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Pasaje 94

'Culos', la exposición que redime a la fotógrafa Amparito Sebastiá

La muestra reúne 26 fotografías de diferentes nalgas de mujeres en el primer proyecto personal de la reputada fotógrafa, que sale del ámbito de la publicidad y la moda para reivindicar que los cuerpos de las mujeres "no son opinables"

La fotógrafa Amparito Sebastiá inaugura el 8 de mayo la exposición 'Culos'.

La fotógrafa Amparito Sebastiá inaugura el 8 de mayo la exposición 'Culos'. / Amparito Sebastiá

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Amparo Soria

Amparo Soria

València

Hay algo incómodo y fascinante cuando entras en una sala llena de fotografías de culos. La mirada busca apartarse, pero vuelve para mirar de nuevo. Lo íntimo está expuesto a gran tamaño, convertido en el centro de la atención. Ahí, en esa mezcla de pudor, vulnerabilidad y extrañeza, es donde la fotógrafa valenciana Amparito Sebastià encuentra el sentido de 'Culos', la exposición que inaugura este jueves en Pasaje 94.

"Ese es para mí el sentido del arte, que incomode un poco", dice la artista que ha fotografiado 26 traseros de mujeres de todos los tamaños, formas e imperfecciones. Inaugura hoy la muestra en la galería de la calle Trinatarios de València y supone la primera acción en solitario de Sebastià, que se podrá visitar hasta el 22 de mayo.

Su carrera ha estado vinculada siempre a la publicidad y la moda, retratando todo tipo de productos, prendas y modelos, normalmente dentro de los cánones de la perfección que se demanda en cada época y etapa. "A veces me siento culpable de formar parte de ese sistema de trabajo en el que se consolida una imagen de la mujer sin imperfecciones, siento que yo alimento ese canon que nos envenena a todas", sostiene, por lo que esta exposición la plantea casi como una "redención".

El proyecto se pensó para hacer un post de Instagram. La idea surgió después de ver una fotografía que había publicado Quique Escandell en su Instagram que mostraba un culo, en primer plano, con unas medias. A Sebastià le impresionó y le preguntó si podía usarla como punto de partida para algo propio, pero no tenía claro para qué. Según explica, "ha sido un proyecto que ha crecido solo, porque yo únicamente me he dejado llevar".

La fotógrafa escribió a diferentes mujeres de su alrededor y las fue convocando en su casa, en plena huerta valenciana, donde tiene un estudio que utilizó para fotografiar las nalgas de sus amigas y familiares. "Lo que pasó allí fue increíble, yo las había citado de forma escalada para preservar la intimidad, pero se fueron quedando, y fue una lección: ninguna hizo ningún comentario malo de su propio cuerpo cuando veía las fotografías, al revés, les gustaron y me pedían tener una copia", asegura. Durante esa jornada se generó comunidad, confianza, la mirada compartida y la ausencia de juicio público.

Una situación que para casi cualquier mujer, presa de complejos e inseguridades, se antoja una quimera. La primera sorprendida fue la propia Sebastià, que vio en esas modelos la normalidad más absoluta en la relación con nuestras nalgas. "Cuando vi que aquello no podía quedarse solo en un post, pensé en hacer la exposición y llamé a más amigas para que posaran. Estaba segura que cuando les dijera que pretendía exponerlas me dirían que no, pero no fue así, sino todo lo contrario", explica.

Sin retoques: pelos, celulitis y ropa interior

Así, a golpe de flash, retrató los 26 culos de sus mujeres más allegadas. En la posproducción no hay ni retoque ni edición, justo al revés del trabajo habitual de Sebastià. En esta exposición sobre las nalgas, se muestran tal como son, con celulitis, granos, pelos e incluso compresas. "Una amiga me dijo que tenía la regla y le animé a que saliera así, porque no deja de ser la normalidad más absoluta, igual que los tatuajes o la ropa interior", señala.

Fue una de las modelos la que le avisó de que en Pasaje 94 estarían encantadas de exponer algo así. Así que, tal como terminó la sesión, contactó con ellas, quienes le propusieron organizarla desde hoy y hasta el 22 de mayo. La inauguración coincide con el cumpleaños de Sebastià, otra señal más de que estaba haciendo lo correcto. Para concluir la iniciativa, las fotografías están a la venta y todos los beneficios irán a la fundación Alanna que atiende a mujeres víctimas de violencia de género.

Además, la fotógrafa explica que la exposición ha nacido justo al revés del proceso artístico habitual. No nace de un concepto, sino que nace directamente del objeto, la fotografía que vio y que le inspiró para ir por ese camino.

Amparito Sebastiá durante una sesión de fotografía en su estudio.

Amparito Sebastiá durante una sesión de fotografía en su estudio. / Amparito Sebastiá

A Sebastià le cuadró todo, porque efectivamente el objeto de la obra le ayudó a desarrollar el concepto posterior. No solo se normalizan los culos, sino que también se pone sobre la mesa la parte del cuerpo de la mujer que más se vulnera por los demás, tanto en lo físico -tocándolo sin permiso- como por la sexualización y cosificación social. "Es una reflexión sobre el cuerpo y sobre estar en el foco, porque si una mujer se expone, está mal, pero si no lo hace, está peor; si nos tapamos, mal, y si enseñamos, peor... y así con todo", dice.

Al mismo tiempo, "cuando vi lo que se generó en aquella sesión de fotos entre todas nosotras, también me di cuenta de que hemos emprendido un camino ya diferente, donde nos hablamos y miramos con respeto unas a otras, pero también a nosotras mismas".

Culos y cuerpos "que se miden y comparan"

En el manifiesto que acompaña a la exposición, Sebastià explica que estos 26 culos se muestran "para decir que nuestros cuerpos no son opinables", "que lo que ves no es una invitación a nada" y que el cuerpo de la mujer se ha tratado históricamente "como un territorio público" que es tocable, opinable y poseíble.

"La cosificación no es una metáfora poética, es una práctica cotidiana. Se mide, se puntúa, se compara, se edita, se corrige con bisturí, se esconde bajo la ropa con vergüenza. Normalizar el cuerpo femenino implica algo radical: aceptar que es humano. Humano significa que tiene celulitis. Que suda. Que envejece. Que tiene estrías, cicatrices, pelos, asimetrías, que puede estar musculado, estar flácido, ser redondo, grande o pequeño. Humano significa que no está diseñado para complacer una mirada externa sino para habitarlo desde dentro", señala el escrito.

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