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Crónica social de València | @Fiteraworld

Buscaba la belleza

Amamos las cosas bellas, los momentos lúdicos, y disfrutar la vida. Disfrutar las cosas que parecen sencillas, pero que no todo el mundo sabe apreciar.

Gadea Fitera

Gadea Fitera

València

Tras leer el estupendo libro de Jesús Terrés ‘Buscaba la belleza’, ejemplo de hedonismo hecho literatura, me queda clara una cosa, ambos amamos las cosas bellas, los momentos lúdicos, y disfrutar la vida. Disfrutar las cosas que parecen sencillas, pero que no todo el mundo sabe apreciar.

De cosas bellas hablé precisamente esta semana con Tomás Alía y Macarena Gea, en la gala que se hizo en el Hotel Hospes Palau de la Mar, para celebrar la intervención que precisamente Tomás ha liderado en el hotel. El Hospes es un sitio al que a mí, personalmente, me gusta ir de vez en cuando. El spa es fantástico y se come muy bien en su restaurante Ampar, donde su chef Carlos Julián hace maravillas.

Pero la gala era precisamente para hablar de lo que están haciendo con el espacio, reconvertirlo en un espacio de lujo contemporáneo, donde Valencia está muy presente a través de sobre todo de la seda, que se usa en cabeceros, colchas, y patrones, envolviendo al huésped en un espacio elegante y sofisticado.

La siempre guapísima Ángela Pla (que bien le quedan esos moños recogidos) presentó un acto donde no sólo hubo presentaciones, discursos y un catering maravilloso, sino también un recorrido por los diferentes espacios del hotel, para que pudiésemos apreciar el alcance de lo que se ha hecho.

Vicente Juanis, director del hotel, nos recibió amablemente, y junto a Pablo López Ayala y Paula Llobet, conformaron el trio institucional. Me encantó conocer a Maria Imízcoz y su marido Gianluca Vetter, ambos guapísimos y simpatiquísimos, el descubrimiento de la tarde. También por allí estuve a punto de hacerle una reverencia a Teresa Ricart Martinez, y sus hijos Rocío y Rafa Delgado, propietarios de Trufas Martínez, uno de mis lugares favoritos en el mundo, y donde cuando necesiten una persona para hacer catas de lo que sea, me ofrezco voluntaria.

Siempre estupendas estaban Elena Ravello, Arancha Pérez Pous, Victoria Azanar, y Paula Martínez (que por cierto quiero ir a su tienda de La Folie a ver que ha traído para verano).

También por allí vi a Esther Pastor y Vicente Boluda, Mayren Beneyto, Carmen de Rosa, Julia Pérez Broseta, Álvaro Robles, Lourdes Paterna, Miljana Conic, Marina Gónzalez, Pilar Pérez Aguilar, Maria Molinedo, mi crítico gastronómico favorito Pedro G. Mocholí, Paloma y Begoña Marfil, Elena Melendez, Ramón Bandrés, Lidia Carrasco y Víctor Luengo (con quien estuve comentando el nerviosismo de mi hijo Carlos ante sus próximas pruebas para entrar en el Valencia Basket)

Siguiendo con cosas bellas, no pueden perderse la exposición de Calo Carratalá, ‘Todo lugar es provisional’ en la Fundación Bancaja. Calo se ha convertido en una de las más importantes referencias actuales en paisajismo contemporáneo y la exposición monográfica, comisariada por Marisa Giménez, reúne obras del pintor basadas en experiencias suyas en viajes a países tan lejanos como Noruega o el Amazonas.

Hasta el próximo 7 de junio podrán ustedes verlo, y no se quisieron perder la inauguración caras tan conocidas de la sociedad valenciana como Nidita Guerrero o mi adorada Paz Olmos. Así que ya lo saben, si tienen un par de horas de esas que no se sabe qué hacer, vayan a ver la exposición, les encantará.

Como ya suele ser habitual, termino mi crónica de hoy con una recomendación lectora, el nuevo thriller de Enrique Vaqué ‘Cuatro Muñecas Rusas’. Una novela trepidante que transcurre en Valencia, pero que conecta la ciudad con los principales centros financieros internacionales. la novela traza un recorrido que va desde Valencia hasta ciudades como Londres, Nueva York o Ginebra, construyendo una trama internacional en la que confluyen élites financieras, alta sociedad y mafia rusa en un entramado tan sofisticado como peligroso.

A través de este escenario, Vaqué construye un relato de tensión constante que atrapa al lector desde las primeras páginas y que atrapará aún más al valenciano, inevitablemente, por los ‘cameos’ que se intuyen en sus páginas para cualquier avispado observador de la vida social de la ciudad del Turia. Espero que les guste.

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