con los promotores musicales para encontrar alternativas que permitan compatibilizar la actividad cultural con el derecho al descanso vecinal. Fuentes de la Ciutat de les Arts confirmaron a este periódico que la entidad mantiene conversaciones tanto con el Ayuntamiento como con las empresas organizadoras con el objetivo de alcanzar una solución “que no decepcione a las miles de personas que han comprado entradas”.
Sin embargo, ni la Generalitat ni el consistorio han detallado todavía en qué consistirá esa solución, lo que evidencia que las negociaciones continúan abiertas y que aún no existe un plan definitivo para los grandes eventos previstos entre los meses de mayo y julio.
Traslados y promociones
El primer efecto práctico de la sentencia ya se ha materializado con el traslado del Village de los Gay Games 2026, previsto inicialmente en la explanada junto al puente de l’Assut de l’Or en la que también se ha programado el concierto de Jean-Michel Jarre. El Ayuntamiento, organizador del evento, ha acordado su reubicación en el estadio Ciutat de València tras conversaciones con el Levante UD. Este espacio, que funcionará como centro neurálgico del evento entre el 26 de junio y el 4 de julio, incluirá actividades culturales, informativas y lúdicas, así como la ceremonia de clausura. Desde el consistorio se considera que este cambio constituye un primer paso para cumplir la resolución judicial y reducir la carga acústica en la zona.
Más allá de este movimiento, el futuro del resto de festivales sigue siendo una incógnita. De los principales eventos programados en CACSA, ninguno ha anunciado oficialmente su traslado o cancelación y siguen vendiendo entradas para sus citas en la Ciutat de les Arts. No obstante, algunos indicios reflejan la cautela del sector. Mientras que en la última semana el BigSound no ha realizado promoción en redes sociales sobre su edición en València -prevista para el 26 y 27 de junio y de la que aún quedan abonos disponibles-, el Festival de les Arts mantiene activa su campaña publicitaria para los días 6 y 7 de junio e incluso ha lanzado ofertas especiales para atraer a nuevos asistentes. Cabe recordar que, antes de conocerse la sentencia, este evento no había logrado por primera vez en varios años agotar las entradas con meses de antelación.
El principal interrogante ahora es si la ciudad dispone de espacios alternativos capaces de albergar eventos de gran formato. Algunos sectores apuntan a recintos como la Marina Sur o la Marina Nord como posibles ubicaciones, aunque estas opciones presentan limitaciones relevantes, como su aforo máximo —en torno a 14.000 personas—, inferior al de CACSA, así como restricciones horarias y costes asociados al uso del espacio.
A quién reclamar
La incertidumbre no solo afecta a las instituciones y promotores, sino también a los consumidores. Desde el punto de vista jurídico, la relación contractual se establece directamente entre el comprador y la empresa promotora del evento. En caso de cancelación, los asistentes deberán reclamar a la organizadora correspondiente, que estaría obligada a devolver el importe abonado. Si se opta por la reubicación, podrían producirse cambios en fechas, aforos o incluso en el cartel artístico, lo que abriría la puerta a solicitudes de devolución si las modificaciones se consideran sustanciales.
Otro escenario posible sería la reducción del aforo en caso de traslado a un espacio más pequeño, lo que obligaría a determinar qué entradas se mantienen y cuáles quedan anuladas, una cuestión que expertos jurídicos consideran especialmente compleja y potencialmente conflictiva. También se podría mantener los eventos en la Ciutat de les Arts, pero rebajando los decibelios de los conciertos de manera que no superen el límite de ruido en las casas de la zona, algo que los expertos consideran muy complicado.
Ante este contexto, la alcaldesa ha defendido que València debe seguir siendo un referente cultural y musical, aunque con una distribución más equilibrada de los eventos. “No quiero una ciudad muda”, afirmó ayer Catalá, subrayando que la actividad cultural no puede concentrarse exclusivamente en un único espacio. “No todo tiene que pasar en la Ciutat de les Arts ni todo tiene que pasar en los estadios principales; tienen que pasar cosas, pero de forma equilibrada por los distintos barrios”, explicó.
El consistorio ha insistido en que el descanso vecinal es una prioridad y ha recordado que ya se han aplicado medidas similares en otras zonas de la ciudad, como la declaración de Zonas Acústicamente Saturadas en barrios con alta concentración de ocio nocturno o la limitación de horarios en determinados espacios.
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