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El festival BigSound apunta a Torrent

Ante la imposibilidad de superarse en València los 90 decibelios en origen que marca la ordenanza, alternativas en el área metropolitana como el Parc Central del municipio ganan enteros a menos de dos meses de que la música tenga que comenzar a sonar

El BigSound, celebrándose en la Ciutat de les Arts i les Ciències.

El BigSound, celebrándose en la Ciutat de les Arts i les Ciències. / Levante-EMV

València

Desde que hace un mes un fallo judicial dejara en el aire la celebración en la Ciutat de les Arts i les Ciencies (Cacsa) de cuatro festivales -el Festival de les Arts, el BigSound, el Love the 90’s y el I Love Reggaeton-, las ubicaciones que puedan servir como una alternativa viable a este enclave se han ido trabajando dentro y fuera de la ciudad. Un paso obligatorio ante un escenario difícil y en el que tiempo juega a la contra. Ante esta realidad, la búsqueda de localizaciones -con el área metropolitana como gran posibilidad'- se ha venido acelerando entre los organizadores de las distintas citas musicales. Tanto es así que, a día de hoy, el camino más probable es que estos certámenes acaben teniendo distintos lugares de celebración este próximo verano. Y, entre ellos, el Parc Central de Torrent se perfila con fuerza como escenario de la próxima edición del BigSound, fechada para el 26 y 27 de junio.

Y es que, aunque a día de hoy ninguna de las partes ha confirmado esta posible acogida, varias voces del sector consultadas por este diario apuntan a que esta posibilidad está ganando enteros frente a una València en la que la imposibilidad de superar, según marca la ordenanza del Cap i Casal, los 90 decibelios en origen hace francamente complicado que un evento de este tipo pueda celebrarse con normalidad. Porque aunque el mantenimiento de su actual ubicación siempre ha sido la opción favorito de los promotores, el hecho de mantener el sonido sin exceder ese límite convertiría estos eventos más en un "hilo musical" que en un festival. O lo que es lo mismo, en un ambiente que previsiblemente no contentaría ni a los artistas participantes ni a los espectadores asistentes.

Festivales y conciertos previos

De ahí que la exploración de alternativas haya ido cogiendo fuerza, con el Parc Central de Torrent como una opción ciertamente imaginable. En su currículum, este recinto de aproximadamente 26.000 metros cuadrados -superior a la que tienen otros de municipios cercanos y una superficie que permitiría acoger sin problemas el volumen de público de este tipo de certámenes- ha sido sede ya del Tardeo Remember Torrent, el Rockejat Festival o del Germanor Fest de 2025, además de acoger otras citas como The Burger Cup. Asimismo, en el pasado también ha contado con conciertos de las fiestas patronales como el de El Canto del Loco, Amaral o Antonio Orozco.

A este hecho se suma que la alcaldesa de Torrent, Amparo Folgado, apuntó ayer -tras confirmarse que el Parc Central será sede en mayo de un festival gastronómico- su intención de "proyectar nuestra ciudad como un referente en la organización de grandes citas" y que eventos como estos son "una oportunidad única para posicionar el municipio en el mapa de los grandes festivales". Una frase que tiene un mayor peso en el marco actual de indecisión sobre el futuro de unas citas musicales que, en el caso del BigSound, movió entre las dos jornadas de su edición de 2024 a 46.000 personas.

Así se organizó el Germanor Fest en el Parc Central de Torrent.

Así se organizó el Germanor Fest en el Parc Central de Torrent. / Levante-EMV

De momento, eso sí, los canales oficiales de este certamen siguen marcando Cacsa como el lugar en el que actuarán una nómina de artistas entre los que se encuentran Rels B, David Bisbal, Ana Mena -todos ellos en el primer día-, Lola Índigo, Nathy Peluso, Juan Magán o Rigoberta Bandini, que serán parte de la segunda jornada.

València insiste en cumplir la normativa

Más allá de posibles enclaves, en València el mensaje que lanza la alcaldesa María José Catalá sigue apuntando hacia el cumplimiento sí o sí de la normativa. Preguntada este lunes en el Fórum Europa Tribuna Mediterranea sobre si las medidas correctoras de ruido de la discoteca del Umbracle se podría trasladar a los festivales de música, señaló que van a estar "vigilantes" y que las mediciones de ruido serán constantes. "No es una medida puntual que vamos a hacer ante la apertura, es una medida que vamos a hacer sistemáticamente porque tenemos la obligación en base a una resolución judicial de velar por los derechos fundamentales de los vecinos y eso es lo que vamos a hacer. Vamos a estar vigilantes permanentemente de que se cumplan los niveles mínimos y las situaciones mínimas de convivencia", destacó al respecto.

En esa misma línea Cacsa ya comunicó a la justicia hace diez días que las citas musicales se podrían mantener en su actual ubicación siempre que cada promotor, además de los requisitos ya fijados hasta ahora, añadiera un plan de actuación específico con el que se pueda "controlar y garantizar que no se vulnera la ordenanza municipal de protección contra la contaminación acústica". Es decir, que este sonido no solo no se eleve por encima del límite de los 90 decibelios en origen, sino también que no se sobrepasen los 85 dBS en el perímetro del recinto y, en lo que a las viviendas se refiere, que no estas no reciban más de 45 decibelios nocturnos y/o 55 diurnos.

Un festival, sin embargo, suele emitir a un volumen que ronda los 108-110 decibelios, una diferencia que no parece muy grande respecto al citado máximo de 90 -valor equivalente a como suena un secador de pelo doméstico- pero que en la práctica sí marca la diferencia. No en vano, supone cuadriplicar la sensación de volumen que recibe el público. Y, por ejemplo, con esa restricción miles y miles de voces cantando al unísono sobrepasarían el volumen al que se escucharía a un cantante.

Los vecinos del Grau-Port rechazan los festivales en la Marina Nord

Mientras las decisiones sobre dónde se celebrarán los festivales siguen sin ser oficiales, más colectivos vecinales se muestran en contra de poder tenerlos cerca. Ayer, la Associació Veïnal Grau-Port manifestó su "oposición radical al hecho de que se trasladen al recinto de Marina Nord". "Aquí también vivimos muchos vecinos y vecinas que sufrimos desde hace años los decibelios emitidos, muchas veces a niveles intolerables, y otras molestias derivadas de festivales y conciertos musicales, circos, ferias, carreras y pruebas deportivas y otros eventos de todo tipo, con locutores y animadores que parece que siempre tienen que dirigirse al público a gritos y acompañados de música -o lo que sea eso que se emite- a gran volumen", recuerdan.

Por eso, insisten en que un hipotético traslado a este enclave sería una idea "incomprensible, irresponsable e insultante por ser falta de la más mínima consideración hacia el vecindario de nuestro barrio". "Las personas que hayan tenido la brillante idea de trasladar de un barrio a otro las molestias prohibidas por los juzgados, deberían saber que los vecinos y vecinas de los edificios próximos a La Marina también tenemos unos derechos, entre los cuales se encuentra el de acceder a instancias judiciales si es preciso", concluyen.

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