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'La casa de Leyla'

Zülfü Livaneli, escritor y compositor: "Los grandes poderes tienen miedo a las palabras porque la poesía y las novelas hacen que las sociedades cambien"

El intelectual turco visita València este sábado donde mantendrá un coloquio en la Fira del Llibre donde presentará 'La casa de Leyla' (Galaxia Gutenberg), la última novela publicada en España. Sobre política, cree que solo España y Portugal mantienen una democracia viva y asegura que las dos grandes armas actuales son la religión y el nacionalismo.

Zülfü Livaneli estará en València este sábado 9 de mayo en la Fira del Llibre.

Zülfü Livaneli estará en València este sábado 9 de mayo en la Fira del Llibre. / Yenisi

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València

Zülfü Livaneli es el escritor más vendido en Turquía y tres generaciones de otomanos han crecido con su música, a través de canciones que son hoy "un legado". Su compromiso político le costó el exilio, pero también le dio un escaño desde donde defender la socialdemocracia. Ahora únicamente quiere seguir siendo escritor, el más prolífico de su país, desde donde publica novelas y ensayos con los que intenta cambiar la mirada de la sociedad. No oculta su desencanto con el retroceso de los valores democráticos en el mundo, con líderes internacionales a los que califica de "gánsteres". Solo salva a uno: Pedro Sánchez, "el único que ha plantado cara a Estados Unidos". Aunque no siente pesimismo por el mundo de hoy, confía en que la literatura y la empatía sean el puente que supere el odio y la fragmentación en un mundo marcado por la polarización.

Para alguien de su generación en Turquía, como retrata en La casa de Leyla, Occidente simbolizó el progreso. ¿Cuándo empezó a cambiar esa idea?

La generación de Leyla es mayor que yo, porque provienen de las familias otomanas. En los últimos 200 años, los otomanos y la República de Turquía intentaron occidentalizarse con muchísimas reformas. Luego estuvimos en la Primera Guerra Mundial y todo colapsó. Después, la República de Turquía implantó un nuevo tipo de educación y legislación occidental, adaptando el derecho civil, militar y casi todo lo demás, a los códigos europeos. Han sido generaciones educadas y criadas con educación europea.

¿Europa sigue siendo esa referencia?

No, este es otro tema, supongo. Fue la ilustración para alcanzar los derechos humanos, la libertad, la filosofía... pero desafortunadamente, la Unión Europea y sus líderes han traicionado sus propios valores. Es una decepción; se volvieron muy pragmáticos y materialistas e incluso podría decir -no sé si debería- oportunistas. Excepto Pedro Sánchez.

¿Se ha convertido en un símbolo?

Sí, le conozco. Estuvo en Estambul y me entregó el premio Socialist International Award. Allí pudimos hablar, es un tipo brillante y en estos momentos es el único líder en Europa. Es valiente y defiende los derechos humanos, os envidio; es independiente, tiene su propia voz y dice lo que nadie se atreve a decir contra América y Trump.

Nos encontramos con un Occidente que restringe cada vez más la inmigración, especialmente de personas que vienen de África. ¿Es una especie de exclusión institucional?

La inmigración es un asunto muy difícil y complejo. En Turquía tenemos alrededor de 10 millones de refugiados de África, de Afganistán y otros tantos países. Escribí una novela en los años 70 donde hice una especie de predicción, porque un protagonista dice que en el futuro la gente vendrá en botes muy primitivos y nadie podrá pararlo. No creo que pueda pararse, nadie puede hacerlo, tampoco las autoridades. El Mediterráneo es un cementerio y cada día nos levantamos ante una gran tragedia de la que somos responsables. Estas personas quieren tener una vida mejor, escapar de la violencia, las violaciones de los derechos humanos y la pobreza, y a veces son pobres por conflictos triviales donde se les vende armas. Así que creo que Europa debe ser responsable, también los otomanos. El colonialismo fue un periodo muy duro y ahora pagamos la deuda y la venganza.

El exilio deja una profunda cicatriz en quienes lo viven, como en usted. ¿Ha dejado de sentirse un extranjero?

Estar en el exilio es terrible. Algunos no han podido regresar nunca. Yo sí volví en 1984 [Estuvo exiliado en Suecia] y volví enriquecido de otras experiencias, que eso está bien. Sin embargo, el exilio es una especie de dolencia, una enfermedad.

¿Cómo se ve el mundo después?

En la literatura es casi un género. Se escribieron poemas y libros como yo mismo hice. Los artistas obtenemos la inspiración de nuestra lengua, nuestra gente y cuando estás en el extranjero, ganas cierta perspectiva porque aprendes que tu país no es el centro del mundo. Cuando estuve en Suecia en los años 70, Pinochet estaba en Chile. Había amigos de Brasil, de España y de tantos otros lugares, como Grecia, y con todos intercambiamos experiencias e hicimos música juntos. Fue doloroso pero un periodo fructífero.

¿Diría que hay en Turquía un aumento del fanatismo religioso?

Esta mañana estuve en el juicio contra el exalcalde Ekrem Imamoglu, opositor de Erdogan que ha estado en prisión [La Fiscalía le pide 2.354 años de prisión]. Estuve allí y fueron momentos muy emotivos porque somos buenos amigos. En Turquía publiqué recientemente un libro de ensayos analizando los tres polos que existen ahora mismo en este país, que son antagónicos: el primero es el círculo religioso, el segundo es el nacionalista y el tercero es el secular, laico, y todos se odian entre sí, además del movimiento kurdo. Son polos que se materializan en ciudades, con estilos de vida y culturas diferentes y el odio no deja de crecer. Trato de advertir a la gente y dar ejemplo de aquel periodo en España, porque ahora en Turquía están el uno y el otro, no existe unidad nacional.

"Hay dos armas que las grandes potencias están usando como herramientas: la religión y el nacionalismo"

El mundo de hoy se describe como caótico y muy polarizado, como decía precisamente sobre Turquía. ¿Le frena o le impulsa a seguir escribiendo?

Sigo escribiendo. Estoy haciendo lo que quiero hacer, porque tuve una vida difícil, pero la gente me sigue y no puedo renegar de ello, ni comprometerme con el poder. Soñé con una Turquía más civilizada, con más derechos de las mujeres, más derechos humanos y desafortunadamente es una frustración, porque no se hizo realidad. Tampoco sé muy bien dónde está la democracia en Europa y Estados Unidos, porque en esos momentos lo único que hacen es provocar la guerra. El mundo está loco. Algunos están ganando dinero innecesario, miles de millones de dólares cada mes mientras la pobreza continúa a un lado, y las compañías de armas vendiendo. Petróleo y armas. No es este el mundo que soñamos.

¿Siente miedo?

No miedo, sino pena. ¿De qué puedo tener miedo ahora a esta edad? Y lo siento mucho, porque a esto dedicamos nuestras vidas. Estuve en una prisión militar y mis amigos fueron asesinados y colgados por el ejército. Todos sufrimos, pero siempre pensábamos que un día llegaría la libertad. Desafortunadamente, fue justo al revés y me entristeció.

A veces parece que no hay esperanza. ¿Considera que el futuro es oscuro?

Yo no estoy totalmente desesperanzado. Creo que el ser humano encontrará una solución porque ningún organismo vivo se suicidará. Obviamente nuestra vida es muy corta y la historia cambiará de periodo, vendrá otro tiempo. Pero ahora mismo vivimos aquí y convivimos con este odio. Mira a Trump.

Precisamente le iba a preguntar por él. ¿Le sorprende el ascenso de este tipo de gobernantes?

Trump es lo peor, pero hay mucha gente como él. La cuestión es que la gente le votó, le quiere y no solo a él, también a otros parecidos. También pasó con Bush; son personas que mienten, como lo hizo él, diciendo que había armas de destrucción masiva y declarando la guerra a Irak. Mataron a un millón de personas y luego dijeron: "Es verdad, mentimos". Así, sin más, engañando a la gente. Están jugando con nosotros y eso realmente me enfada. Son como bandas de gánsteres, pero son gánsteres que lideran gobiernos y tienen poder.

¿Considera que la democracia sigue siendo un sistema en expansión o cree que está de retirada?

Sí. ¿Qué es la democracia ya? Porque están haciendo trampas en las elecciones, comprándolas con mucho dinero. El dinero implica manipulaciones mediáticas y luego llegan al poder como reyes elegidos, pero es un rey dictador y hacen lo que quieren. Declaran la guerra, matan gente, cambian las leyes; eso no es una democracia. No la veo por ninguna parte excepto en España. Debes ser consciente, porque tienes relativa suerte. España y Portugal todavía respiráis con democracia.

En 'La casa de Leyla' hay un conflicto religioso subyacente. ¿Cree que la religión, como sucede en Gaza, sigue siendo un conflicto central?

No solo la religión. Creo que hay dos grandes armas, la religión y el nacionalismo, y las grandes potencias las están usando como herramientas, porque la gente es muy vulnerable respecto a las creencias y el orgullo nacional. Con eso manipulan a las sociedades. En las cuestiones religiosas, hay gente creyente matándose unos a otros por historias de hace mil años, cuando alguien dijo que "esto es mío", como hizo Moisés según le dijo Dios. Es increíble. Ahí está Netanyahu, que después de la terrible catástrofe de los judíos en la Segunda Guerra Mundial, después de todo aquel sufrimiento del pueblo judío en campos nazi, la gente sentía empatía por ellos por todo lo que pasaron. Pero ahora llega él y hace lo mismo con los otros. Así que ha conseguido que renazca el antisemitismo, que no deja de crecer y no es bueno. No soy antisemita, odio lo que está pasando y el daño que Netanyahu ha hecho a Israel.

Zülfü Livaneli estará en la Fira del Llibre de València este sábado.

Zülfü Livaneli estará en la Fira del Llibre de València este sábado. / Fethi Karaduman

Sus novelas abordan la memoria histórica. ¿La literatura puede corregir lo que la historia oficial quiere olvidar? Pienso en la historia que cuenta en 'Serenata para Nadia'.

En la literatura hay un lenguaje internacional real. La música puede expresar algunos sentimientos; a mí me encanta el flamenco, pero a través de la literatura entendemos la profundidad de la sociedad. España creó las novelas modernas gracias a Miguel de Cervantes, el padre de la literatura, pero luego llegaron otros como Unamuno o Javier Marías. Cuando les leo puedo entender a la sociedad española, qué sienten o qué piensan respecto al mundo. La literatura nos permite leer la historia, puedes comprender la Revolución Francesa gracias a Honoré de Balzac, porque te permite entenderla a través de la gente, de la vida, y no solo de los reyes o los revolucionarios. Te acercas a la vida cotidiana con lo que se sentía. La literatura es una joya, la mejor manera de comunicación, como las palabras y el uso que le damos. Fíjate, todos los dioses de todas las religiones necesitan un libro porque allí es donde se describen.

Hablaba del flamenco, de Cervantes y de Unamuno. He oído que podría mudarse a España. ¿Es eso cierto?

Sí. Mi hija vive en Barcelona y voy y vengo porque amo vuestra cultura. En el área mediterránea, tanto en oriente como en occidente, todos tuvimos influencia árabe. No somos árabes, los turcos no lo somos, pero hemos bebido de esa cultura, como vosotros. Así que lo que siento en general es que la gente española es madura si la comparas con otros países europeos. Es madura porque es una sociedad que sufrió y que vio muchas cosas. Eso convierte a España en un país más maduro que otros países y te hace sentir cómodo. Yo tengo una gran comunidad de lectores en lengua española y tengo a un fantástico editor, además de muy buenos traductores. Además, trabajé con María del Mar Bonet, que grabó un álbum en 1994 con mis composiciones e hicimos varios conciertos. Es una gran amiga. Me siento feliz cuando estoy allí.

Volviendo a Turquía, su país siempre ha estado entre los dos mundos de Oriente y Occidente. ¿Dónde se encuentra ahora?

Es que es un puente, y es muy difícil hacer crecer una civilización sobre un puente, porque ahí no se puede construir un edificio, no se pueden plantar árboles. Por un puente solo se puede pasar. Cada gran potencia entre Asia y Europa aplastó Anatolia con la guerra. Cruzados, mongoles, todos. Por eso es una sociedad mixta, con muchas lenguas y gente diferente. No hay un tipo que aglutine lo que es "ser turco". No, tenemos a miles de tipos de gente. La única solución para Turquía es la libertad y la democracia, formar parte de Europa.

"No sé dónde está la democracia en Europa y Estados Unidos porque en estos momentos lo único que hacen es provocar guerras"

Su estilo de narración es muy directo, casi oral, como escribir un cuento. ¿Le inspira la literatura tradicional?

Sí, por supuesto. Me inspiro en nuestra literatura, pero también en las novelas rusas del siglo XIX, que tuvieron un enorme impacto en nuestra tradición literaria. Hoy existen el posmodernismo y las nuevas formas de narrar, pero yo sigo apostando por una manera clásica de contar historias: usar un buen lenguaje, crear personajes y conseguir que los lectores los sientan vivos. Esa es la esencia de la novela. Puedes crear muchos personajes, pero tienes que insuflarles vida; si no están vivos, todo se queda en simple palabrería. Por eso, aunque hablo de la vida moderna, sigo utilizando las grandes técnicas narrativas del siglo XIX.

¿Y qué piensa de la literatura contemporánea?

Como te decía, la palabra es muy importante, y todos los grandes poderes han tenido miedo de las palabras, porque la literatura, la poesía y las novelas pueden cambiar las sociedades. Por eso se ha creado una división entre dos tipos de literatura: una destinada solo a círculos intelectuales, difícil y hermética, y otra dirigida a la gente común. Pero si pensamos en Dickens, Cervantes, Tolstói o Dostoievski, eran autores que podía leer todo el mundo, venden millones de copias. Yo escribo para los lectores, para la gente. Hoy existe cierta arrogancia intelectual, con autores que creen que, si la gente no entiende sus textos, eso demuestra profundidad. Yo no lo creo. Nadie puede ser más profundo que Dostoievski y, sin embargo, millones de personas lo entienden. Entonces, ¿por qué los demás no? Por eso estoy en contra de cierto posmodernismo. Es una moda creada en Londres o Nueva York y que ha influido mucho, pero yo sigo creyendo en el estilo clásico.

De hecho, según cuentan los editores y libreros de la Fira del Llibre de València, los más vendido en esta edición son voces reales con historias propias, sencillas. Se busca realidad.

Sí. Es algo nuevo y muy interesante, escribir sobre tu vida. Mi última novela que se publicó en Turquía, 'Espérame', es lo mismo y creo que este tipo de escritura es realmente nuevo, muy bonito y un modelo que me gusta.

Después de una carrera tan diversa como la suya, ¿con qué rol se identifica más hoy? ¿Se siente más compositor o escritor?

Escritor. Escribí muchas canciones y se hicieron muy famosas durante tres generaciones que se han criado con mi música, todo el mundo las conoce y se las saben de memoria, pero eso es legado. Yo di mis composiciones a la gente y a los jóvenes artistas, pero ahora solo quiero escribir novelas y ensayos.

Después de todo lo que ha vivido -exilio, política, artes- ¿qué le sigue emocionando?

Creo que necesitamos empatía. 'Empatía' es la palabra clave para la humanidad, tenemos que entendernos unos a otros. Tenemos que sentir el dolor de los demás, de lo contrario, no es humanidad. Por eso la literatura es la mejor herramienta para eso. Publiqué una novela sobre los refugiados sirios en Turquía. Todo el mundo en Estambul y en el resto de ciudades miraban realmente mal a esos refugiados, pero este libro vendió más de un millón de ejemplares y recibí muchísimos mensajes sobre cómo había cambiado la mirada hacia estas pobres personas, porque descubrieron lo que habían sufrido. Esa es la tarea de la literatura. Pero no hablo solo de realismo social o de una mirada sociológica. Lo primero es crear un valor estético. La literatura debe tener valor artístico y, al mismo tiempo, contar las historias de los seres humanos. ¿Qué otra cosa podemos contar, al final?

Estará en la Fira del Llibre de València este fin de semana. ¿Qué significa para usted ser reconocido en España no solo por su literatura, sino por su compromiso sociopolítico?

Es importante. Mis libros han sido traducidos a 41 idiomas y viajo a China, a Rusia, a América, a todas partes. Pero por España tengo un sentimiento, no puedo explicarlo pero me siento muy cercano a este país. Turquía es mi país natal, de origen, pero de España, de Cataluña y de Grecia me siento muy cerca.

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