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Ópera

Vida Miknevičiūtė, la "Salomé" de Les Arts: «El final de esta ópera es como mi propia historia diciendo "ya basta"»

La soprano lituana, una de las voces más admiradas de la ópera internacional, se estrena en España con 'Salome' de Strauss, explorando la psicología de un personaje entre la infancia herida y la psicopatía

vida miknevičiūtė

vida miknevičiūtė / L-EMV

Voro Contreras

Voro Contreras

València

Vida Miknevičiūtė se ha consolidado como una de las voces liricodramáticas más importantes de la escena internacional. Admirada por su imponente presencia escénica y por la intensidad expresiva de sus interpretaciones, la soprano lituana llega al Palau de les Arts para protagonizar desde este sábado una de las obras más exigentes y fascinantes del repertorio: Salome de Richard Strauss. Este montaje, con el sello del prestigioso director de escena veneciano Damiano Michieletto, supone el esperado debut de la cantante en un escenario operístico español, un hito en una carrera que la ha llevado a los coliseos más importantes del mundo. En esta entrevista, Miknevičiūtė desentraña la complejidad de un personaje que habita entre la infancia herida y la psicopatía, reflexionando sobre la honestidad que exige el escenario y la crudeza de una producción que explora el trauma familiar.

Esta producción marca su debut operístico en España. ¿Qué significa para usted actuar aquí por primera vez y cómo está viviendo estos días de preparación en València?

Es hermoso. Aunque he cantado anteriormente en auditorios de Barcelona y Madrid, este es realmente mi debut en un teatro de ópera en España y estoy muy feliz de que sea aquí; el lugar es maravilloso, el teatro es increíble y la gente es muy agradable. Es una verdadera joya y me siento muy afortunada de estar finalmente en un escenario español. En València he encontrado una calidad de vida fantástica. El clima es agradable, la comida es buena y la playa está cerca; a veces parece que estuvieras de vacaciones, aunque en realidad no tengo tiempo para disfrutarlo porque el trabajo es muy intenso y pasamos en el teatro de la mañana a la noche. Me sorprende que no se hable más de València a nivel internacional, porque el edificio es precioso y el teatro está al mismo nivel que los grandes coliseos de Madrid o Barcelona. Además, me ha sorprendido muy gratamente el espíritu de equipo y el ambiente de apoyo; si necesito algo, siempre hay alguien ahí para ayudar.

¿Cómo está siendo la experiencia de trabajar con la Orquestra de la Comunitat Valenciana y con James Gaffigan como director?

La orquesta es increíble; se nota que quieren mejorar cada noche y es un verdadero placer escucharlos. Y el Maestro Gaffigan es un milagro para mí; me da todas las facilidades y la libertad necesaria para mostrar todo lo que Salomé necesita traducir a la audiencia. No me pongo nerviosa ni tengo miedo antes de salir; simplemente me hace feliz subir al escenario y hacer lo que amo con este equipo.

Gaffigan la ha descrito a usted como una “músico brillante” que siempre es honesta en el escenario. ¿Qué es lo más difícil de interpretar a Salomé en esta producción?

Lo más difícil es la concentración y la condición física y mental para vivir el personaje intensamente hasta el final. Como he mencionado en otras ocasiones, en el escenario soy como un "animal" y simplemente tengo que estar ahí y vivir con eso. No se trata de actuar, sino de habitar el papel, manteniendo la tensión y compartiendo esa forma de sentir con el público. Tenemos que mantener ese equilibrio porque no somos máquinas, somos humanos; si algo sale mal, es parte de la vida, por lo que lo fundamental para mí es la confianza con el equipo para poder dar lo mejor de mí misma.

Y una persona que, como también dice Gaffigan, es incapaz de mentir en el escenario, ¿cómo se siente al interpretar a una mujer que solo parece encontrar la paz en la muerte?

Es totalmente cierto; no sé mentir en escena y siempre puedes leer mi cara, todo lo que quiero traducir está escrito en ella. Intento vivirlo de forma tan real que nunca sobreactúo. Mi camino es ser lo más natural posible en el escenario, incluso cuando cambio entre diferentes personajes y teatros; es la única forma de habitar un papel de esta magnitud. Salomé es alguien que vive emociones tan fuertes que el desgaste emocional y físico es real, te exige darlo todo en cada segundo.

Vida Miknevičiūtė

Vida Miknevičiūtė / L-EMV

¿Le resulta difícil desconectar y abandonar el personaje?

No es nada fácil; siempre termino exhausta. Parte del espectáculo me la llevo conmigo a casa y necesito tiempo para calmarme y volver a la realidad. Como no estoy "actuando", sino viviendo el papel, eso requiere una cantidad enorme de emociones y energía de mi parte, pero me gusta porque no puedo ser irreal ante el público; me hace feliz haber contado la historia.

¿Ha cambiado su visión de Salomé desde que la interpretó por primera vez en La Scalla en 2021?

Intento mantenerme tan fiel como Damiano Michieletto quiso cuando creó esta "criatura". Aunque ya conocía esta producción, cada reposición aporta algo nuevo: más experiencia, más confianza y nuevos matices de oscuridad en el personaje. Siento que Salomé crece conmigo cada vez que la interpreto y me hace feliz poder probarla de nuevo bajo esta luz. En este caso, me siento casi como una marioneta que debe jugar dentro del mundo que él creó, aunque siempre trato de aportar algo nuevo en cada función manteniendo la esencia del original. Es un mundo donde lo externo y lo interno se mezclan de forma constante.

La Biblia nos ha transmitido la imagen de Salomé como una mujer perversa. Si tuviera que describirla en tres palabras basándose en su interpretación, ¿cuáles serían?

Es un personaje fascinante porque transita por muchos estados y es muy interesante jugar con esos extremos. A veces es muy sensible, a veces muy infantil y a veces muy empática o incluso psicopática. Así que diría: sensible, infantil y psicopática.

Su Salomé es más bien víctima de una “familia tóxica”. ¿Cómo cambia esta perspectiva su enfoque del personaje?

Creo que este retrato es crucial porque muestra cómo se creó su carácter a través de lo que siente por su madre y su padrastro. Ese entorno familiar juega un papel muy fuerte en su vida y es lo que la define; el mundo familiar está realmente mezclado en esta historia. Esta producción la muestra más como una víctima que como la villana tradicional, y creo que ese enfoque es muy importante hoy en día. La historia sigue siendo real porque seguimos viendo locura, abusos y realidades como la pedofilia en nuestro mundo moderno. Quizás hoy ya no nos sorprenda tanto la trama como hace cien años, pero los sentimientos y esas realidades de las que antes no se hablaba tanto siguen estando ahí y nos impactan porque son reales.

Vida Miknevičiūtė

Vida Miknevičiūtė / L-EMV

La imagen final de la ópera ya no es Herodes diciendo "Maten a esa mujer", si no que es usted sobre el escenario.

Es un momento muy hermoso para mostrar al público que sigo siendo una mujer sensible y que no he tenido una vida fácil. Salomé es alguien que nunca sabrá realmente lo que es el amor. Michieletto logra que esa imagen final sea como mi propia historia diciendo "ya es suficiente" o "ya basta", haciendo que todos entiendan lo que ha pasado a mi alrededor y en mi familia. Es como volver a mis retos infantiles y sentir que la historia puede terminar ahí o empezar de nuevo. Me genera mucha curiosidad saber qué siente el público exactamente en ese instante.

La violencia en esta producción se siente más abstracta, casi como un sueño. ¿Cree que esto ayuda al público a conectar con el dolor de Salomé?

No estoy segura de si es como un sueño; yo diría que es más como mi fantasía, mis emociones y mis recuerdos. Todo lo que el espectador ve en el escenario está conectado directamente con lo que ocurre dentro de mí y dentro de Salomé. No es algo hecho solo por mostrar una imagen, es mi propia vida interior proyectada. Intentamos contar la historia de la manera más clara posible para que el público pueda entender ese mundo interno.

¿Qué le diría a alguien que nunca ha visto esta ópera? ¿Por qué deberían venir a Les Arts?

Deben venir por la intensidad, las emociones y por una producción que es exactamente como debe ser. Puede ser un gran impacto la primera vez porque no es la típica ópera con arias hermosas y aplausos entre medias; es una historia que se cuenta sin interrupciones, con una música y una orquesta de una intensidad loca. Son dos horas en las que no hay ni un segundo para aburrirse. En España no se representa tanto como en Alemania o Austria, así que es una oportunidad que deben aprovechar. Pueden reír o llorar, pero les aseguro que se llevarán todo tipo de emociones en esas dos horas.

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