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Exposición

La pionera del pop feminista Isabel Oliver denuncia la violencia en una retrospectiva

La exposición "Cuerpos que huyen. Paisajes de barbarie" del Consorci de Museus y la Fundación Chirivella Soriano, reúne 60 obras de Isabel Oliver que abarcan más de cinco décadas de crítica social y feminista

La artista Isabel Oliver ante una de sus lienzos

La artista Isabel Oliver ante una de sus lienzos / Levante-EMV

Amparo Barbeta

Amparo Barbeta

València

La artista valenciana Isabel Oliver regresa con una gran retrospectiva que no solo revisa más de cinco décadas de producción, sino que también reivindica el lugar que su obra merece en la historia del arte contemporáneo. Bajo el título “Cuerpos que huyen. Paisajes de barbarie”, la exposición organizada por el Consorci de Museus (CMCV) y la Fundación Chirivella Soriano reúne 60 piezas que recorren, desde los años setenta hasta la actualidad, una trayectoria marcada por la crítica social, la mirada feminista y la denuncia de la violencia.

Obra de la artista Isabel Oliver

Obra de la artista Isabel Oliver / Levante-EMV

La muestra sitúa a Oliver como una creadora clave para comprender las transformaciones del arte español de las últimas décadas. No se trata solo de una revisión antológica: la exposición funciona como una restitución simbólica para una autora cuya aportación, especialmente en el ámbito del pop feminista, fue durante años relegada a un segundo plano.

Isabel Tejeda, comisaria de la exposición, subrayó durnate la presentación precisamente esa condición de pionera, como una de las figuras clave del pop feminista occidental de los años setenta, una corriente que utilizó los códigos visuales de la cultura de masas para cuestionar los roles impuestos a las mujeres y desenmascarar las violencias incrustadas en la representación. Esa lectura, hoy cada vez más consolidada, ha permitido devolver visibilidad a una obra que durante mucho tiempo quedó fuera de los grandes relatos oficiales. Su presencia en la exposición “The World Goes Pop” de la Tate Modern fue, en este sentido, un punto de inflexión para su proyección internacional.

El recorrido expositivo se articula en torno a “Cuerpos que huyen” y “Paisajes de barbarie”, dos líneas que atraviesan la producción de Oliver. En ellas se condensa un pensamiento visual coherente y combativo: por un lado, la denuncia de la cosificación de la mujer y de las estructuras simbólicas que la sostienen; por otro, la reflexión sobre la guerra, el desplazamiento, la mercantilización y la vulneración de los derechos humanos.

Obra de la artista Isabel Oliver

Obra de la artista Isabel Oliver / Levante-EMV

En “Cuerpos que huyen” se reúnen algunas de sus series más emblemáticas, entre ellas “La mujer”, “De profesión sus labores” y “Paseos por el museo”. Son obras en las que Oliver revisa críticamente la tradición pictórica occidental y confronta la herencia de la imagen femenina construida por siglos de historia del arte. Lejos de una mera cita, la artista utiliza referentes como Tiziano o Peter Paul Rubens para desmontar los mecanismos de representación y evidenciar la violencia simbólica que muchas de esas imágenes contienen. La propia Oliver lo resume con claridad: su trabajo consiste en releer la historia del arte para denunciar aquello que determinados cuadros representan en relación con la mujer.

Ese gesto convierte su obra en un espacio de fricción entre pasado y presente. Frente a la contemplación pasiva, Oliver propone una lectura crítica que interpela al espectador y cuestiona los imaginarios heredados. Su lenguaje, vinculado en origen al pop, incorpora ironía, tensión narrativa y una capacidad singular para transformar la iconografía cotidiana en un dispositivo de denuncia.

La segunda parte de la exposición, “Paisajes de barbarie”, pone el foco en la violencia contemporánea. Series como “La mercantilización del arte” y “Secuencias del Mediterráneo” abordan la crudeza de los conflictos bélicos y sus consecuencias humanas. Aquí la artista amplía su campo de preocupación: de la violencia ejercida históricamente sobre el cuerpo de la mujer pasa a una reflexión más amplia sobre la devastación de la guerra, la crisis migratoria y la fragilidad de la vida en contextos de conflicto.

Obras realizadas ex profeso

Relevancia adquieren las 18 piezas realizadas ex profeso para esta muestra, nacidas, según la artista, de la necesidad de dejar constancia del tiempo presente. Oliver ha explicado que comenzó a trabajar en estas obras a raíz del inicio de la guerra de Ucrania, como una forma de canalizar la conmoción y fijar en imágenes la barbarie contemporánea. Esa pulsión de testimonio atraviesa las obras más recientes, que dialogan con las primeras sin perder coherencia: la denuncia sigue siendo el eje, aunque el campo de batalla se haya ensanchado.

Presentación de la exposición

Isabel Tejeda, Marta Alonso, Isabel Oliver, Nicolás Bugeda y Joan Mansanet / Levante-EMV

El resultado, de la exposición presentada por por la secretaria autonómica de Cultura, Marta Alonso, junto al director-gerente del CMCV, Nicolás Bugeda; el portavoz de la Fundación Chirivella Soriano, Joan Mansanet y la propia artista, es una retrospectiva que permite leer la trayectoria de Isabel Oliver como una continuidad ética antes que como una suma de etapas. Desde sus primeras obras de los años setenta hasta sus trabajos más recientes, la artista ha mantenido una misma voluntad de intervención: señalar las violencias normalizadas, impugnar las narrativas dominantes y convertir la pintura en una herramienta de pensamiento crítico.

Formada en la Escuela de Bellas Artes de San Carlos y catedrática de Pintura en la Universitat Politècnica de València, Oliver ha desarrollado una carrera en la que conviven la práctica artística y la docencia. Su obra forma parte de colecciones de referencia como las del Museo Reina Sofía, el IVAM o la Colección del Banco de España, prueba de un reconocimiento institucional que, aunque tardío en algunos aspectos, confirma la dimensión de su legado.

Con esta exposición, se invita a repensar los relatos del arte desde una perspectiva más justa y compleja. “Cuerpos que huyen. Paisajes de barbarie” no es únicamente una retrospectiva: es la afirmación de una voz que ha sabido mirar de frente la violencia de su tiempo y convertirla en imágenes de resistencia.

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