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Enrique Rambal, el genio teatral valenciano y olvidado que llenaba autobuses

El legado de este actor, director o dramaturgo, tan innovador y pionero en los efectos especiales como aventurero y popular a inicios del pasado siglo, se ve ahora recuperado con exposiciones y seminarios que exploran su impacto en la escena española y latinoamericana en el 70 aniversario de su muerte

Enrique Rambal, un 'genio olvidado'.

Enrique Rambal, un 'genio olvidado'. / F. Ferrer Gimeno

Juanma Vázquez

Juanma Vázquez

València

Si uno piensa en la palabra 'genio', nombres como los de Leonardo da Vinci, Albert Einstein, Marie Curie, Isaac Newton o Ada Lovelace saltarán fácilmente a la mente. Son figuras históricas, interiorizadas, reconocidas e, incluso, veneradas. Sin embargo, a veces algunos de esos prodigios únicos desaparecen del imaginario colectivo. Quizás víctimas del paso del tiempo, quizás de una sucesión de factores que llegan a alejar de la memoria social a personajes tan polifacéticos como lo fue el valenciano Enrique Rambal. Un auténtico talento, renovador de la escena teatral, cuyo nombre cobra hoy de nuevo vida a través de una serie de homenajes -impulsados por el Ayuntamiento de Utiel, la Universitat de València (UV), la Diputación de Valencia, la Filmoteca Valenciana y la Agrupación Escénica Enrique Rambal- con motivo de los 70 años de su muerte.

Tras este reconocimiento, un legado a reivindicar. Porque como explica Francisca Ferrer Gimeno, experta en la vida del artista y autora de una tesis doctoral en torno a su figura dentro del teatro valenciano de la primera mitad del siglo XX, el mejor calificativo que resume a Rambal es el de "genio olvidado" pese a que "tuvo mucho éxito". ¿Cuánto? Tanto como para que en los años 20 y 30 del siglo pasado "se llenaran autobuses para llevar a gente a ver sus obras de teatro en las ciudades", explica. "Era fantástico a todo los niveles. En lo artístico era un revolucionario y como persona era un aventurero que nos abre también muchas puertas", añade Miguel Requena, profesor de la UV y coordinador de la sede de esta universidad en Utiel.

Sin embargo, con tal brillantez y éxito, ¿cómo se pasa de tener tantos seguidores a que tu figura quede apeada del pensamiento de las generaciones más jóvenes? Para la también biógrafa de Rambal, la explicación es que "su teatro era muy popular", algo que contrasta con el hecho de que las historias de este arte "siempre se han mirado más desde el punto de vista del texto que del éxito". El mismo que Rambal tuvo durante casi toda una vida en la que fue visto "como un ídolo a nivel popular", añade Requena.

Un utielano "atrevido" y "autodidacta"

Y es que tras haber nacido en 1889 en Utiel -localidad en la que su padre era el jefe de estación, de la que fue nombrado hijo predilecto y donde la semana pasada se inauguró una exposición que muestran la relevancia de su figura-, este joven "atrevido" y "autodidacta" se trasladó a València, donde trabajó en una imprenta en la que -explica la experta- "empieza a conseguir mucha educación" a través de las lecturas obligatorias que tenía que hacer de todo aquello que pasaba por sus manos. No obstante, lo que le "cautiva" es el mundo del teatro.

Inauguración de la exposición sobre Enrique Rambal en Utiel.

Inauguración de la exposición sobre Enrique Rambal en Utiel. / Josmaz

En él empieza "desde muy jovencito", entrando en 1910 en la compañía de otro actor valenciano como Manuel Llorens. Tras la muerte de este, Rambal "toma las riendas de la compañía, la convierte en suya y empieza con un repertorio súper curioso, que son melodramas policíacos", recuerda Ferrer Gimeno. Sería el arranque de una trayectoria sobre las tablas que le llevaría no solo a ser actor, sino también director, dramaturgo, adaptador e, incluso, productor. Pero es sobre todo lo que sucede sobre el escenario lo que deja bocas abiertas por doquier. "Hace efectos especiales como erupciones volcánicas, sonidos de trenes que aparecen y desaparecen, cosas así", destaca la también creadora de un documental sobre Rambal en torno a un fenómeno del que fue precursor y que llamaba la atención especialmente en una València repleta de teatros -había hasta 25 y la "llamaban la pequeña Broadway", recuerda- y en un contexto en el que el cine era todavía en blanco y negro.

Pero esa "inquietud continua" que movía a Rambal no solo le llevó a recorrer España rodando con su compañía teatral, sino también a embarcarse en 1920 en su primer viaje a América. Viajando por Chile, Colombia o Argentina "descubre que tiene un potencial grandísimo, hace muchas relaciones y gana mucho dinero", además de conocer a Jacinto Benavente, para quién actúa al otro lado del Atlántico como uno de los personajes de 'Los Intereses Creados'. Asimismo, a su vuelta a València, convierte películas como 'Los cuatro jinetes del Apocalipsis' que protagoniza Rodolfo Valentino en una obra de teatro, sin olvidar esos melodramas policiacos "donde aparecen personajes como Sherlock Holmes y que tienen mucho éxito porque hay proyecciones, telones y empieza a explotar toda su imaginación en los vestuarios", afirma Ferrer Gimeno.

Ya en los años 30, tras adaptar otras obras como 'Veinte mil leguas de viaje submarino' o 'Miguel Strogoff', Rambal vuelve a cruzar el Atlántico y actúa en zonas donde había gente rica e indígenas que a veces "le pagaban con joyas o gemas". De allí, además, se traería lo que hoy consideraríamos un musical, centrado en la historia de Al Capone y en el que "las chicas bailan y los telones se mueven, además de incluir el descubrimiento tecnológico del momento, la radio", destaca la biógrafa, que también apunta al año 1935 como el momento en el que el artista sufre uno de sus reveses. "Hace una película que es un fracaso porque intenta llevar el teatro al cine tal cual y eso no tiene mucho éxito. Desde ahí él siempre dice que el cine no le interesaba, algo que no era verdad".

La compañía Enrique Rambal en 1933.

La compañía Enrique Rambal en 1933. / F. Ferrer Gimeno

Adaptación tras la Guerra Civil

Pese al estallido de la Guerra Civil, Rambal -republicano y cercano a otras figuras como Miguel de Molina- seguirá "activo" representando obras como 'Temple y rebeldía' en València. Sin embargo, con la victoria de las tropas franquistas y considerando que "el mundo del teatro es la única cosa que le interesa", se adapta -"y si hay que levantar el brazo, lo levanta"- para seguir a flote. "La gente que lo trató y con la que he hablado decían de él que era una especie de encantador de serpientes, que tenía atractivo para acercar a la gente y conseguir lo que quería", enfatiza Ferrer Gimeno, que destaca como durante esos primeros compases de férrea dictadura "hace del problema virtud" y se reinventa, "que es lo que hace siempre", adaptando obras más clásicas o, incluso, largometrajes extranjeros.

"Por ejemplo, en el 44 hace una adaptación para teatro de la película 'Rebecca' de Hitchcock, donde hace un incendio en escena con sus técnicas. Y la prensa contaba que las entradas se vendían con hasta cinco días de antelación", explica la experta, que destaca como la popularización del cine hace que poco a poco su teatro se vea más "anticuado" y vaya quedándose relegado. Alejado ya de la primera línea, sería en 1956 cuando Rambal moriría en un desafortunado accidente al ser atropellado por una moto en la ciudad de València.

Ada Rambal (2i), bisnieta del genio, junto al alcalde de Utiel, Ricardo Gabaldón, en una visita reciente al municipio.

Ada Rambal (2i), bisnieta del genio, junto al alcalde de Utiel, Ricardo Gabaldón, en una visita reciente al municipio. / Levante-EMV

Una exposición en Utiel

Sin embargo, pese a ese tramo final, Ferrer Gimeno no duda en ensalzar su figura, ya que fue un "innovador y un pionero en incluir efectos especiales dentro del teatro". "Era un adelantado a su tiempo y no se puede perder su legado", reconoce por su parte a este diario el alcalde de Utiel, Ricardo Gabaldón, quien pone en valor la exposición -que está en marcha hasta el 5 de mayo en una localidad donde hizo "muchos estrenos"- en la que, gracias a la colaboración de L'Etno, "tenemos vestidos originales de sus obras" que proceden de la Casa Insa. No ha sido, eso sí, la única actividad vinculada a su persona estos últimos meses. Porque hasta el pasado 29 de marzo, se podía visitar en el Teatro Rambal otra exhibición -‘Mago de la Escena’- organizada por la Agrupación Escénica Enrique Rambal.

Uno de los trajes teatrales que hay en la exposición sobre Enrique Rambal.

Uno de los trajes teatrales que hay en la exposición sobre Enrique Rambal. / Josmaz

Todas estas actividades, que se complementan con iniciativas para estudiantes de los centros educativos de Utiel, programas de radio o seminarios en València sobre la trascendencia de Rambal, tienen como objetivo -destaca Requena- "mostrar a un personaje con un gran carisma, que trabajó desde el teatro al cine, que se movía en un círculo extraordinario de amistades, que era muy polifacético y que tenía una proyección enorme, extraordinaria". Y, por encima de todo, reivindicar a un genio valenciano y olvidado de trascendencia irrechazable.

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