Cines Valencia
Bonos, descuentos y 'citas a ciegas' le quitan la butaca del éxito al día del espectador
El presidente de la patronal de los cines valencianos, Antonio Martí, asegura que el público está "dejando de moverse por el precio" y, a cambio, busca más propuestas "experienciales" que "marquen la diferencia"

Personas haciendo cola para comprar una entrada en un cine del centro de València. / JM López

Decía todo un tótem del séptimo arte como Fellini que el cine es como el vino. Si es bueno, tiene un sabor a "gloria" que deja en cada paladar -igual que en cada mirada que admira una película- que sus matices vuelven a nacer. Quizás ese sea el mayor secreto que lleva a millones y millones de valencianos cada año a acudir a una de esas salas repartidas por toda la geografía de la Comunitat, comprar una entrada, sentarse -con o sin palomitas- en una butaca y estar dispuestos a admirar durante al menos una hora y media la proyección que se presenta. Un ritual, tan especial como verdadero, que sin embargo tuvo un 'tropiezo' en 2025.
Porque según el último balance dado a conocer por el Ministerio de Cultura relativo a las estadísticas de Cinematografía, en la autonomía se perdieron alrededor de 700.000 asistentes al cine con relación al año previo. Una bajada, destacada pero no alarmante en un sector ampliamente voluble y afectado por el nivel de los largometrajes que llegan a las salas cada temporada, que más allá de la propia cifra llama la atención por otro hecho. Y es que el público, siempre soberano, no ha dejado de acudir los fines de semana. Tampoco en otra jornada de buena asistencia como los viernes. El día que más decae interanualmente, pese a ser desde hace décadas el más económico, es curiosamente su 'día', el del espectador, el miércoles. Una realidad que como explica el presidente de la Asosiación Valenciana de Empresarios de Cine (Avecine) y responsable también de los multicines MN4, Antonio Martí, tiene su explicación en varios factores.
El precio, en un segundo plano
La principal -a pesar de lo que se podría pensar tras unos años marcados por el encarecimiento general de la vida, desde la vivienda a la cesta de la compra- es que la gente "creo que está dejando de moverse por el precio". Es decir, que el coste de una entrada ya no es ese algo que "marca la diferencia, sino que lo que realmente hace que te decidas a venir es lo que te gusta de un sitio o cómo se hacen las cosas". Entre estas fórmulas, el dirigente de Avecine destaca como prácticamente todos los cines, se ubiquen en el centro o en enclaves comerciales más metropolitanos, están apostando por las promociones, carnets de socios o descuentos propios que se traducen en que "el precio por entrada sea prácticamente el mismo que en el día del espectador". Una barrera económica que, por tanto, va quedando más difuminada.
Junto a este hecho, también se da otra situación. Y es la apuesta cada vez más presente en estas ubicaciones cinematrográficas por propuestas "experienciales, que la gente va buscando mucho más". Y casos como el poder dialogar con el director de una cinta tras una proyección o las 'citas a ciegas' -en las que el espectador acude al cine a un precio reducido y sin saber que película va a ver hasta que se apagan las luces- son cada vez más exitosas. "Al público todo este tipo de cosas le gustan. Nosotros eramos reacios, pero lo hemos puesto en marcha y está funcionando con 60 o 70 personas en una sala de cien", asegura al respecto Martí. Además, esta búsqueda de iniciativas variadas también está haciendo que momentos como 'La Fiesta del Cine' sigan "funcionando bien, pero ya están muy lejos del éxito de las primeras ediciones. Y eso que se venden entradas desde dos euros y medio".

Una espectadora compra su entrada en una taquilla electrónica. / JM López
Del producto a los públicos
Pero más allá de estos cambios de tendencias, parte de esa reducción de público los miércoles va ineludiblemente vinculada a los estrenos que se dan y que "el año pasado no fue bueno". "Estábamos en un momento alcista los años anteriores y, de repente, tuvimos una caída a nivel nacional. En cambio este año, de repente ha llegado Torrente y ha sido algo espectacular a nivel de afluencia", señala sobre la realidad de una actividad en la que el producto "es básico" y que -enfatiza Martí- "es el sector al que más le está costando recuperar la normalidad precovid".
Este hecho, no obstante, no ha evitado que poco a poco se esté logrando atraer de nuevo a dos tipos de espectadores. Como analiza el presidente de Avecine, por un lado está ese público adulto de más de 55 o 60 años que es "fiel, semanal y que muchas veces va al cine sin tener decidido qué película ver", un perfil que vuelve a venir especialmente los sábados y los domingos. Este momento de la semana, como muestran los datos del Ministerio de Cultura, también ha aguantado mejor la caída de 2025 -solo ha bajado dos décimas frente a las cuatro del miércoles-, impulsado también -explica Martí- por otro tipo de visitante en las salas, el familiar. "El cine, aparte de su magia, es una experiencia en la que estás socializando, ya que vayas con amigos, con familia o con tus hijos, lo disfrutas".

Espectadores de cine en el centro de València. / JM López
Más allá de la proyección
Asimismo, es un plan que va más allá de la simple proyección y que, cree, no se ha visto excesivamente golpeado por la inflación. Porque, concluye el dirigente, "no solo son esas experiencias de las dos horas que estás en el cine, sino que es el ir, decidir familiarmente o entre amigos qué peli vas a ver. Y luego nos ponemos sentar tú y yo y diez personas más y la misma película, en función de anímicamente cómo nos sintamos, interpretamos su mensaje de una manera diferente. Es una dinámica de compartir única".
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