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Henar Álvarez rompe el techo del 'late night' pero la televisión aún no rompe sus inercias

La llegada de la cómica al 'prime time' de la televisión pública abre una grieta en un formato históricamente masculino, aunque las expertas advierten de que la igualdad real sigue lejos de alcanzarse.

David Broncano y Henar Álvarez, cuando la presentadora fue a anunciar 'Al cielo con ella' que pasa a TVE en su horario de 'late night'.

David Broncano y Henar Álvarez, cuando la presentadora fue a anunciar 'Al cielo con ella' que pasa a TVE en su horario de 'late night'. / RTVE

Amparo Soria

Amparo Soria

El desembarco de Henar Álvarez en el horario de máxima audiencia de la televisión pública española no es solo un movimiento de programación, sino que cambia la tendencia histórica en la industria. Durante décadas, el 'prime time' de la noche ha estado reservado a rostros masculinos y la llegada de Álvarez a TVE, después de pasar por RTVE Play y La 2, convierte a la guionista y cómica en la primera mujer en liderar esta franja televisiva después de la hegemonía de hombres como Andreu Buenafuente, Pablo Motos o David Broncano.

El estreno, respaldado por una audiencia que superó el millón de espectadores, podría interpretarse como un síntoma de cambio. Un indicio de que la televisión empieza a abandonar el viejo modelo de la mujer como mero acompañamiento escénico, como una mujer florero, para situarla en el centro del discurso que ella misma genera. El avance, aunque significativo, no es definitivo a tenor del calado que estos movimientos tienen en realidad.

La investigadora y profesora colaboradora de los Estudios de Ciencias de la Información y de la Comunicación de la UOC, Elena Neira, explica que esa figura de mujer decorativa "no ha desaparecido, solo se ha transformado". "Hoy es menos evidente, pero adopta formas más sofisticadas: hay más presencia femenina, pero no siempre tiene más relevancia", señala Neira, que ha participado en este estudio de la institución catalana.

Los datos respaldan esta percepción. Un análisis de la Cornell University de más de 32.000 horas de contenidos televisivos y radiofónicos realizado en 2024 revela que las mujeres siguen teniendo menos tiempo de palabra, menor presencia global y, sobre todo, menos peso narrativo. Investigaciones más recientes insisten en esta idea, ya que el incremento de personajes femeninos no siempre implica una transformación profunda del relato. En muchos casos, están más visibles, pero no necesariamente más escuchadas.

Para Sonia Herrera, investigadora y profesora de los Estudios de Ciencias de la Información y de la Comunicación de la UOC, esta desigualdad forma parte de una violencia simbólica persistente. “No es explícita ni espectacular, pero precisamente por eso resulta tan eficaz, ya que naturaliza que las mujeres estén en pantalla para adornar o validar, no para liderar el discurso”, señala. Incluso en formatos donde su presencia es habitual, su papel continúa siendo secundario o condicionado.

De la cosificación al magacín

La evolución del papel femenino en televisión ayuda a entender este momento. En las décadas de los ochenta y noventa, figuras como las Mama Chicho encarnaban una televisión abiertamente basada en la cosificación, especialmente en el contexto de las cadenas privadas y la lucha por la audiencia. A partir de los 2000, las mujeres comenzaron a ocupar más espacios como presentadoras, aunque generalmente en formatos considerados “seguros”, como magacines o programas de entretenimiento ligero, lejos de los contenidos de mayor peso informativo o político que se reservaban para la aparente rigurosidad de los hombres.

El cambio más profundo empieza a gestarse en la década de 2010, con la irrupción de nuevas voces en el entorno digital con la llegada de nuevos formatos como los pódcast, las redes sociales y otras formas alternativas de humor que cuetionan los códigos tradicionales. Desde 2020, ese cambio e impulso aterriza y se traslada, progresivamente, a los grandes escaparates mediáticos de las principales cadenas de televisión, como es el caso de Hénar Álvarez en RTVE.

Las Mama Chicho.

Las Mama Chicho. / L-EMV

Presencia sí, pero limitada

Aun así, la presencia femenina en los espacios de mayor visibilidad sigue siendo limitada y, en muchos casos, condicionada por estructuras que apenas han cambiado. “El sistema audiovisual tiene una enorme capacidad para reciclar sus propios esquemas. El estereotipo no desaparece, se renueva y se disfraza de modernidad o incluso de empoderamiento”, advierte Herrera.

En este contexto, la televisión continúa desempeñando un papel clave como motor para generar estereotipos e imaginarios. No solo refleja la realidad, sino que contribuye a construirla, fijando qué significa ser mujer y qué lugar ocupa en el espacio público; de ahí que este debate no se centre únicamente en cuántas mujeres aparecen en pantalla sino qué hacen en ella.

“El reto es analizar qué roles ocupan, qué historias protagonizan y si realmente se está desplazando la mirada dominante o simplemente actualizándola”, apunta Herrera. La cuestión, además, trasciende lo que ocurre delante de las cámaras, porque no es baladí saber quién toma las decisiones determinantes. La presencia de mujeres -así como de perfiles diversos- en los espacios de poder condiciona directamente los contenidos, los enfoques y los relatos.

Redes y plataformas abren el abanico

Las plataformas de contenido han contribuido, en parte, a ampliar estos márgenes, especialmente en la ficción, donde han proliferado personajes femeninos más complejos, contradictorios y autónomos. También la presión de la audiencia ha jugado un papel relevante, señalando prácticas problemáticas y empujando a la industria a revisar ciertos códigos que se habían usado sin ningún cuestionamiento.

Con todo, el diagnóstico de las expertas es claro: el avance es real, pero insuficiente. "Hay más mujeres, más diversidad y más protagonismo, pero las desigualdades estructurales persisten", resume Neira, quien añade que la igualdad "no es todavía un punto de llegada, sino un proceso en marcha".

La irrupción de Henar Álvarez en el ‘prime time’ abre una puerta que durante años permaneció cerrada. La cuestión ahora es si se trata de una excepción que confirma la norma o del inicio de un cambio más profundo en la industria televisiva.

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