Tábata y Lucía, las guardianas de la intimidad sexual en el cine
Las coordinadoras de intimidad Lucía Delgado y Tábata Cerezo explican hoy en el IVAM cómo se diseñan las escenas sexuales en el audiovisual actual, poniendo el foco en el consentimiento, los límites y nuevas formas de representación de las relaciones sexuales

Lucía Delgado y Tábata Cerezo, de Intimact, explicarán su trabajo como coordinadoras de intimidad en el IVAM. / Quique Santamaría

Consumimos imágenes compulsivamente, pero no siempre nos detenemos a pensar qué estamos viendo. Sin embargo, sí llama la atención cómo la intimidad ha cambiado sus lenguajes y formas de expresión en la ficción contemporánea. Escenas construidas con intención, ya no por inercia e improvisación, que son conscientes, realistas y plasman el deseo, los vínculos y el consentimiento desde prismas muy diferentes a los que se usaban hace diez años.
¿Cómo se ilustra la intimidad en la gran pantalla? ¿Qué se enseña y qué se queda fuera? Esas preguntas se responderán hoy en el IVAM, en la nueva sesión de su 'Sesión expandida' donde el museo abre las puertas al cine de la mano de Las Entendidas, la dupla compuesta por Alexia Guillot y Adriana Cabeza. En esta ocasión, las invitadas son las coordinadoras de intimidad Tábata Cerezo y Lucía Delgado (IntimAct), que darán las claves de su trabajo en una charla donde desgranarán este rol de nueva creación, pero que pronto será obligatorio incluir en cualquier producción audiovisual, tal como se contempla en el nuevo Estatuto del Artista.
¿En qué consiste su trabajo? "Ser coordinadora de intimidad es como ser coordinadora de acción, cuando preparan las escenas de violencia para que nadie se haga daño y se diseñan coreografías para que quede todo natural. En la intimidad, es lo mismo, pero todo lo relacionado con el sexo o las interacciones humanas", explica Cerezo. Se hace de una forma clara: poniendo a los intérpretes en el centro, trabajando con ellos desde la preproducción para conocer a sus personajes, saber qué límites marcan ellos mismos como personas y que todo sea coherente y armonioso en la gran pantalla. Se busca que estén cómodos como profesionales y no perder de vista lo que se quiere contar.
"Si Marta y Manuel tienen sexo, normalmente era un coito, una penetración, un clímax simultáneo y desnudez. Ahora se indaga más, aprovechamos para ver cómo son esos personajes, cómo se relacionan entre ellos y hasta dónde quieren llegar los actores que los interpretan", explica Cerezo, quien asegura que el elenco agradece el rol que desempeñan las coordinadoras por ser un apoyo. Hasta ahora han trabajado en más de 100 proyectos nacionales e internacionales, entre los que destacan las películas 'Los domingos', ‘Romería’ o ‘Maspalomas’, además de las series ‘Querer’, ‘Élite’ (temporadas 6, 7 y 8) o ‘Self-Tape’.
Cada guion exige unas situaciones concretas que deben tener coherencia con los papeles que se desempeñan. "De ahí que lo más importante sea involucrarnos en la preproducción para poder hablar con actores y actrices, saber sus sensaciones, cómo lo ven ellos en función de sus personajes y qué límites quieren poner. Esas conversaciones y en los ensayos de después son fundamentales, vemos qué funciona y anticipamos lo que va a pasar, así los cuerpos están preparados; si esto está hecho, en el set funciona muy bien", señala Delgado.
En este sentido, explican que su trabajo es diseñar una coreografía técnica en el plano sexual, medida al milímetro y planificada para que salga bien en cámara. El nombre de su cargo, 'coordinadoras', tiene todo el sentido del mundo, ya que son las encargadas de hacer esa coordinación entre actores, dirección y cámaras, para que todo vaya a una y todo el mundo esté cómodo, tanto en la interpretación íntima y sexual como en la técnica audiovisual para retratarla. "Las escenas están muy marcadas, pero también hay espacio para la espontaneidad, precisamente porque antes se ha hablado y todo el mundo conoce los límites del otro", señala Delgado.
Cerezo, por su parte, explica que el error más común que se da en estos proyectos cuando no hay coordinadoras de intimidad es la falta de estas conversaciones. "Antes no existía este espacio para hacer pactos y hablar de lo que se va a contar, de dónde colocar las cámaras, de los silencios... que todo se dejara a la improvisación derivaba en situaciones incómodas que no encajan en un espacio laboral como son los sets de rodaje", señala.

Lucía Delgado y Tábata Cerezo, de Intimact, explicarán su trabajo como coordinadoras de intimidad en el IVAM. / Quique Santamaría
Porque sí, por encima de cualquier consideración, las escenas íntimas y sexuales en el cine forman parte de un trabajo para los actores y debe estar prevista tal como se preparan el resto de escenas. Integrar esta figura profesional en los rodajes tuvo cierta resistencia al principio, por miedo a que fueran a censurarse escenas. Pero nada más lejos de la realidad: "Estamos especializadas en contar escenas íntimas y tenemos las herramientas suficientes para hacerlo igual pero desde el respeto y los límites que los intérpretes quieran marcar. En esos límites hay también oportunidades", matiza Delgado.
En esas oportunidades ponen como ejemplo la etapa de covid, donde los besos en la boca estaban restringidos, lo que dio lugar a explorar las caricias o otros gestos más expresivos e igualmente evocadores.
Además, las expertas explican que su trabajo, que llevan desarrollando desde hace más de cuatro años, solo está empezando a crecer. Por ahora, "estamos en el inicio de una representación de colectivos y experiencias, hoy en día existe pero muy poco, queda mucho por hacer", señala Cerezo. Entre lo que queda aún por superar, destacan las relaciones sexuales en personajes que no superan los 35 años, la desnudez en cuerpos normativos, la mirada capacitista y la mirada tradicional sobre el sexo, que es coitocentrista.
España, a la delantera
Las dos expertas están de acuerdo en que esta nueva figura de coordinación de intimidad llegó a España casi al tiempo que lo hizo en EEUU y Reino Unido, con apenas tres años de diferencia. Los ritmos han sido paralelos y en cada lugar hay un contexto diferente, adaptándose a cada realidad: "La base de nuestro trabajo es la misma en todas partes, pero la figura se adapta a cada marco, porque no es lo mismo trabajar como coordinadora en Japón que en España", explica Delgado. De hecho, ambas coinciden en que España lleva en estos momentos la delantera y la industria ha cogido carrerilla a la hora de integrar esta figura en su plantilla.
"Este rol va muy unido al contexto que pasamos sobre el auge el feminismo y el consentimiento", con los movimientos sociales del 'Me too' y la ley del 'solo sí es sí' de fondo, sumado al hecho que apunta Cerezo por el que en España "hay muchísima intimidad en las películas, más que en el resto de países como Alemania, por ejemplo". De ahí que la coordinación de intimidad, en estos momentos, sea indispensable en la industria del cine de nuestro país.
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