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Critica musical

Cuarteto de quilates

El debut del Cuarteto Van Kuijk en la SFV destacó por su brillante interpretación de compositores como Korngold y Kabalevsky, mostrando gran solvencia

Cuarteto Kuijk

Cuarteto Kuijk / JD

José Doménech Part

José Doménech Part

València

Impecable debut del Cuarteto Kuijk en la SFV, un joven conjunto de gran prestigio internacional creado en Paris en 2012 y que, desde entonces, no han parado en dejarse escuchar a lo largo y ancho de Europa y Norteamérica. Para abrir la sesión escogieron el Cuarteto nº 2, Op. 26 del compositor checo Korngold, quien emigrado a Estados Unidos en los años del nazismo, encontró en las bandas sonoras una vertiente que lo llevaría a ser nominado en tres ocasiones al Oscar, galardón que ganaría en 1938 por "Las aventuras de Robin Hood". Pero también fue un creador que cultivó la ópera y la música de cámara con gran solvencia. Su Cuarteto Op. 26 ser revaloriza con versiones como las de los Kuijk y deja escuchar los ecos de aquellas operetas de Viena de entreguerras. El autor juega con no pocos cambios de compas (3/4, 4/4, 3/2, 5/4) que él acomoda al carácter de cada movimiento y siempre proyectando una sonoridad incisiva con la que atrapó la atención del público como hicieron en el Allegretto con moto, o en el Largo e incluso en el Valse final, todo insinuación.

Cuarteto Kuijk

Cuarteto Kuijk / JD

Los del Van Kuijk son músicos de muchos quilates: siempre brillantes y precisos, de afinación perfecta, valientes y seguros, incluso en velocidades de vértigo. Así se lanzaron con el Cuarteto en sol menor, op 44, del ruso Kabalevsky. Obra de fuerza y energía que requiere unos interpretes de total solvencia: como los Van Kuijk siempre escuchándose para mantener el equilibrio y no salirse del pentagrama. Porque en definitiva, tocar en un cuarteto exige un ejercicio de humildad lo cual no siempre sucede. Compositor prolífico en varios géneros, Kavalevsky fue fiel a las ideas políticas y culturales del realismo socialista.

En su variado catalogo, se incluyen cuatro conciertos para piano y orquesta, el primero de ellos estrenado por Amparo Iturbi en el teatro Real de Madrid, con su hermano José y la Orquesta Nacional de España. Es curioso que en el Allegro Molto final del cuarteto, el autor incluya un motivo que recuerda a la famosa Campanella de Liszt ¿Homenaje quizás? Finalmente, con el Cuarteto nº 6 Op. 80, de Mendelssohn-Bartholdy dieron una lección ejemplar tanto en los momentos de vigor y nervio como en el Adagio, cuya delicadeza y sutilidad no tuvieron limites. Una lastima que la sala no se llenara en el que, posiblemente, haya sido el mejor concierto de la temporada 25/26. Seguro que vuelven.

Sociedad Filarmónica de Valencia Palau de la Música. Sala Rodrigo. Cuarteto Van Kuijk. Obras de Eric Wolfgang Korngold, Dimitri Kavalevsky y Félix Mendelssohn-Bartholdy

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