Libro
Fernando Polo, historiador y escritor: "Vivimos a los 40 y los 50, pero a los 60 hacemos las paces con nosotros mismos"
Valenciano de adopción, el autor publica 'Situaciones inesperadas', un libro en el que cree firmemente en las "segundas oportunidades" porque "todo el mundo tiene derecho a ser redimido y todo el mundo se redime en algún momento de la vida"

Fernando Polo, autor de 'Situaciones Inesperadas'. / Levante-EMV

Más de dos décadas después de escribirlo, el historiador Fernando Polo -nacido en 1959 en Madrid, pero todo un valenciano de adopción- ha publicado su libro 'Situaciones inesperadas' (Editorial Círculo Rojo). Una obra reflexiva y de redención, que sale ahora para "darme ese gusto" y con la que quiere dejar "un mensaje de resiliencia". En ella, el protagonista es Martín, un personaje que arranca "con la sensación de haber fracasado", pero que se ve ante una "segunda oportunidad" gracias a un particular viaje temporal a la España de la Segunda República y la Guerra Civil. Un periodo, defiende el autor y diplomado en Estudios Avanzados, que "nadie reclama, pero que en el fondo es de todos".
‘Situaciones inesperadas’, un libro que publica más de 20 años después de que fuera escrito. ¿Por qué este aplazamiento?
Hay un momento en que, tal vez por la juventud, pues tienes el sueño de publicar, pero luego ya se te pasa un poco. Yo lo registré en el depósito legal de Castilla-La Mancha y estuve a punto, pero por circunstancias no lo publiqué. Y ahora, que ya voy siendo mayor, pues digo 'de aquí no pasa'. Lo he publicado para decir ‘siempre lo he querido hacer y me voy a dar ese gusto’.
Era un gusto que llevaba tiempo pensando o ha sido algo más repentino tras haber alcanzado algún momento vital.
Era mi momento. Mis compañeros de trabajo y tal empezaban a dejar este mundo y dije ‘nadie sabe el día y la hora y por lo que pueda pasar...’. Y luego, por demostrarme un poco a mí mismo que no era por ni por cobardía ni por una falsa modestia, sino más bien por dejadez. Entonces, como cualquier momento es bueno y por aquello de que vivimos siempre el presente y queda toda una vida por vivir, pues dije 'ahora'.
En un entorno literario que cada vez cuenta más con autores jóvenes, su carrera literaria empieza con 66. ¿Se afronta el reto de forma diferente con esa veteranía?
Depende de cómo lo plantees. Para mí uno de los escritores más simpáticos y serios es Eduardo Mendoza, que acaba de publicar una novela ya entrado en los 80. Y lo que sí te puedo decir es que mi familia y amigos siempre me estaban diciendo, 'Anímate, anímate', porque lo primero que tuve que hacer cuando me decidí a dar el paso fue leer el manuscrito y pasar las pesetas a euros, los discos de los años 2000, a los 2020. En lo mal que estaba la República [la segunda, en la que se enmarca parte del relato] no tuve que cambiar nada. Pero en el presente sí.
Yendo a esa trama de la obra, la vida del protagonista, Martín, está anclada al inicio en cosas endebles, como la rutina. ¿Siente que el ser humano vive acomodado en un entorno marcado por la falta de tiempo?
Quería un personaje con la sensación de haber fracasado, de no haber hecho lo que tenía que hacer, de estar solo y no tener a nadie que le quiera. Que tiene un trabajo como el de millones de personas y un poco por no tener razones por las que vivir, decide dar un paso. Aunque una cosa es tener la vida vacía y ser consciente de ello y otra cosa es lo que está pasando ahora, que hay una generación de personas que son vacías cuando deberían serlo menos, en teoría. Pero volviendo a lo que me has preguntado, en un momento dice que, para vivir sin tener a nadie, acaba con todo. Sin embargo, algo que me ha pasado a mí y le ha pasado a mis seres cercanos es que si tú quieres y te ayudan, siempre hay una segunda oportunidad. Eso es lo que quiero dejar, un mensaje un poco de resiliencia.
¿Por qué utiliza ese momento del suicidio, quizás el más bajo para un ser humano, como punto de partida literario?
Porque creo que todo el mundo tiene derecho a ser redimido y todo el mundo se redime en algún momento de la vida. Cuando tenemos un hijo, cuando nace un nieto, cuando nos enamoramos, etc. Al final hay más gente que tiene esa segunda oportunidad que la que no. Lo que pasa es que siempre soy el que hace más ruido, el que se queja más, el que llora más, el que no puede más ya de tanto trabajar… nos decimos muchas cosas.
Grandes protagonistas, personajes normales
Antes ha hablado de que quería un personaje normal. ¿Se sigue sobrevalorando a los protagonistas especiales?
Bueno, creo que los grandes protagonistas de las grandes novelas son seres como tú y como yo, muy normales. En ‘Cien años de soledad’, que para mí es el culmen, los protagonistas no son héroes ni antihéroes, sino gente muy normal. El Quijote no es un intelectual, Ulises tampoco es muy inteligente… Las grandes novelas tienen que hablar de personas normales. Y hay una cita atribuida al almirante Halsey, que fue el segundo de MacArthur en el Pacífico [durante la Segunda Guerra Mundial], que dijo ‘no existen grandes hombres que se enfrenten a grandes problemas. Solo existen hombres como tú y como yo que se enfrentan a grandes problemas’. Y es así, para bien y para mal.
El presente de Martín, sin embargo, se acaba entrelazando con el de otro hombre en plena Segunda República y Guerra Civil. ¿Por qué un viaje a ese periodo tan convulso de la historia española y a la vez tan presente hoy?
Porque es una época, la de la Segunda República, en la que todavía nos tiramos los trastos a la cabeza. Un momento donde hubo hombres buenos y que no acabó muy bien porque se vivió la primera guerra civil de Europa. La segunda fue mucho más grande, que fue la Segunda Guerra Mundial. Entonces, es una descripción con cariño de ese tiempo, con admiración y con respeto. Se le llamó el Siglo de Plata y no fue solamente por las letras. Y me parece que ahora nadie lo reclama, pero en el fondo es de todos. Por eso la sitúo en ese tiempo.

Fernando Polo, el autor de 'Situaciones inesperadas'. / Levante-EMV
Y ese protagonista se ve abocado a decidir entre sus dos vidas. Se pone al frente de una decisión imposible.
Sí, recompone su vida rota y, por esta segunda oportunidad, tiene otra vida que él consigue hacer maravillosa. Entonces al final le hacen elegir entre la una y la otra y él decide que no puede. Y el destino, Dios o nosotros mismos, le premia de alguna manera. Al final la doctrina filosófica correcta es la que tú quieres, porque es la que encaja mejor con tu vida. Vivimos muchas cosas y tenemos afortunadamente caminos buenos para elegir. Es un poco decir que una cosa es elegir y otra cosa es tener que decidir entre lo bueno y lo bueno.
Martín logra finalmente esa reconciliación personal. ¿Es del pensamiento de que hay una fórmula mágica para volver a estar bien con uno mismo o hay tantas como personas existen?
Ese es un pensamiento que nos da la edad. Vivimos en los 40 y los 50, pero a los 60 hacemos las paces con nosotros mismos. Es decir, somos capaces de perdonar al que nos ha hecho más daño, pero durante muchos años de nuestra vida, décadas, nos cuesta hacer las pases con la persona que supuestamente deberíamos querer más, que somos nosotros mismos. Mis amigos estaban todavía pensando en las decisiones que no debieron tomar y tomaron. Y dije ‘hasta aquí, nos merecemos hacer las paces con nosotros mismos’.
Un "artículo de consumo"
Su libro llega en un momento marcado por la gran producción literaria y un auge de la lectura. Como autor, ¿cómo ve este ‘boom’ actual?
Se publica más que nunca y se lee más que nunca porque es un artículo de consumo. El ordenador nos permite estar horas, luego dar al corrector ortográfico y ahora ya hay programas de la IA que te dicen ‘esto es pesado’ o ‘esto es cansino’. El gran salto ha sido un poco de la novela de las 200 páginas a la de las 500 y que ahora periodistas se atreven a ser escritores o que personas se atreven a la autoedición, que es mi caso. Bueno, yo prefiero que se lea un libro a que se lo gaste uno en copas. No es tiempo perdido, es tiempo ganado. Eso lo aprendí muy de joven.
Ha hablado de la inteligencia artificial. En su trayectoria, ha estado al frente de una biblioteca privada. ¿Qué siente un amante de los libros cuando ve esa nueva tecnología con tantas posibilidades llegando para quedarse?
Las cosas tienen un camino bueno o uno malo. Si algún día me conceden algo, yo quiero dar las gracias a mi padre, a mi madre, a mis hijos y a mis amigos, que me han ayudado muchísimo en el proceso de corrección. ChatGPT o Gémini, si lo utilizas bien, son para bien. Antes había en internet 'El Rincón del Vago' y ¿para qué ibas a hacer un trabajo de 20 páginas? La tentación siempre ha estado ahí. La inteligencia artificial bien utilizada es buena. Ahora que no nos quepa duda que de aquí a 20 o 30 años veremos a millones de personas que perderán el trabajo por la robotización.
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