ENTREVISTA
Guille Galván, de Vetusta Morla: "Somos la suma de toda la gente que nos ha querido"
El miembro de Vetusta Morla presenta ‘Nadie con ese nombre vive aquí’, un álbum en solitario que nace de la necesidad de relacionarse con la música «desde un lugar mucho más desnudo»

El músico Guille Galván. / Jero Álvarez
Ana Carro
Guille Galván, guitarrista de Vetusta Morla y autor de buena parte de su repertorio, abrió este 8 de mayo una nueva etapa con la publicación de su primer disco en solitario Nadie con ese nombre vive aquí.
¿Cómo ha sido empezar esta aventura en solitario y qué busca en ella?
Se juntaron dos situaciones. Una necesidad de relacionarme, en lo profesional, con la música y con las canciones desde un lugar mucho más desnudo de lo que venía haciendo. Venía de giras muy largas, de no parar de tocar durante muchos años, de hacerlo en escenarios muy grandes, y de repente tuve la sensación o la necesidad de alejarme un poco de todo eso y de volver a trabajar desde lo más puro o básico: la canción, una guitarra, una voz y ya. Luego se juntó también con que, personalmente, atravesé una época complicada, que coincidió con la enfermedad de mi padre. Sus últimos tres o cuatro años, hasta que falleció, fueron años de enfermedad, de luchar contra un cáncer que no tenía cura desde el primer momento. Eso me hizo replantearme un montón de cosas, y una de ellas era cómo me relacionaba con esa preparación para lo que venía y de qué manera lo introducía en lo que escribía.
¿De qué forma llegó a este disco?
Empecé hablando de cosas que tenían más que ver con la tristeza, con un lugar un poco oscuro, y me di cuenta de que no me estaba viniendo bien. Lo que tenía que hacer era convertirlo en canciones que pusieran en valor a la gente que me rodeaba, el amor que me habían dado durante toda su vida y esa superposición de todos esos tiempos que tienes cuando te tienes que despedir de alguien, donde el pasado, el presente y el futuro de repente se te juntan. Te das cuenta de que somos la suma de toda la gente que nos ha querido. Esas dos cosas, esa necesidad de empezar desde muy abajo y esa necesidad de poner en valor a la gente que me rodea, me fueron llevando a escribir estas canciones que, por la forma en la que estaban hechas, no me quedaba otra que cantarlas yo mismo.
Habla de recomponerse desde lo más básico. Cuando alguien sufre la muerte de un ser querido, ¿cree que la clave está en, más que superar la ausencia, aprender a vivir con ella?
Te das cuenta de que siempre estamos esperando grandes noticias o certezas que nos lleven a otro sitio, y parte del aprendizaje es que, incluso en esos momentos, puedes encontrar cosas maravillosas. Todo tiene un fin, pero no por eso tenemos que dejar de aprovechar lo que tenemos. Y sí, supongo que ese replegarme también tenía que ver con el parón que necesitábamos en Vetusta. Cada cual lo recogió a su manera, y esta fue mi forma: hacer una sola cosa con mi música y mi experiencia vital en ese momento, y construir un disco muy desprovisto de todo lo que no fuera esencial. Por eso lo quise grabar también en casa, haciendo compatibles esos meses, esos años, con mi realidad, y no irme a un estudio o a otro país a hacerlo.
¿La forma de escribir es diferente si lo hace para usted que para Vetusta Morla u otros proyectos?
Es diferente porque uno de los grandes retos de este proyecto era encontrar mi propia voz. Yo llevo veintitantos años haciendo canciones y he cantado, pero es la primera vez que defiendo yo solo, con mi propia voz, los textos y las canciones que he escrito. Necesitaba encontrar una voz que fuera creíble y que hiciera creíble lo que estaba contando. Entendí que, para ello, y por el tipo de canciones que tenía entre las manos, lo mejor era encontrar un espacio de intimidad. Yo le decía además a Héctor, el ingeniero con el que grabé, y luego a las personas con las que produje varias de las canciones: «Mira, este disco quiero que sea el disco de alguien que está en una habitación con una guitarra contándole algo a alguien que está al lado». Les decía: «Quiero que cuando penséis en las canciones y añadamos cosas, pensemos en qué es lo que hay en esa habitación: si hay una alfombra, si hay una lámpara, si hay una mesilla… Pero no quiero que esa habitación se llene de músicos y no quiero que tenga más músculo del necesario». Me parecía importante contarlo desde ese pulso.
¿Siente como si se desnudase?
Sí. Yo soy una persona bastante tímida, además, y hay como una paradoja en todo esto: por un lado, el pudor, pero por otro, la necesidad de contarlo desde ese lugar. Por ejemplo, el vídeo de Túnel de la M-30 está hecho con imágenes de archivo de un vídeo familiar, de cuando era pequeño. Hay veces que necesitas contar ciertas cosas que tienen que ver con tu biografía para que se entienda lo que has hecho. En ese punto, a veces uno tiene dudas y no sabe muy bien si se está exponiendo de más o de menos. Pero bueno, son mis dudas internas.
Hace poco tocó alguna de estas canciones en la sala Sol, ¿cómo fue llevarlas al directo?
Hicimos una presentación para medios, para gente de la industria y para amigos también. Tuve la oportunidad de convocar a la gente que había participado en el disco y fue muy bonito. Hicimos cuatro canciones del disco y fue una pequeña puesta de largo de lo que viene. Me hizo mucha ilusión volver a la sala Sol. Al hilo de lo de grabar en casa, de la habitación, para mí era como volver a casa también. He tocado muchas veces allí hace años y he visto conciertos que me han marcado mucho. Esa sensación de estar con la guitarra delante de 300 personas y contarles algo a través de una canción era un poco lo que buscaba con este proyecto.
Anunciaron hace poco que volvían en otoño a los escenarios. ¿Le permitirá esto hacer su propia gira?
Sí, Vetusta vuelve en octubre. Yo sí tengo intención de presentar este disco en directo, lo que pasa es que tengo que ver cuándo para hacerlo bien y no ir atropellado. Es un disco que parte de un lugar de intimidad que me gustaría mantener en esos conciertos que vaya a hacer. Que sean conciertos no de grandes aforos, sino de estar a gusto y de disfrutar de la música desde cerca. Tengo que encontrar las fechas. No hay ahora mismo una gira armada.n
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