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La cornada de Morante de la Puebla en Sevilla, de la reconstrucción de esfínteres a la alimentación parenteral: "Ha sido la más dolorosa"

El genio sevillano se recupera en la UCI tras ser herido de gravedad en la zona rectal con una trayectoria de unos 10 centímetros, por la que le han practicado alimentación parenteral: "Espero pasarlo con paciencia"

El torero Morante de la Puebla se encuentra ingresado en la UCI del Hospital Viamed-Santa Ángela de Sevilla

El torero Morante de la Puebla se encuentra ingresado en la UCI del Hospital Viamed-Santa Ángela de Sevilla / Levante-EMV

Jaime Roch

Jaime Roch

València

Morante de la Puebla, que resultó herido de gravedad este lunes en la plaza de la Maestranza de Sevilla, ha pasado la noche "regular, de dormir poco, pero no ha tenido muchos dolores" después de ingresar en la UCI del Hospital Viamed-Santa Ángela de Sevilla tras ser operado de urgencia en el quirófano de la plaza a cargo del equipo médico del doctor Octavio Mulet.

El genio de la Puebla del Río habla en una entrevista con El Mundo desde el hospital con un desconcertado sentimiento de sorpresa, que tan alarmantemente ha tenido al mundo del toro tras sufrir una por cornada por asta de toro en el recto con trayectoria de unos 10 centímetros, lesionando parcialmente musculatura esfinteriana anal y con una perforación en cara posterior de recto de 1,5 centímetros, según el parte médico: "Espero pasarlo con paciencia", explica el propio matador sevillano.

Plazos de recuperación

La delicadeza de la zona, la reconstrucción de los esfínteres y el riesgo de infección hicieron necesaria la administración de antibióticos por vía intravenosa, igual que, en las próximas horas, alimentación parenteral: "Dicen que es con un catéter que te llega más a la vena gruesa para que entre el alimento mucho mejor". También los médicos explican que hubo que dejar la herida abierta para que cerrara sola desde dentro. El plazo de recuperación será lento, siempre pendiente de que no surjan nuevas complicaciones en una zona especialmente difícil de curar.

A Morante lo cogió el toro porque no se va de las suertes. En eso, precisamente, radica su grandeza torera de estos últimos tiempos y su diferencia esencial con casi todos los demás matadores. Lo suyo nace de una necesidad íntima, de un instinto irreprimible y de un compromiso absoluto, tal y como demostró el jueves pasado con el toro de Álvaro Núñez en una tarde para historia en la que Sevilla vivió el último estadio de la soberana lección del genio, en el culmen de su revolución. Por eso la manera en que un genio como él se enfrenta al toreo de hoy resulta tan tremenda.

El torero sevillano fue prendido por el cuarto toro de la tarde, un ejemplar de Hermanos García Jiménez, de nombre Clandestino, que lo derribó en el primer tercio mientras intentaba fijarlo en el capote y volvió a alcanzarlo en el suelo. La lidia quedó en manos de Borja Jiménez, segundo espada del cartel.

"Tenía un dolor inmenso"

Los gestos de dolor del diestro, que ya no pudo incorporarse, revelaban la gravedad de la cornada: "Ha sido sin duda la cornada de más dolor que he sufrido en mi carrera, tenía un dolor inmenso y además tenía mucho miedo porque vi que el toro me había cogido y pensaba que estaba sangrando mucho. Cuando llegué a la enfermería y vi que el sangrado era poco, ya me relajé bastante. Pero me dolía muchísimo", ha manifestado.

El próximo compromiso que figura en la agenda de Morante es el próximo 10 de mayo en Valladolid, junto a Roca Rey y Juan Ortega. Sus siguientes citas, el 15 y 16 de mayo en la Feria del Caballo de Jerez de la Frontera (Cádiz), ya habían agotado todas las localidades.

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