Reglamento
Cultura refuerza el control de Marta Alonso sobre el IVAM, el IVC, Les Arts o el Consorci de Museus
La actual secretaria autonómica recupera la coordinación y supervisión de las entidades que el anterior conseller José Antonio Rovira le quitó a Pilar Tébar

Carmen Ortí y Marta Alonso en el Palau de les Arts. / L-EMV

La consellera de Educación, Cultura y Universidades, Carmen Ortí, ha devuelto al área de Cultura la “coordinación operativa, supervisión y control” de entidades como el IVAM, el IVC, Les Arts o el Consorci de Museus, una de las competencias clave que el anterior titular del departamento, José Antonio Rovira, retiró en febrero de 2025 a la entonces secretaria autonómica de Cultura, Pilar Tébar. La medida refuerza así el papel de la actual secretaria autonómica Marta Alonso en la gestión del sector público cultural valenciano y devuelve a su departamento una capacidad de supervisión que había quedado fuera de su perímetro durante la etapa de Tébar.
El nuevo Reglamento orgánico y funcional de la Conselleria, aprobado por el Decreto 68/2026, vuelve a situar bajo la Secretaría Autonómica de Cultura la “coordinación operativa, supervisión y control” de las entidades, organismos, fundaciones y consorcios que integran el sector público instrumental cultural de la Generalitat. La modificación afecta a la arquitectura de poder interno sobre organismos como el Institut Valencià d’Art Modern (IVAM), el Institut Valencià de Cultura (IVC), el Institut Valencià de Conservació, Restauració i Investigació, el Consorci de Museus de la Comunitat Valenciana, el Patronato del Misteri d’Elx o el Palau de Les Arts Reina Sofía, todos ellos incluidos entre las entidades culturales adscritas a la Conselleria.
Mayor agilización
El movimiento supone cerrar el paréntesis abierto en febrero de 2025, cuando el Consell modificó la estructura orgánica básica de las consellerias y atribuyó esas competencias a la Subsecretaría del departamento. Aquella modificación, aprobada mediante el Decreto 26/2025, añadió a la Subsecretaría la coordinación operativa, supervisión y control del sector público instrumental cultural, una decisión que entonces se interpretó como una pérdida de poder para Tébar dentro del área cultural.
En aquel momento, fuentes de la Conselleria defendieron que el cambio buscaba una mayor “agilización de procesos administrativos” y precisaron que afectaba a cuestiones operativas como contratación y personal, mientras la programación y el funcionamiento ordinario de los organismos seguían dependiendo de la Secretaría Autonómica de Cultura.
Ahora, con Ortí al frente de la Conselleria, esa competencia regresa formalmente al área cultural. El artículo 13 del nuevo ROF establece que la Secretaría Autonómica de Cultura ejerce la política cultural en materias como teatro, música, cine, danza, circo, exposiciones, museos, libro, bibliotecas, archivos, patrimonio cultural, infraestructuras culturales, mecenazgo y ayudas, y añade también la coordinación operativa y el control del sector público instrumental cultural.
El cambio no crea nuevos órganos directivos en Cultura, pero sí altera el reparto interno de funciones. La Secretaría Autonómica mantiene bajo su dependencia la Dirección General de Cultura y la Dirección General de Patrimonio Cultural, mientras que la Subsecretaría queda centrada en servicios generales, contratación, convenios, gestión económica, transparencia, personal no docente, protección de datos e infraestructuras educativas, entre otras competencias, sin conservar ya esa tutela específica sobre los entes culturales.
Nueva etapa política
La recuperación de estas atribuciones se produce en una nueva etapa política y administrativa dentro de la Conselleria. Ortí relevó a Rovira al frente de Educación y Cultura tras la remodelación del Consell, mientras Rovira pasó a dirigir Economía, Hacienda y Administración Pública; ambos cargos constan actualmente en la composición oficial del Consell. La Secretaría Autonómica de Cultura está ahora dirigida por Marta Alonso Rodríguez.
Por su parte, Pilar Tébar, que fue secretaria autonómica de Cultura durante la etapa anterior, se incorporó en abril al entorno del PP en la Diputació de València para trabajar en la reorganización del área cultural de la corporación provincial.
La novedad llega además acompañada de otros ajustes en el ámbito cultural. El nuevo decreto mantiene la estructura de dos direcciones generales, Cultura y Patrimonio Cultural, y modifica algunas adscripciones concretas: el Museo de la Imprenta y de las Artes Gráficas de El Puig de Santa María queda ahora adscrito orgánica y funcionalmente a la Dirección General de Patrimonio Cultural, junto a otros espacios como el Museo de la Valltorta, el Monasterio de la Valldigna o el Centro de Arqueología Subacuática de la Comunitat Valenciana.
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