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Exposición inmersiva

Tania Candiani introduce en el IVAM un ecosistema natural vivo y en permanente evolución

La artista mexicana instala en la sala 3 una muestra que es, en sí misma, "un organismo vivo". La vegetación cubre la sala y el visitante se introduce en la oscuridad, obligando a despertar todos los sentidos y paseando a través de plantas colgantes y esculturas de vidrio

Nos sumergimos en la exposición de Tania Candiani que inaugura el IVAM

José Manuel López

Amparo Soria

Amparo Soria

València

El Institut Valencià d’Art Modern (IVAM) se ha convertido, desde hoy y hasta el 3 de septiembre, en un ecosistema natural vivo y en constante transformación. La galería 3 del museo ha sido intervenida por la artista mexicana Tania Candiani, quien con su exposición 'Radix' ha transformado este espacio en un pequeño jardín botánico. Una muestra inmersiva que busca ser un corte transversal del tallo de una planta y todo lo que allí se ve, desde lo científico a lo más espiritual.

“¿Qué sucedería si tirásemos de una esquina del suelo o de la corteza de este museo para mirar por debajo, como si se tratase de una alfombra?”, ha preguntado la directora del IVAM, Blanca de la Torre, en la rueda de prensa de presentación de este miércoles. Desde ese punto de partida surge esta exposición que propone “una fabulación ecológica habitada por diferentes seres que ha creado Tania y que desplaza la mirada hacia las profundidades de la historia, la cultura y las memorias del subsuelo”, ha explicado.

El proyecto es una instalación inmersiva concebida como un ecosistema donde conviven plantas vivas, organismos suspendidos y unas esculturas de vidrio soplado en colores vibrantes que emergen del suelo entre la densa vegetación. “Estas criaturas navegan entre lo animal, lo vegetal, lo mineral y lo fúngico”, en palabras de la comisaria. Además, De la Torre ha recordado que este proyecto forma parte de la línea ‘Museo Anfibio’. “Queremos ser una institución que se piensa desde la ecodependencia, que transporta -igual que los anfibios-, materiales y energías, pero que también transporta memorias, pasado, presente y futuros posibles que nos gustaría habitar”.

‘Radix’ es, en definitiva, “un territorio transdisciplinar donde confluyen el arte, la ciencia y la artesanía, proponiendo nuevas cartografías para un futuro donde lo humano y lo vegetal conviven en un diálogo horizontal”, ha concluido Blanca de la Torre.

Todos los sentidos activos

“Los humanos nos preguntamos cómo son las cosas que no somos capaces de ver a simple vista. ¿Qué pasaría si pudiéramos tener el mismo rango de escucha de un murciélago? ¿O si pudiéramos ver como los gatos con esa capacidad de adaptación de su córnea? De las posibilidades de lo que es ficticio, pero que tal vez se puede hacer, es donde sucede Radix”, ha comentado la artista.

Los visitantes que se acerquen a la galería 3 encontrarán una sala oscura, ocupada por una gran planta imaginada, inspirada en el corte transversal de una estructura vegetal que la artista encontró en un libro del Jardín Botánico de Valencia. “Cuando los ojos se adaptan a la oscuridad empiezan a ver lo que era invisible, es como la metáfora de las raíces que han estado ahí antes que los humanos y seguirán estando cuando nos hayamos exterminado como raza”, ha apuntado Candiani.

Del archivo a lo indígena

La instalación se divide en varias estaciones que guían al visitante por este ‘organismo’ artístico. El recorrido se inicia con una antesala de archivo que combina láminas históricas de la Universitat de València con ilustraciones especulativas de la propia artista, “donde explora los límites entre lo científico y los saberes tradicionales, los saberes indígenas, entre las diferentes formas de conocimiento”, según ha añadido Blanca de la Torre.

En el centro de la sala nos encontramos un raizotrón, un dispositivo que permite observar el crecimiento real de las raíces. La muestra integra, además, dos proyecciones audiovisuales y una composición sonora que envuelve el espacio. Tania Candiani quiere que el espectador deje de ser un observador externo para convertirse en un cuerpo implicado en este ecosistema. “Invito al visitante a que sintonice con ese tiempo desde el sentido de la escucha, con pausa”, explica.

Aunque no busca representar la naturaleza, sino especular sobre sus posibles mutaciones. “Las plantas poseen una inteligencia basada en redes de señales químicas y eléctricas. Esta obra es una invitación a habitar el mundo de una manera más empática y consciente de las fuerzas invisibles que sostienen la vida”, señala.

El IVAM, innovación artística

La muestra, que cuenta con la coproducción de LABoral Centro de Arte y Creación Industrial -donde itinerará en el año 2027-, se ha presentado en rueda de prensa que ha contado con la participación de la secretaria autonómica de Cultura, Marta Alonso. En sus palabras, el proyecto “sitúa a la Comunitat Valenciana en el mapa internacional de la innovación cultural”.

Sobre el trabajo de Candiani, que articula arte, ciencia, tecnología y pensamiento ecológico, Alonso ha subrayado que representa “una forma de producción artística alineada con las prioridades de las políticas culturales actuales: la transversalidad disciplinar, la investigación avanzada y la capacidad de generar proyectos que dialogan con grandes debates globales”.

En este sentido, ha subrayado que esa lectura del mundo cultural y natural basada en la interdependencia de todos sus elementos “constituye una poderosa metáfora para entender también el papel de las instituciones culturales ya que la cultura se construye hoy sobre redes de colaboración, intercambio de conocimiento y cooperación entre agentes diversos”.

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