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Crónica social de València

Reconocer nuestro valor

A veces no hace falta inventar nada, basta con mirar de cerca lo que siempre ha estado ahí, reconocerlo, y darle el valor que se merece.

Gadea Fitera

Gadea Fitera

València

Esta semana València entera se ha puesto de acuerdo, sin necesidad de convocatorias oficiales ni de grupos de WhatsApp (que por cierto no tengo), para recordarnos la gente tan maravillosa e importante que tenemos en nuestra terreta. A veces no hace falta inventar nada, basta con mirar de cerca lo que siempre ha estado ahí, reconocerlo, y darle el valor que se merece

Vivimos en la era de lo inmediato, de lo espectacular, de lo que se sube a redes antes incluso de haberlo disfrutado. Pero luego llegas a un sitio como el Mercado de Colón, y todo vuelve a su sitio. El tiempo baja el ritmo, la gente habla (de verdad), y recordamos que hay cosas que no necesitan filtros.

Allí se celebró el VI Torneo de Titaina Valenciana organizado por Anabel Navas, directora de Mi Cub, que ya se ha convertido en una cita imprescindible porque pone en el centro algo para mi muy importante, nuestra memoria.

La ganadora fue Paqui Martí, vecina de El Cabanyal-Canyamelar, que se alzó con el primer premio con una titaina que, según cuentan los que saben, tenía ese sabor que no se puede impostar. Tonyina, ajo, pimientos, piñones, tomate… ingredientes de toda la vida que, en las manos adecuadas, se convierten en patrimonio emocional.

El resto de participantes, Mila Crespo, Dolores Carabal, José Díaz y Natalia Sanz, también defendieron con orgullo sus versiones, en un ambiente donde competir era casi lo de menos. Aquí lo importante era otra cosa, reivindicar lo propio.

Y de la cocina que huele a casa, pasamos a otro tipo de artesanía, más silenciosa, más delicada, pero igual de exigente. El taller de joyería de mi querido y venerado Vicente Gracia acogió un encuentro muy especial junto a Clínica Navarro Viana. Un evento íntimo bajo un lema que me pareció especialmente acertado: «la artesanía del rostro y el valor de la joya».

Es curioso porque, en un primer momento, se podría pensar que medicina estética y joyería poco tienen que ver. Pero basta con escuchar cinco minutos para entender que comparten más de lo que parece, como precisión, equilibrio, proporción, y una cierta obsesión por el detalle.

Vicente Gracia explicó su proceso creativo con esa mezcla de pasión y calma que tienen los que dominan su oficio. Desde el boceto inicial hasta la elección de cada gema, todo responde a una lógica que no es solo estética, en su caso es absoluta filosofía con la intención de crear algo que perdure. Por su parte, el doctor Federico Becker trasladó esa misma idea al rostro. Habló de naturalidad, de envejecimiento inteligente, de saber parar a tiempo, y, en un mundo donde a veces parece que la consigna es «más es más», escuchar a alguien defender lo contrario en estética resulta casi refrescante.

El evento, impulsado por Alejandro Gracia, el propio Becker, Mercedes Navarro Viana y Vicente Gracia, reunió a un grupo de mujeres que saben apreciar este tipo de amor por los detalles, como Patricia Cerveró, Paula Bernal, Eva Marcellán, Victoria Aznar, Juana Camps, Marta Maillo, Eva Alapont, Lorena Oliver y Marta Pons. Una tarde maravillosa donde sólo hubo buen gusto y eso, créanme, no abunda tanto.

Lo bonito de Valencia es que se puede pasar de una conversación sobre diamantes a otra sobre semiótica de la moda, sin despeinarse. Mucho ojo al eventazo al que fui en el precioso Centre del Carme Cultura Contemporánea, donde se presentó Come Moda, el ensayo de Josep Lozano y Lluis Nadal sobre precisamente eso, moda.

Confieso que este libro lo conozco bien, tuve el privilegio de leerlo y corregirlo antes de su publicación, y pocas veces he visto un equilibrio tan logrado entre profundidad y ligereza. Porque sí, es un ensayo, pero no de esos que te obligan a subrayar cada frase con gesto serio, sino de los que te hacen pensar mientras sonríes.

Habla de moda, claro, pero también de economía, de sostenibilidad, de redes sociales, de identidad. De todo lo que hay detrás de algo tan aparentemente superficial como elegir qué ponerse por la mañana, y lo hace con datos, con contexto, pero también con ironía que falta nos hace, y con muchas anécdotas chispeantes de famosos.

El Centre del Carme capitaneado por Nicolás Bugeda (siempre amabilísimo) no pudo ser mejor enclave para que Catalina Martí, profesora de Historia del Arte, condujera una presentación ágil, divertida, y con numerosas intervenciones, como la de Jacquelin de la Vega, con su hijo Iker, recordando los tiempos de Archie en Madrid, que sigue estando tan espectacular como en los años 90.

No podían faltar en un evento de moda precisamente eso, diseñadores. Por allí vimos a Francis Montesinos, Ancor Montaner, Manu Fernández, y Hortensia Maeso. También a músicos tan importantes como Nacho Mañó y Juan Luis Gimenez de Presuntos Implicados. Los artistas Jarr, Pepe Sanleón y Lourdes Paterna, la crítica de arte Marisol Salanova, Javier Cruz, Toni Guerola, o Carmina Durán.

Hubo representación institucional con la presencia de la Secretaria autonómica de cultura Marta Alonso, pero también Carlos Gil, Felipe del Baño, Francisco Teruel, y Elia Ferrer. Entre los numerosos invitados presentes, Cayetana Ágreda, Laura Fitera, Emilio Moreno, Manuel Picazo, Paz Olmos, Amparo Lacomba, Ana Ramirez, Paloma Blasco, Alex Villar, Lola Barranco, Bea Alvarez, Elena Sanz, Majo Tamarit, Mayka Raga, Miguel de Vicente, Begoña Albert, Mario Roldan, y Javier Calvo.

Sin duda una tarde para el recuerdo, donde se habló mucho de ropa y bastante de nosotros mismos, de esa Valencia de la Fashion Week y los front row, y de nuestros diseñadores que llevaron el Made in Spain por el mundo, No duden en comprarse el libro, les encantará.

Al final, entre titainas, joyas, y novelas, me doy cuenta de que Valencia sigue teniendo algo muy especial, y es que los valencianos somos gente sin complejos, emprendedores, con sentido del humor, ironía, y llenos de esa mezcla de tradición y modernidad que tan bien nos define.

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