Nombramiento
Una petición online reclama que el aeropuerto de València lleve el nombre de Nino Bravo
La iniciativa en Change.org, apoyada por las hijas del artista, busca inmortalizar al cantante en el principal punto de entrada a la Comunitat Valenciana

El día en el que murió Nino Bravo / Martin J. Louis / L-EMV

Una iniciativa lanzada en la plataforma Change.org reclama que el aeropuerto de València pase a llevar el nombre de Nino Bravo, una de las voces más reconocibles de la música popular española y una figura especialmente ligada a la memoria sentimental de varias generaciones. La propuesta cuenta con el apoyo de las hijas del artista y se plantea como un nuevo gesto de reconocimiento público hacia un intérprete cuya obra continúa teniendo una enorme popularidad cinco décadas después de su muerte.
"El aeropuerto simboliza el viaje, la partida y el regreso; el lugar donde tantas veces nos hemos despedido con "un beso y una flor" -recoge la iniciativa-. Es el homenaje perfecto para un artista cuyo arte traspasó fronteras, y que continúa dando a conocer València al mundo". "Renombrando el aeropuerto como "Aeropuerto Nino Bravo", inmortalizamos a un icono que elevó nuestra cultura y aseguramos que su legado sea lo primero que reciba a quienes nos visitan y lo último que les despida", subrayan.

NinoBravo, junto a su familia, en el aeropuerto de Manises a su regreso del Festival de Rio de Janeiro. Octubre de 1972. / Ninobravo.net
En una conferencia
La idea fue planteada por el escritor Salva Ortells el pasado 15 de abril de 2026 durante una conferencia sobre el cantante que ofreció en el Ateneo de València, en presencia de la hija mayor de Nino Bravo y de su nieto. Desde entonces, la petición ha comenzado a circular como una llamada a las instituciones y a la ciudadanía para que el principal punto de entrada y salida de la Comunitat Valenciana rinda homenaje a un artista que proyectó internacionalmente el nombre de su tierra.
Los impulsores de la iniciativa defienden que el aeropuerto, como espacio de viaje, conexión y apertura al mundo, sería un lugar especialmente simbólico para recordar a un cantante cuya música traspasó fronteras. Canciones como “Un beso y una flor”, “Libre”, “Mi tierra” o “Noelia”, apuntan, siguen formando parte de la memoria colectiva y han mantenido vivo el vínculo emocional entre Nino Bravo y el público, tanto en España como en América Latina.
La campaña sostiene que renombrar el aeropuerto como Aeropuerto Nino Bravo no sería solo un tributo a una trayectoria artística excepcional, sino también una forma de perpetuar su presencia en la vida cotidiana de los valencianos. “Al firmar esta petición, contribuimos a que su legado perdure y continúe inspirando a las futuras generaciones”, señala el texto de la iniciativa, que presenta al cantante como “una figura emblemática para todos los valencianos” y como un talento cuya voz “sigue resonando” en la cultura popular.
Estado en el que se encuentra actualmente el Museo de Nino Bravo en Aielo de Malferit / Agustí Perales Iborra
Modernizar la imagen
La propuesta llega, además, en un momento clave para la gestión del legado del artista. La familia de Nino Bravo -sus hijas Eva y Amparo, junto a su viuda- ha decidido abrir una nueva etapa tras el cierre del Museo de Nino Bravo en Aielo de Malferit. Lejos de entender ese cierre como un punto final, el entorno del cantante lo plantea como el inicio de un proyecto de mayor ambición, orientado a actualizar su figura y conectarla con las nuevas generaciones.
Ese plan incluye el proyecto de una serie biográfica para televisión, un documental de largo formato, un gran musical teatral, nuevos lanzamientos discográficos y la creación de un nuevo centro cultural en València. La intención, según explicó el pasado abril a Levante-EMV Antonio Luna, responsable de Westin Mayer, la promotora que administra desde 2023 los derechos y el patrimonio artístico del cantante, es pasar de una conservación pasiva a una activación cultural integral del legado de Nino Bravo.
“Queremos que su memoria esté viva, que crezca y que dialogue con su tiempo. Nino Bravo no puede quedarse anclado en la nostalgia”, sostiene Luna. La familia considera que, durante años, la figura del artista se ha mantenido gracias a la fidelidad emocional del público, pero entiende que ha llegado el momento de situarla en el siglo XXI con herramientas contemporáneas: música, audiovisual, educación, creación escénica, programación cultural y proyección internacional.

Petición en Change.org para dedicarle el Aeropuerto de València a Nino Bravo. / L-EMV
Canciones y un centro cultural
Los datos digitales confirman esa vigencia. En los últimos tres años, las reproducciones del catálogo de Nino Bravo en plataformas se han duplicado hasta alcanzar los dos millones de oyentes mensuales en Spotify. Su presencia sigue siendo especialmente intensa en países como México, Argentina, Chile, Colombia o Perú, donde sus canciones forman parte del imaginario sentimental de varias generaciones.
Uno de los hitos recientes de esa actualización fue la publicación en 2025 de una nueva versión de "Mi tierra", que unió la voz original de Nino Bravo con La Habitación Roja, La Casa Azul y Varry Brava mediante inteligencia artificial. El tema ha superado ya los cuatro millones de reproducciones en Spotify y abrió una vía de diálogo entre el repertorio clásico del cantante y el pop contemporáneo.
También el concierto homenaje por el 80 aniversario de su nacimiento, celebrado en septiembre e inaugural del Roig Arena, reforzó esa nueva etapa. Más de 16.000 personas asistieron a un espectáculo de gran formato que reunió a artistas de distintas generaciones y volvió a colocar a Nino Bravo en el centro de la conversación cultural valenciana.
En paralelo, la familia ha recuperado los más de 500 objetos personales que formaban parte del museo de Aielo de Malferit y estudia ahora la creación de un nuevo espacio en València. La idea no es reproducir el modelo tradicional de museo, sino levantar un centro vivo, con programación permanente, actividades educativas, exposiciones temporales, conciertos, proyectos audiovisuales y participación de la industria cultural.
Ese proyecto requiere, según la familia, la coordinación entre Generalitat, Diputación y Ayuntamiento de València para dar forma a un equipamiento acorde con la dimensión real del artista. De momento, las administraciones han comenzado a mover ficha, aunque sin una estrategia común clara. El Ayuntamiento de València ha expresado su voluntad de dedicarle un espacio en la ciudad, y ha apuntado la posibilidad del antiguo edificio del Ministerio de Hacienda como sede.
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