Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Ópera

'Turandot' vuelve a Les Arts bajo la mirada de Àlex Ollé y la interpretación de Sir Mark Elder

La ópera de Puccini cierra la temporada del Palau con todas las entradas agotadas para las seis funciones en la cuarta vez que se representa en el anfiteatro valenciano. La escenografía de Ollé aplica un concepto contemporáneo respetando la esencia asiática de la obra del compositor italiano, en una representación que llega directamente desde Japón y que se estrena por primera vez en Europa

La ópera 'Turandot' se estrena en el Palau de Les Arts de València.

La ópera 'Turandot' se estrena en el Palau de Les Arts de València. / L-EMV

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Amparo Soria

Amparo Soria

València

La princesa 'Turandot' vuelve al escenario del Palau de Les Arts por cuarta vez, pero lo hace como si fuera la primera. La dirección escénica de Àlex Ollé y la dirección musical de Sir Mark Elder auguran una revisión del clásico de Giacomo Puccini, con una mirada contemporánea que mantiene intacta la esencia de esta fábula inacabada donde parte de la magia reside en que cada vez que se representa, el público puede volver a casa con un final distinto. Es el punto y final a la temporada con entradas agotadas para las seis funciones previstas para disfrutar de este clásico que, en palabras de Elder, "tiene una de las mejores músicas de la historia y es un reto interpretarla".

'Turandot' se ha presentado esta mañana con el director musical pero también con el director artístico de Les Arts, Jesús Iglesias, que ha celebrado que sea València la ciudad que acoja esta superproducción estrenada en Japón en 2019 y que será la primera vez que se estrene en Europa. Ha definido la propuesta como "contundente" visualmente por la gran fuerza de su decorado para que el que se han necesitado siete contenedores que salieron de Tokio. Como datos técnicos que dan cuenta de la magnitud de la obra, Iglesias ha explicado que sobre el escenario se instala una nave suspendida que pesa seis toneladas, mientras que el decorado alcanza una altura de 11 metros.

“La última ópera de Puccini es el título favorito del público valenciano; anteriormente la han dirigido aquí Zubin Mehta y Lorin Maazel, y ahora asume nuestro director, Sir Mark Elder, con dos de los intérpretes más queridos por la platea: Ekaterina Semenchuk y Gregory Kunde”, ha explicado Iglesias, quien ha subrayado el gran papel del Cor de la Generalitat Valenciana, pieza fundamental en la obra, y que estará acompañado por la Escolania de la Mare de Déu dels Desemparats y la Escola Coral Veus Juntes.

Sir Mark Elder, diretor musical de 'Turandot', junto a Anna Ponces, la asistente de la dirección de escena y encargada de la reposición en València del montaje de Àlex Ollé.

Sir Mark Elder, diretor musical de 'Turandot', junto a Anna Ponces, la asistente de la dirección de escena y encargada de la reposición en València del montaje de Àlex Ollé. / Miguel Lorenzo

Un gran despliegue para una gran ópera que no siempre ha sido bien acogida: como el propio Elder ha explicado, muchos de sus compañeros italianos nunca han querido dirigir sus óperas. "Puccini sabía que no era un compositor virtuoso de ópera, pero sí era un grandísimo director de teatro, de ahí la importancia de trabajar bien el texto y cómo lo proyectamos musicalmente al espectador", ha señalado, y ha recordado que ha trabajado las obras del artista italiano desde que tiene 24 años y que todavía se emociona con las partituras, llenas de notas que el autor escribió consciente de la complejidad de lo que proponía.

Esas instrucciones, que superan el verismo italiano del siglo XIX, son indicaciones detalladísimas sobre cómo debe sonar cada nota, con el reto de hacer que la música fluya de manera natural, sin exagerarlo, entendiendo que Puccini absorbió las transformaciones musicales de comienzos del siglo XX e incorporó nuevas tensiones armónicas y orquestales a su lenguaje, lo que le creó una obsesión por controlar bien cada partitura. 'Turandot' se encuentra, según Elder, entre las obras cumbre del repertorio de Puccini, donde desplegó sus más altas capacidades al captar el cambio de tendencias musicales; si con 'Madama Butterfly' creó un universo propio de música y escenografía, lo mismo hizo con Turandot, ambientándola en Asia y con una investigación exhaustiva sobre melodías chinas.

En busca de los traumas de Turandot

Ha sido Anna Ponces, asistente en la dirección de escena y encargada de la reposición en València del montaje de Àlex Ollé, la encargada de transmitir el planteamiento del director al desengranar las claves para entender esta propuesta, entre el cuento y la fábula, donde el espectador contemporáneo debe entrar sin caer en una versión infiel a la original. Con tintes de ciencia ficción, Ponces ha explicado que la el elemento central de la escenografía es una gran pirámide invertida que simula el Chand Baori de la India.

En el fondo de ese pozo está Turandot y los pretendientes que aspiran a casarse con ella deben llegar hasta bajo después de resolver tres enigmas. Según Ponces, se ha evitado plantear la historia desde el amor para hacerlo desde el poder. La princesa es una dirigente absolutista de su reino y somete a sus pretendientes a un sistema de vida o muerte, pero Ollé va más allá al tratar de encontrar los motivos de esta tiranía de Turandot: todos somos presos de nuestra historia pasada y, en su caso, cuenta el rapto que sufrió su abuela por un hombre que ella misma presenció y que condicionó toda su vida, evitando exponerse a los demás y, especialmente, a los hombres.

En el otro lado está Calaf, uno de los pretendientes que aspira a casarse con Turandot. Ollé busca que el espectador entienda que se enamora de ella mientras ejecuta a un candidato. "¿Cómo te enamorado de alguien durante un acto tan sanguinario? Porque realmente Calaf se enamora de su poder y no de ella", explica Ponces. Como Turandot, el pretendiente también arrastra sus propios traumas: un reino perdido por su familia y una ambición por devolvérselo a través del matrimonio con la princesa.

En este caso, Ollé dejó que los antecedentes de cada personaje fueran los motores que les movieran hacia un lugar u otro y, a diferencia de otros autores, no resuelve el final de la obra. Ponces lo resume así: "Es una obra espectacular con una propuesta escenográfica cargada de sentido. Puccini dio indicaciones sobre la música, pero también sobre la puesta en escena y en este caso no se traiciona el origen de lo que compuso el autor italiano".

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents