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Las redes estallan contra el Festival de Les Arts por las restricciones acústicas: «Parece un evento para meditar»

Los comentarios de los usuarios convierten la polémica por los decibelios en el principal tema de conversación tras la primera jornada del festival

Siloé, cabeza de cartel del Festival de les Arts: "Es una falta de respeto para los artistas"

Paula Fernández

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Stella López

Stella López

València

La polémica por las limitaciones de sonido en el Festival de Les Arts ha trascendido los escenarios y se ha trasladado con fuerza a las redes sociales, donde cientos de asistentes no han tardado en expresar su malestar desde las primeras horas del certamen. Los perfiles oficiales del evento se han llenado de críticas, mensajes de indignación e incluso sátiras que reflejan la decepción por parte del público ante el volumen de los conciertos.

Entre las publicaciones más compartidas destacan algunas cargadas de ironía. «Regalo pulseras para ir a meditar a Les Arts en medio de tanto silencio», escribía un usuario, mientras que otros reclamaban a la organización que subiera los decibelios, aunque se arriesgasen a pagar la multa. «Grandes los artistas que bajan del escenario a cantar con la gente para que podamos escucharlos», resaltaban.

Los comentarios también han cargado contra los vecinos que denunciaron los niveles de ruido en ediciones anteriores, origen del proceso judicial que ha obligado a aplicar estrictos límites acústicos, con un evidente tono de enfado a lo largo de toda la jornada. Tampoco se dudó en aprovechar los momentos en los que el cartel oficial desapareció de las cuentas oficiales para cuestionar si, tras el aluvión de reproches, el festival continuaría este sábado.

Pero las quejas no se limitaron a quienes ya se encontraban dentro del recinto. De hecho, en las propias publicaciones promocionales de Les Arts todavía pueden leerse mensajes de personas que aseguraban haber descartado acudir tras conocer los problemas de sonido, e incluso ponían en duda que continuara la venta de entradas en medio de la controversia. Este descontento digital se produjo en paralelo a las dificultades registradas durante varios conciertos, tanto por parte de los asistentes como de los artistas.

Polémica en el Festival de les Arts

Fernando Bustamante

¡No se oye! ¡Que paguen la multa!

La situación alcanzó uno de sus momentos más tensos durante la actuación de Leire Martínez, cuando los problemas de sonido provocaron interrupciones y obligaron a realizar ajustes técnicos. La artista trasladó al público que las limitaciones afectaban tanto a los asistentes como a los propios músicos, en un intento de dar explicación a una situación que ya había generado silbidos y protestas desde los primeros compases del concierto.

También otros grupos hicieron referencia a los problemas de audio durante sus actuaciones, mientras parte del público optaba por cambiar de escenario o abandonar algunos conciertos. Con el paso de las horas, los asistentes apreciaron una mejora en determinados espacios del recinto, aunque las críticas continuaron dominando la conversación en internet.

No obstante, la actuación de Siloé, uno de los principales reclamos del cartel de esta edición, terminó de avivar el debate. En pleno concierto, la banda decidió visibilizar su malestar por las limitaciones acústicas mostrando varios carteles desde el escenario con mensajes dirigidos tanto a la organización como a los asistentes. «Es una falta de respeto para todos los artistas, pero, sobre todo, para vosotros, el público, que paga y se desplaza para asistir al festival», podía leerse en uno de ellos. En otro, el grupo trasladaba un mensaje de apoyo a los espectadores: «Vamos a intentar tocar solo para vosotros, no os merecéis esto».

«Se ha tomado la decisión de subir los decibelios en pista»

La iniciativa fue recibida con una sonora ovación por parte de los miles de asistentes congregados frente al escenario principal. Los aplausos acompañaron durante varios minutos a la banda, que se convirtió en una de las voces más críticas ante una situación que ya había generado numerosas protestas a lo largo de la jornada. Muchos asistentes interpretaron el gesto como una defensa pública de los aficionados y de los propios músicos afectados por las restricciones de sonido.

Minutos después, las imágenes de los carteles comenzaron a circular ampliamente en redes sociales, donde numerosos usuarios elogiaron la postura adoptada por el grupo. Sin embargo, el episodio también abrió un nuevo frente de críticas contra el festival. Varios seguidores reprocharon a la organización que las publicaciones compartidas en sus perfiles oficiales mostraran únicamente fotografías habituales de las actuaciones, sin hacer referencia al momento protagonizado por Siloé ni a los mensajes exhibidos durante el concierto.

Las referencias a esa ausencia no tardaron en multiplicarse en los comentarios. Algunos usuarios acusaban al festival de ignorar deliberadamente uno de los instantes más comentados de la jornada, mientras otros reclamaban explicaciones. Por su parte, desde la organización han asegurado que han «cumplido con la normativa de ruido» pero que, para ello, «el volumen tenía que estar muy bajo». Con la llegada reiterada de protestas, «que podrían haber dado lugar a un desorden público bastante grave, se ha tomado la decisión de subir los decibelios en pista», han manifestado.

Aún así, a pocas horas de retomar la última jornada de conciertos, la situación continúa cargada de incertidumbre y malestar por las dudas surgidas este viernes tras «no poder disfrutar del todo» de unos artistas a los que llevan meses esperando.

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