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Literatura taurina

Nacho de la Serna publica 'De barro y oro': "El torero retirado siempre es un tesoro, un regalo para los que saben escuchar"

El nieto de Victoriano de la Serna, que también fue novillero, publica en la editorial El Paseíllo su primer libro, 26 autorretratos con "algunas historias reveladoras de toreros olvidados" y banderilleros por los que siente "debilidad" como Vito o Tito de San Bernardo

Nacho de la Serna, autor del libro 'De barro y oro. Autorretratos de toreros' en una imagen reciente en la Feria de Abril de Sevilla.

Nacho de la Serna, autor del libro 'De barro y oro. Autorretratos de toreros' en una imagen reciente en la Feria de Abril de Sevilla. / Levante-EMV

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Jaime Roch

Jaime Roch

València

Como nieto de Victoriano de la Serna, ¿qué es lo que más aprendió de él?

Cuando él murió, yo tenía solo once años y a esa edad la relación con los abuelos se basa en el cariño y la admiración. Pero no era un abuelo al uso. Era un hombre atrapado en sus recuerdos, que guardaba un profundo misterio y conservaba intacta su esencia de torero. Recuerdo que en su casa había un cuarto al que llamaban "de los toros", donde solo los mayores hablaban de toros, pero yo me "colaba" para escucharle. Y aprendí que el toreo es algo muy serio.

Su padre, José Ignacio de la Serna, fue un gran profesional…

Mi tío Vicente Zabala, crítico taurino del diario ABC, decía que el Papa Negro -el padre de los Bienvenida- y mi padre eran los mejores aficionados que había conocido nunca. Mi padre nació torero, pero no pudo desarrollar lo que llevaba dentro, que era un sentimiento de torero muy especial. Fue novillero y luego se hizo banderillero. Yo le he visto torear en el campo y no he visto cosa igual, aunque al ser hijo suyo cueste creerlo.

Él estuvo con José Fuentes o Antonio Sánchez Puerto, dos toreros que también están en el libro.

De barro y oro tiene algo de ese "hilo del toreo" del que hablaba el maestro Pepe Alameda en su libro, y es uno de sus encantos. Que tantos años después yo haya entrevistado a toreros con los que toreó mi padre me llena de orgullo y de nostalgia. Tengo por casa una fotografía de mi padre con Fuentes en el callejón y cuando la miró pienso en las vueltas que da la vida…

"Sigo toreando de salón y a veces en el campo"

Usted llegó a debutar como novillero con picadores en Vinaròs, ¿qué recuerda de su época?

Recuerdo una etapa llena de incertidumbre y de ilusión. Toreé unas cuantas novilladas con picadores y me quité. Lo vi claro, no tenía condiciones para ser torero y me licencié en Periodismo. Sin embargo, sigo toreando de salón y a veces en el campo. Aquella experiencia me aportó muchas cosas.

¿Por qué llama 'De barro y oro' a su libro?

Creo que el título simboliza y recoge su esencia. Es un libro de entrevistas a toreros retirados de muy distinta condición, los que triunfaron y los que no, o lo hicieron puntualmente y luego cayeron en el olvido, injustamente. Este libro me ha enseñado que todos tenemos una historia que contar, y muchas de estas historias, las más reveladoras, son de toreros olvidados. Estaba obligado a llevar su legado a los demás.

Nacho de la Serna observa cini se lía el capote de paseo Jiménez Fortes en Las Ventas

Nacho de la Serna observa cini se lía el capote de paseo Jiménez Fortes en Las Ventas / Levante-EMV

"El torero retirado tiene otra mirada"

Son la mayoría toreros retirados...

Porque el torero retirado tiene otra mirada, la que ofrece el paso el tiempo y esto, como dice Barquerito en el prólogo, otorgaba a sus palabras veracidad. El torero retirado siempre es un tesoro, aunque no llegase lejos. La sabiduría y la experiencia son un regalo para los que saben escuchar.

¿Qué le aportaba hablar con esos maestros del toreo?

Tenía la necesidad de aprender y de conocer a los toreros por dentro. Buscaba la diferencia individual que los distingue y nos aleja de ellos. Cuando están a gusto y sienten que se ha generado un clima de empatía y complicidad, hablar con ellos es una experiencia maravillosa, al menos para mí.

¿Cómo definiría la humanidad de esos toreros?

Creo que los toreros de De barro y oro comparten las dudas, la sensibilidad y la capacidad de sufrimiento. Y vocación, aunque algunos lo descubrieron más tarde, porque llegaron al torero por necesidad. El torero puede llegar a sentirse muy vulnerable, aunque se vista de héroe y actúe como tal. Por eso Belmonte decía que para ser torero hay que saber transformase a tiempo.

¿Qué es lo que más le impactaba?

Me impactó que se emocionaran de esa manera recordando su vida, lo que sintieron las tardes de gloria y las injusticias que sufrieron en silencio. Su amor al toro y su respeto al público. También la ausencia de vanidad, incluso en las figuras.

¿Cómo es el carácter de los hombres para jugarse la vida delante del toro?

Cuando vemos a un torero herido o sufriendo decimos que son de carne y hueso, y es cierto. Pero hay algo que los distingue y los hace diferentes, y es su capacidad para convivir con el miedo y abandonarse en momentos de riesgo. El toreo es arte, caricia, inteligencia, talento… pero también carácter, fuerza y afán de superación. Curro Romero ha pasado por ser un torero medroso, pero Curro ha tenido una enorme personalidad y mucha fuerza mental para aguantar las broncas que le pegaban sin perder ni un ápice su talante y su dignidad.

¿Hoy en día les falta carácter?

Ni mucho menos, hoy los toreros dan el doble mortal con tirabuzón y se juegan la vida igual que antes, y para eso hace falta carácter. Ahí están las cornadas de Morante y de Roca Rey en la pasada Feria de Sevilla. Aunque son muchos los llamados y pocos los elegidos.

La editorial El Paseíllo publica el libro 'De barro y oro', 26 autorretratos de toreros

La editorial El Paseíllo publica el libro 'De barro y oro', 26 autorretratos de toreros / Levante-EMV

"Siento debilidad por los toreros olvidados"

Del 'autorretrato' de 26 toreros, ¿cuáles son los que más le han impactado? ¿Por qué?

Personalmente siento debilidad por los toreros de “barro”, los olvidados. Me llegan al alma. Pero también por las figuras o los toreros de plata, como Vito o Tito de San Bernardo. El libro se compone de 26 entrevistas que son como pequeños relatos, todos diferentes, llenos de contrastes. Es su riqueza. Que un torero como Luguillano tuviera que pedirle dinero a sus padres cuando se retiró, después de salir cuatro veces a hombros de Las Ventas, conmueve a cualquiera.

Barquerito le define como "guardan del descubrimiento de un mundo mal conocido, la llegada al fondo del misterio personal que todo torero lleva consigo"

Tengo la suerte de ser amigo de Barquerito, uno de los mejores escritores de toros que he conocido. Su fe en el libro, mucho antes de que saliera, me dio seguridad. Barquerito nunca deja de sorprenderse y dice que De barro y oro le ha sorprendido. El toreo es un misterio y este libro solo es un pequeño intento de acercarse a él.

Ahora está de apoderado en la carrera del malagueño Jiménez Fortes, ¿cómo lo definiría como torero?

La vida y la carrera de Fortes dan para un libro. Es un torero con una pureza poco común y su aplomo lo distingue. Cuando está inspirado marca la diferencia; ahí quedaron los quince muletazos que pegó en Sevilla o en Madrid. Siento que lo mejor aún está por llegar.

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