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Un informe de 2021 ya advertía de la imposibilidad de celebrar festivales en la Ciutat de les Arts y cumplir la normativa

El estudio indica que, incluso sin que suene la música de los conciertos, el "ruido ambiental" en el interior de las viviendas cercanas ya sobrepasa el límite marcado en la ordenanza acústica

Público en el festival Love the 90's en la Ciutat de les Arts.

Público en el festival Love the 90's en la Ciutat de les Arts. / EDUARDO RIPOLL

Voro Contreras

Voro Contreras

València

La reciente sentencia que obliga al Ayuntamiento de València a actuar frente al ruido de los festivales y conciertos en la Ciutat de les Arts i les Ciències no solo ha puesto en cuestión la continuidad de estos eventos en el recinto, sino que ha vuelto a situar en el centro un hecho relevante: la práctica imposibilidad de realizar en València un espectáculo musical para miles de personas con las condiciones sonoras adecuadas y, al mismo tiempo, cumplir con la normativa acústica que trata de garantizar el descanso de los vecinos.

Ya en 2021 un informe técnico solicitado por CACSA para analizar la viabilidad acústica de este tipo de espectáculos concluía que era imposible para los festivales en la Ciutat de les Arts cumplir en horario nocturno el límite de 45 decibelios fijado para las zonas residenciales más próximas. El estudio advertía ya de que, bajo las condiciones propias de un festival como el de Les Arts o el BigSound, ese cumplimiento era sencillamente inalcanzable.

Diagnóstico sobre el papel

Así pues, la sentencia no hace sino dar forma judicial a una incompatibilidad que, al menos sobre el papel, estaba diagnosticada desde hace cinco años. La resolución judicial, dictada el 24 de marzo de 2026 por la plaza número 8 de la Sección de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal de Instancia de València, ha estimado la demanda de 46 vecinos y declarado vulnerados sus derechos fundamentales a la intimidad familiar y a la integridad moral. Además de fijar una indemnización de 3.000 euros para cada demandante, ha ordenado al ayuntamiento adoptar las medidas necesarias, “inclusive revocación de autorizaciones o reubicación de eventos o actividades”, para impedir de forma definitiva nuevas vulneraciones.

Cabe recordar que la normativa fija un máximo de 90 decibelios (dBA) en el foco emisor, 45 dBA en la zona residencial más próxima en horario nocturno y 55 dBA en horario diurno. En el informe técnico fechado en octubre de 2021, redactado por ASE Arquitectos con apoyo de la ingeniería acústica Blue Noise, analizaba con esos límites dos escenarios concretos para espectáculos al aire libre: el Lago Sur de la Ciutat de les Arts, donde se sitúa el escenario principal de los festivales, y el Estanque Norte de la Explanada del Assut, donde se instala el escenario secundario o se realizan conciertos de menor aforo.

Objetivo: rebajar el impacto

Su conclusión era contundente: en ninguno de los dos supuestos podía alcanzarse el objetivo normativo nocturno de 45 dBA en los receptores residenciales más afectados, ni siquiera aplicando medidas correctoras. De hecho, el propio documento subraya que, en horario nocturno, esas zonas residenciales próximas ya registran en torno a 55 dBA de ruido ambiental sin que haya conciertos a sus alrededores. Por eso, lo máximo a lo que aspira el informe es a rebajar el impacto hacia umbrales próximos a 55 dBA, asumiendo que eso no equivale a cumplir la normativa.

El documento ni siquiera partía de una emisión de 90 dBA desde el escenarios, sino de una "ideal" de 104 dBA, y estudiaba distintas soluciones para intentar reducir la inmisión sonora en las viviendas cercanas. Entre las medidas planteadas figuraban la reducción y redistribución de altavoces, el aumento de torres de retardo, el uso de subgraves en configuración cardioide, la instalación de barreras acústicas con panel sándwich de lana mineral para “confinar” los equipos, la monitorización en tiempo real del sonido y la sustitución de monitores convencionales por sistemas in-ear sobre el escenario.

Pero ni con todas estas medidas se llegaba al umbral exigido por la ordenanza. En el caso del Lago Sur, el informe calculaba que la inmisión en el receptor residencial más afectado bajaría de 72 a 62 dBA con medidas correctoras y monitores en escenario, y que solo en el mejor escenario posible, con sistemas in-ear y control de la presión sonora, podría descender hasta 55 dBA. En el Estanque Norte, la estimación también quedaba por encima del límite nocturno: de 68 a 57 dBA en uno de los receptores traseros y de 65 a 52 dBA en la parte frontal más expuesta.

La propia auditoría asumía, además, que la estrategia realista no era alcanzar los 45 dBA que marca la norma para el uso residencial nocturno, sino aproximarse a niveles de 55 dBA, una cota que el propio documento reconocía expresamente que no suponía cumplimiento estricto de la normativa. Es decir, el informe no avalaba la compatibilidad plena de estos festivales con la ordenanza, sino que intentaba acotar técnicamente el daño sonoro en un contexto que ya daba por muy difícil de corregir.

Un "hilo musical"

El pasado viernes la Generalitat y CACSA trasladaron este informe a los promotores del Festival de les Arts, BigSound, Love the 90's y I Love Reggaeton además de una serie de exigencias si quieren seguir realizando los eventos en la Ciutat de les Arts. La principal de estas exigencias es no sobrepasar los 85 decibelios en el recinto o que no lleguen más de 45 decibelios nocturnos o 55 diurnos a las viviendas cercanas. Unos baremos que los propios promotores consideran más cercano al de un "hilo musical" que al de un festival, lo que no solo lastra el disfrute del público asistente sino que además podría generar que artistas decidieran no actuar en estas circunstancias.

Este adverso contexto aboca cada vez más a los promotores a tener que 'exiliarse' de la Ciutat de les Arts y hallar, por tanto, una alternativa viable. Sin salir de la ciudad, estaría La Marina Sur, el único recinto del Cap i Casal que podría tener espectáculos con una asistencia diaria de entre 15.000 y 20.000 personas, aunque ahora se limita a 14.000 por unas obras. De hecho, una posibilidad que se ha estudiado sería unir este recinto con el de la Marina Nord a través del puente de la Fórmula 1, aunque se trata de una alternativa de complicada ejecución.

Otra opción sería trasladar los certámenes al estadio del Levante UD, el Ciutat de València, aunque su capacidad máxima estimada para conciertos solo rondaría los 13.000 espectadores, una cifra a priori insuficiente para el volumen de público que mueven algunos de estos festivales.

Fuera de València

Ya fuera de València, se está estudiando la posibilidad del Parc Central de Torrent, un enclave que podría llegar a abarcar hasta 26.000 metros cuadrados y que recientemente ha acogido eventos multitudinarios como The Burger Cup, el Rockejat Festival o del Germanor Fest de 2025.

Más pequeña sería el Recinto Ferial de Mislata, enclave de aproximadamente 14.000 metros cuadrados en el que se celebran cada año las fiestas del municipio -en las que se montan, sin ir más lejos, dos escenarios y que acogió el año pasado el concierto de la banda gandiense, La Raíz, que contó con cerca de 20.000 espectadores. Tanto Torrent como Mislata, al estar ubicadas en el área metropolitana, serían accesibles por metro o coche desde València.

Otra alternativa es el circuito Ricardo Tormo de Cheste, cuyo tamaño permitiría la celebración de festivales como los de la Ciutat de les Arts. Su problema es la escasez de transportes públicos que la conecten con la ciudad y, por lo tanto, con la mayoría del público de estos eventos.

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