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Arte y gastronomía en el mismo salón: el restaurante Lienzo acoge la exposición de Marina Cabrera

La artista valenciana presenta en el restaurante de María José Martínez una selección de obras en vidrio fusión donde el color, la luz y el movimiento acompañan a la experiencia gastronómica

Algunas de las piezas expuestas en Lienzo de la artista valenciana Marina Cabrera.

Algunas de las piezas expuestas en Lienzo de la artista valenciana Marina Cabrera. / L-EMV

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Amparo Soria

Amparo Soria

València

El restaurante Lienzo vuelve a convertir su sala en un espacio de encuentro entre arte y gastronomía con una nueva exposición temporal a cargo ahora de la artista valenciana Marina Cabrera Doménech. Sus piezas, realizadas mediante la compleja técnica del vidrio fusión, ocupan ahora las paredes del restaurante en una propuesta donde la materia, la transparencia y el color construyen un recorrido visual delicado y contundente.

Formada en la Escuela de Artes y Oficios de València, Cabrera ha desarrollado una trayectoria marcada por la investigación constante de materiales y técnicas artísticas. Aunque comenzó trabajando en el ámbito de las vidrieras, encontró en el vidrio fusión el lenguaje con el que desarrollar una identidad en el arte. Se trata de una disciplina especialmente exigente, basada en la superposición y fundición de capas de vidrio mediante altas temperaturas, que requiere un control absoluto de los procesos térmicos y del comportamiento del material, a veces completamente imprevisible.

La artista ha llevado además esta técnica a terrenos poco habituales, desarrollando obras de gran formato - algunas de hasta cuatro metros de largo- en un ámbito donde las dimensiones suponen uno de los principales retos técnicos. Sus piezas destacan por la precisión en la ejecución y por la experimentación contemporánea, que resulta en piezas elegantes, hechas a medida, donde el vidrio deja de ser un material plano para convertirse en pura expresión.

La exposición en Lienzo, que obtuvo una estrella Michelin en 2025, reúne un total de 16 obras donde el color y la luz funcionan como protagonistas absolutos. En 'Lago Di Garda', Cabrera explora la profundidad y el movimiento mediante capas superpuestas que evocan la superficie cambiante del agua. Las transparencias y las variaciones cromáticas generan una sensación orgánica, casi líquida, que transforma la percepción de la pieza según la incidencia de la luz.

En 'Acrobatic', la artista trabaja sobre la tensión entre equilibrio y movimiento. Líneas dinámicas y composiciones suspendidas crean una sensación de inestabilidad controlada, mientras las transparencias y superposiciones aportan ritmo visual y una cierta idea coreográfica. Sin embargo, resulta más explosiva 'Fusión Color', una pieza construida a partir de manchas cromáticas intensas que se expanden libremente sobre la superficie. El color se convierte aquí en pura energía, generando una atmósfera vibrante y contemporánea.

'Achrobatic', una de las obras de Marina Cabrera en Lienzo.

'Achrobatic', una de las obras de Marina Cabrera en Lienzo. / L-EMV

Por su parte, 'Picadilly' apuesta por el juego visual a través de múltiples puntos irregulares y deformes en distintos colores. Frente a esa aparente espontaneidad, varias líneas horizontales blancas introducen orden y equilibrio, creando una tensión entre caos y estructura que dota a la obra de profundidad y dinamismo.

En la pared y en la mesa

La relación entre el trabajo de Marina Cabrera y el universo gastronómico no es nueva. Paralelamente a su producción artística, la creadora desarrolla diseños exclusivos de platos y soportes para alta cocina, piezas funcionales concebidas como pequeñas obras de arte presentes en mesas de algunos de los chefs más reconocidos del país. Una conexión que encuentra en Lienzo un contexto especialmente natural, ya que el restaurante integra desde hace años distintas disciplinas artísticas en su propuesta culinaria y estética. Por sus paredes han pasado artistas como Kassandra Flinterhof, Taorix (Tatiana Ochando), Paloma G. Cabanes o Carmen García Gordillo.

En esta ocasión, las obras de Cabrera actúan como acompañamiento del espacio y amplifican la experiencia gastronómica del comedor. El juego de transparencias, reflejos y colores se relaciona con la propia liuz del restaurante y su filosofía, basada en captar la creatividad y la sensibilidad contemporánea no solo en la gastronomía.

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