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De Rembrandt a Warhol: el Centre del Carme abre las puertas a la pasión coleccionista de Avelino Marín

La muestra reúne obras de artistas como Rembrandt, Matisse, Warhol o Antonio López, reflejando la ecléctica mirada de Avelino Marín y Luis Leao a través de su colección

Valencia. Inauguración exposición CCC Centro de Cultura Contemporánea de el Carmen ‘Breve historia de una pasión. Colección Avelino Marín’ en el Centre del Carme VLC

Valencia. Inauguración exposición CCC Centro de Cultura Contemporánea de el Carmen ‘Breve historia de una pasión. Colección Avelino Marín’ en el Centre del Carme VLC / JM LOPEZ / LEV

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Voro Contreras

Voro Contreras

València

Da cierto vértigo repasar la nómina de autores que forman parte de "Breve historia de una pasión. Colección Avelino Marín", la exposición que el Centre del Carme Cultura Contemporània ha presentado este jueves al mediodía y que podrá visitarse hasta el 27 de septiembre. En sus salas conviven un pequeño aguafuerte de Rembrandt, dibujos y obra gráfica de Manet, Matisse, David Hockney, Antonio López, o Paula Rego, fotografías de Warhol, Mapplethorpe o Alberto García-Alix, vídeos de Tony Oursler o Manu Arregui y grandes pinturas de Equipo Crónica.Pero esa enumeración, por deslumbrante que resulte, apenas explica una muestra que es, sobre todo, el retrato de una forma de mirar: una colección tan personal como ecléctica, levantada durante medio siglo por Avelino Marín y Luis Leao a golpe de deseo, intuición y enamoramiento.

El Centre del Carme reúne ahora más de un centenar de obras de una colección privada que supera las 1.800 piezas y que abarca cerámica, dibujo, grabado, vídeo, fotografía, pintura, escultura e instalación. El comisario, Juan Bautista Peiró, profesor de la Universitat Politècnica de València, ha querido trasladar al museo algo más que una selección de obras: ha intentado reconstruir la sensación de entrar en la casa de los coleccionistas, concebida en Murcia por el arquitecto Javier Peña Galiano como una auténtica “casa para dos coleccionistas”. Una vivienda atestada de arte en todas sus dependencias y que ahora encuentra su eco en la sala Carlos Pérez del CCCC.

Exposición "Breve historia de una pasión. Colección Avelino Marín".

Exposición "Breve historia de una pasión. Colección Avelino Marín". / JM LOPEZ

Exposición "Breve historia de una pasión. Colección Avelino Marín".

Exposición "Breve historia de una pasión. Colección Avelino Marín". / JM LOPEZ

Un autorretrato

La muestra funciona menos como inventario que como autorretrato. El propio comisario ha confesado que ha tratado de reflejar a los coleccionistas a través de su casa y de las obras que la habitan. El resultado es una exposición abigarrada, diversa, acumulativa, con humor y con deseo, donde lo antiguo dialoga con lo contemporáneo, lo internacional con lo cercano y lo íntimo con lo público.

“Nos han abierto su casa y nosotros les hemos abierto la nuestra”, ha resumido el director-gerente del Consorci de Museus y director del Centre del Carme, Nicolás Bugeda, durante la presentación, en la que ha destacado la presencia de artistas valencianos como Equipo Crónica, Miquel Navarro, Rosa Torres, Eusebio Sempere, Nico Munuera o José Luis Cremades, y ha defendido el valor de este tipo de colaboración entre el coleccionismo privado y las instituciones públicas.

La secretaria autonómica de Cultura, Marta Alonso, ha incidido por su parte en el papel del Centre del Carme como “un contenedor cultural en el que cabe todo” y de una muestra que permite difuminar las fronteras entre lo privado y lo público y acercarse a una de las colecciones privadas más relevantes de España.

Exposición "Breve historia de una pasión. Colección Avelino Marín".

Exposición "Breve historia de una pasión. Colección Avelino Marín". / JM LOPEZ

Exposición "Breve historia de una pasión. Colección Avelino Marín".

Exposición "Breve historia de una pasión. Colección Avelino Marín". / JM LOPEZ

Las habitaciones de una casa

La exposición se organiza como si el visitante atravesara una casa. El recorrido se articula en cuatro espacios -estudio, habitación principal, sala de juegos y salón comedor- que responden a dualidades propias del ámbito doméstico: público y privado, día y noche, trabajo y ocio, actividad y descanso. En el estudio se concentran el dibujo, el grabado y la obra seriada, con nombres como Rembrandt, Édouard Manet, Henri Matisse, Jules Pascin, David Hockney, Paula Rego, Richard Lindner, R. B. Kitaj, Pat Andrea o Antonio López.

La habitación principal reúne piezas más íntimas, en las que el cuerpo aparece como territorio erótico, simbólico, funcional, autobiográfico o violentado. Allí se cruzan Erwin Olaf, Guillermo Pérez Villalta, Claire Kerr, Liliana Porter, Laurina Paperina, Loretta Lux, Alejandra Freymann o Nazario. La sala de juegos queda dominada por el vídeo, con una docena de piezas que transitan entre el realismo y un tratamiento más gráfico de la imagen, además de videoinstalaciones de Tony Oursler y Ramón Palazón. En sus laterales, la fotografía evoca tanto el glamour internacional del artista convertido en celebridad como la energía de la movida española, con piezas de Warhol, García-Alix u Ouka Leele.

Exposición "Breve historia de una pasión. Colección Avelino Marín".

Exposición "Breve historia de una pasión. Colección Avelino Marín". / JM LOPEZ

Exposición "Breve historia de una pasión. Colección Avelino Marín".

Exposición "Breve historia de una pasión. Colección Avelino Marín". / JM LOPEZ

Amor por coleccionar

El recorrido culmina en el salón comedor, donde la pintura, la porcelana y la cerámica adquieren protagonismo. Allí se exhiben las dos porcelanas vienesas del siglo XIX que Avelino Marín compró en 1975, cuando apenas tenía 16 años, y que marcaron el inicio de la colección. También figura Parábola, el lienzo de Equipo Crónica de 1977 que fue su primera adquisición de arte contemporáneo y que, según Peiró, abrió un territorio que el coleccionista no ha dejado de transitar. En este último ámbito conviven artistas fetiche de la colección, como Pat Andrea o Liliana Porter, con Rosa Torres, Javier Pividal, Rosalía Banet, Nico Munuera, Eusebio Sempere, Sonia Navarro, Inma Liñana, Equipo Límite o Antonio González.

El título, Breve historia de una pasión, contiene una paradoja: la historia es breve solo porque resulta imposible condensar medio siglo y 1.800 obras en una sola exposición. La pasión, en cambio, atraviesa toda la muestra. Peiró la ha vinculado a esa pulsión amorosa que hay en el acto de coleccionar: el deseo de estar cerca de los objetos, de convivir con ellos, de construir un hogar a su alrededor. Avelino Marín lo ha expresado de otro modo: el único criterio ha sido “enamorarse de la pieza”. No acudir a las exposiciones con una predisposición cerrada a comprar, sino con la voluntad de descubrir. A veces el enamoramiento ocurre; otras, no hay correspondencia posible.

Junto a él, Luis Leao ha defendido que una colección solo cobra pleno sentido cuando se comparte. “Si no se pueden ver las cosas que compramos, no se pueden disfrutar”, explicó. “Somos conscientes de que esta colección no tiene sentido si no se expone y se divulga”, ha señalado Marín.

Exposición "Breve historia de una pasión. Colección Avelino Marín".

Exposición "Breve historia de una pasión. Colección Avelino Marín". / JM LOPEZ

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