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La nueva dirección del MuVIM genera controversia en la diputación y Rafael Gil recurrirá el nombramiento de David Gimilio

La Diputación de València priorizó el perfil museológico y científico del conservador del Museo de Bellas Artes para cerrar la crisis del MuVIM en una decisión que ha levantado polémica en el equipo de gobierno

David Gimilio (en el centro) durante la presentación de la exposición de la Colección Delgado en el Museo de Bellas Artes en 2017.

David Gimilio (en el centro) durante la presentación de la exposición de la Colección Delgado en el Museo de Bellas Artes en 2017. / MIGUEL ANGEL MONTESINOS / LEV_017

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La elección de David Gimilio como director del MuVIM lejos de zanjar la crisis en la que el museo está inmerso la agrava. Según confirman diversas fuentes a este diario, el que parecía considerado como preferido para ocupar la dirección, el catedrático Rafael Gil, recurrirá la decisión tomada en base al criterio de Recursos Humanos. Todo apunta a que no será el único. La Diputación de Valencia notificó el miércoles a los candidatos la noticia por la que David Gimilio se convertía en director del MuVIM en comisión de servicios, una decisión con la que la corporación buscaba abrir una nueva etapa después de meses de tensión interna, jubilaciones, reestructuración del área de Cultura y la salida de Rafa Company el pasado 23 de febrero.

El informe de idoneidad, firmado el 20 de mayo, concluye que Gimilio es el candidato “idóneo” para ocupar el puesto R300 de director del MuVIM frente a otros cuatro candidatos. La razón principal no es solo su currículo académico, sino la adecuación de su perfil a las funciones que la Diputación quiere reforzar en esta nueva etapa: definición museológica y museográfica, investigación, conservación, divulgación del patrimonio cultural y dirección científica de proyectos expositivos y colecciones museísticas.

El documento recuerda que el director será el máximo responsable del funcionamiento y gestión del museo, de perfilar su definición museológica, organizar los recursos, dirigir la programación anual, supervisar la conservación de fondos y colecciones, representar institucionalmente al centro y organizar la actividad del personal. Ese retrato del puesto explica la elección final: la Diputación no ha buscado únicamente un gestor cultural, sino un perfil técnico con experiencia directa en museos, fondos artísticos y proyectos científicos.

Gimilio, funcionario de carrera de la Generalitat del grupo A1, técnico de Administración Cultural desde 2025 y con casi 17 años de antigüedad, es licenciado en Geografía e Historia y doctor en Historia del Arte por la Universitat de València. El informe subraya su trayectoria como técnico superior de Arte Valenciano en el Museo de Bellas Artes, donde ejerció durante tres años funciones de dirección científica, además de su experiencia como comisario de varias exposiciones, profesor de posgrado y autor de publicaciones especializadas sobre arte y museos.

Controversia en el equipo de gobierno

La cuestión es que el informe no parece contentar a todo el mundo. La candidatura de Gimilio se ha impuesto a otras cuatro, entre ellas la de Rafael Gil y el exdirector de la Institució Alfons el Magnànim Vicent Flor, tal como adelantó este periódico. Todos fueron admitidos en el procedimiento, pero el informe establece una diferencia clara entre trayectorias valiosas y adecuación específica al puesto. En el caso del elegido, la Diputación destaca su experiencia directa en instituciones museísticas de referencia, su actividad investigadora y docente y su participación en proyectos vinculados a la conservación, catalogación y estudio de fondos artísticos.

A pesar de que en el entorno cultural se daba por hecho que el elegido podía ser el catedrático Rafael Gil, finalmente la Diputación se ha decantado por Gimilio, persona cercana a Pilar Tébar, la exsecretaria de Cultura de la Generalitat. Pilar Tébar se ha incorporado recientemente al equipo de Vicent Mompó en las últimas semanas como coordinadora de Presidencia para asuntos culturales. Parece que existía consenso entre el PP y Ens Uneix en torno a Gil, un perfil de larga trayectoría. Incluso algunas fuentes señalan que ya tenía un proyecto diseñado para el futuro museo que quiere relanzar la diputación.

La decisión, de hecho, ha provocado sorpresa dentro del equipo de gobierno. Y también algo de controversia. Ens Uneix no ha terminado de ver claro el proceso que se ha pilotado desde el área de Recursos Humanos. Algunas voces consideran que una decisión de la trascendencia de la dirección del MuVIM en su nueva etapa debería haber venido respaldada por una comisión de expertos en materia cultural.

El informe de idoneidad, a falta de superiores jerárquicos, lo firma directamente la jefa de Personal de la Diputación, María Escamilla. Hay quien considera que el perfil de Rafael Gil, catedrático de Arte de la UV y especialista en los siglos XIX y XX (el ámbito artístico del nuevo MuVIM), le situaba como el mejor considerado.

Rafael Gil y Vicent Flor

Gil presentaba un currículo académico de gran peso: funcionario A1, catedrático de Historia del Arte en la Universitat de València desde 2016, doctor en Historia del Arte y autor de numerosas publicaciones sobre museología, museografía e historia del arte valenciano. También había participado como asesor, colaborador y miembro de equipos en proyectos museísticos y de investigación, además de haber comisariado numerosas exposiciones. Parece, eso sí, un perfil más vinculado a la universidad, la investigación y el comisariado que a la gestión técnica directa de una institución museística y de sus colecciones en el día a día.

Por su parte, de Vicent Flor el informe destaca su formación en gestión, promoción y dinamización cultural, contratación de servicios artísticos, marketing público, edición, competencias digitales y administración electrónica. Sin embargo, su experiencia profesional se describe sobre todo en el ámbito de la gestión administrativa y burocrática del Magnànim. Ese perfil gestor, más editorial y administrativo que museológico-científico, parece haber pesado en su contra para un MuVIM que ahora se redefine como museo de arte de la Diputación.

La elección de Gimilio llega en un momento delicado para el MuVIM. Tras la marcha de Rafa Company, el museo debe asumir el proyecto de convertirse en el gran escaparate del patrimonio artístico de la Diputación, que conserva miles de obras en un almacén de Bétera, entre ellas piezas de Sorolla, Pinazo, Benlliure o Equipo Crónica. La nueva dirección tendrá que compatibilizar esa línea con la programación temporal y externa vinculada a la ilustración y la modernidad, esencia histórica del centro.

Gimilio se convertirá así en el sexto director del MuVIM tras Rafa Company, Román de la Calle, Javier Varela, Paco Molina y Joan Gregori. Su nombramiento pretende, además, devolver estabilidad a un museo sacudido por prácticas internas anómalas, la salida forzada de Carmen Ninet, la jubilación de personal histórico y la reordenación diseñada desde el área de Cultura de la Diputación.

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