Estreno
No todos los jugadores de fútbol callan ante la injusticia
‘Brazaletes’ se presenta este viernes en La Nau. La compañía gallega Amorodio recupera la reivindicación de dos jugadores del Racing que se plantaron ante el Franquismo y repasa los -escasos- gestos políticos que se han visto en un campo de fútbol

Javier Castiñeira durante la representación de 'Brazaletes', de su compañía Amorodio Teatro. / JC

No son pocas las voces que en los últimos años han cuestionado la irrelevancia del fútbol en cuanto a cuestiones políticas y sociales se refiere. Ese perfil bajo de los jugadores -las jugadoras, dentro de su reciente puesta en valor, alzaron la voz con el caso Rubiales-no ha estado exento de críticas precisamente por el papel que juegan en una sociedad donde el fúbtol es un pegamento, hasta en los enfrentamientos más salvajes, capaz de remover conciencias y alzar la voz. En esa dinámica, los gestos que rompen la tendencia se plantean casi como una heroicidad, y ahí es donde nace ‘Brazaletes’, la nueva producción de la compañía de teatro gallega Amorodio, que llega el viernes 29 de mayo a La Nau en lo que será, además, su estreno en castellano.
La obra parte de un episodio real y prácticamente desconocido: El 28 de septiembre de 1975, apenas dos días después de los últimos fusilamientos del franquismo, el Racing de Santander recibió al Elche en Primera División. Durante el partido, dos jugadores locales, Aitor Agirre y Sergio Manzanera, saltaron al campo con unos cordones negros atados en las mangas de la camiseta a modo de brazalete. Un gesto mínimo, invisible, pero extraordinariamente arriesgado en el contexto de una dictadura agonizante pero dispuesta a morir matando. Fueron los únicos, entre miles de personas en el estadio, que se atrevieron a protestar públicamente por esta atrocidad.
Ese pequeño acto simbólico sirvió a Javier Castiñeira para crear un montaje unipersonal que él mismo interpreta donde convierte el fútbol en una vía para hablar de memoria histórica, compromiso político y rebeldía frente al silencio. La función, que solo podrá verse en la histórica universidad este viernes, no se limita a reconstruir aquel episodio en Santander, sino que traza una genealogía de futbolistas que decidieron hablar cuando callar era más sencillo y, sobre todo, conveniente.

'Brazaletes', la obra de Amorodio Teatro que interpreta Javier Castiñeira. / JC
Por el escenario pasan figuras como Bebel García, capitán del Deportivo de la Coruña fusilado al comienzo de la Guerra Civil, o el brasileño Sócrates, convertido en símbolo de oposición intelectual y democrática durante la dictadura militar en Brasil. También aparecen ejemplos contemporáneos, porque Castiñeira menciona casos recientes de jugadores y deportistas que han roto el silencio en un ecosistema donde, según denuncia, «casi el cien por cien de clubes, futbolistas e instituciones se callan». En la obra aparecen referencias a Kylian Mbappé posicionándose contra la extrema derecha francesa, Megan Rapinoe enfrentándose a las políticas anti LGTBI de Donald Trump, Gerard Piqué durante el 1-O, Mohamed Salah pronunciándose sobre Palestina o Jenni Hermoso tras la agresión de Luis Rubiales.
Fútbol y disidencia
Sin embargo, la pieza gira con especial interés sobre la figura y la historia de Xosé Humberto Baena, uno de los cinco últimos fusilados del Franquismo, ejecutado sin redención pese a que décadas después diferentes investigaciones y resoluciones apuntaran a irregularidades y demostraran su inocencia. El montaje conecta aquella violencia política con el presente y Castiñeiro se pregunta qué espacio queda hoy para la disidencia dentro del deporte profesional, de primer nivel y con altavoz propio.

Javier Castiñeira en 'Brazaletes' / JC
«En el mundo cultural e incluso político, decir que eres futbolero parece colocarte automáticamente en un lado del espectro ideológico», explica Castiñeira. Precisamente por eso, Amorodio Teatro quiso apropiarse del fútbol como escenario de conciencia y contradicción. La compañía, formada por Castiñeira y Carmen Facorro, nació en Galicia bajo esa tensión que ellos mismos resumen de su tierra como «amor del que se va y odio del que se queda». Su teatro siempre ha transitado cuestiones sociales y políticas, pero ‘Brazaletes’ introduce además una reflexión sobre cómo el negocio del deporte ha ido expulsando cualquier gesto incómodo.
La representación en València tendrá además un invitado especial: Sergio Manzanera, uno de aquellos futbolistas que llevaron el brazalete negro en 1975. El exjugador ya asistió al estreno gallego y estará también presente este viernes en La Nau, cerrando así un círculo extraño y emocionante donde se une la memoria y el fútbol a través del teatro.
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