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López-Jamar dimite como director del Institut Valencià de Cultura por “cansancio físico y mental”

El ya exdirector del IVC defiende que su renuncia es “a petición propia”, evita alimentar la polémica y asegura que necesita “descansar y recuperarse” tras dos años de tensión con el sector cultura

Álvaro López Jamar, director general del IVC.

Álvaro López Jamar, director general del IVC. / Fernando Bustamante

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Voro Contreras

Voro Contreras

València

El director general del Institut Valencià de Cultura, Álvaro López-Jamar,ha cesado de su cargo a petición propia, según han confirmado fuentes de la Generalitat, que atribuyen su salida a motivos personales. La marcha se produce tras algo más de dos años al frente del organismo y en un momento de creciente tensión con distintos sectores culturales, especialmente las artes escénicas y el audiovisual, que en los últimos meses habían elevado el tono de sus críticas contra la gestión del IVC.

La conselleria ha explicado en declaraciones a Levante-EMV que convocará un nuevo concurso para elegir al nuevo director o directora del IVC que sustituya a López-Jamar, aunque fuentes del departamento que dirige Camen Ortí apuntaron que no tienen todavía los plazos para esta convocatoria.

"Es un cansancio acumulado"

En declaraciones a Levante-EMV horas después de oficializar su cese, el ya exdirector ha explicado que su decisión responde a un desgaste acumulado durante una etapa que define como especialmente dura. “Es un cansancio físico, mental, acumulativo de más de dos años de trabajo”, ha señalado López-Jamar, que asegura que ya había abordado internamente su salida y que ha considerado oportuno formalizarla ahora, coincidiendo con la aprobación de las cuentas anuales del organismo.

López-Jamar insiste en que se trata de una decisión personal y que no pretende convertir su marcha en un nuevo foco de confrontación. “Simplemente necesito descansar y recuperarme”, afirma. El exresponsable del IVC reconoce que en ocasiones se ha sentido “injustamente tratado”, pero evita señalar directamente a los sectores que han cuestionado su gestión. “No quiero echar gasolina ni añadir crispación”, sostiene.

López-Jamar llegó al IVC en sustitución de Abel Guarinos, en el marco de la renovación impulsada entonces por la Vicepresidencia Primera y Conselleria de Cultura y Deporte, dirigida por Vicente Barrera. Su designación se produjo después de la convocatoria pública para cubrir la dirección general del organismo, a la que se presentaron diez candidaturas. La Generalitat defendió entonces su perfil por su experiencia en la administración autonómica y en el sector cultural, especialmente por su etapa como coordinador de la Fundación Ciutat de les Arts i les Ciències y como delegado en la Comunitat Valenciana de la Fundación Eutherpe.

Moreno, Mora, Alonso y López Jamar, durante la presentación

Moreno, Mora, Alonso y López Jamar, durante la presentación / Levante-EMV

El impacto de la dana

Su salida llega después de una etapa marcada por la contestación de parte del tejido cultural valenciano. La última protesta visible se produjo recientemente en la Mostra de Teatre d’Alcoi, donde colectivos profesionales se concentraron y repartieron pegatinas con el lema “Institut Violent amb la Cultura” o “Instituto Violento con la Cultura”. Las entidades denunciaban retrasos, problemas de gestión, falta de diálogo y una pérdida de recursos que, a su juicio, ha afectado a la actividad del IVC y a circuitos y programas esenciales para el sector.

El propio López-Jamar respondió entonces públicamente a ese lema y lo calificó de “exageración absoluta” y de “hipérbole descalificatoria”. Defendió además que el IVC había trabajado “para todos”, aunque admitió que la institución, como cualquier administración, podía tener “virtudes” y “defectos”. Ahora, tras presentar su renuncia, el exdirector prefiere no reabrir ese debate.

El desgaste, según su relato, no procede de un único episodio, sino de una acumulación de factores. López-Jamar describe el cargo como una responsabilidad de gran exigencia, que requiere estar “al 100%” y mantener “agilidad mental” en un contexto administrativo y político complejo. Asegura que su etapa ha estado atravesada por una elevada polarización y por una presión añadida sobre la gestión cultural. “He hecho las cosas lo mejor que he podido y me he esforzado mucho”, afirma.

En esa explicación aparece también el impacto de la dana, que alteró las prioridades de la Generalitat y condicionó la acción de la administración autonómica. López-Jamar recuerda que la emergencia generó nuevas necesidades y que la atención a las zonas damnificadas pasó a ser una prioridad institucional. “Toda la maquinaria administrativa se ha puesto al servicio de esa recuperación”, señala, en referencia al contexto en el que se ha desarrollado el último tramo de su mandato.

El director general del IVC, Álvaro López-Jamar,  el director general de Cultura, Ignacio Prieto, la directora de Cinema Jove, María Albiñana y el director adjunto de Audiovisuales y Cinematografía del IVC, Luis Gosálbez.

El director general del IVC, Álvaro López-Jamar, el director general de Cultura, Ignacio Prieto, la directora de Cinema Jove, María Albiñana y el director adjunto de Audiovisuales y Cinematografía del IVC, Luis Gosálbez. / L-EMV

Debate presupuestario

El debate presupuestario ha sido otro de los elementos que han acompañado el final de su etapa. Aunque las cuentas del IVC para 2026 presentan una ligera subida nominal respecto al ejercicio anterior, las asociaciones profesionales han denunciado una pérdida acumulada de recursos en los últimos años y han vinculado esa evolución a la fragilidad de programas, ayudas y circuitos culturales. Además, en algunas áreas de la política cultural autonómica sí se han señalado descensos o ajustes que el sector interpreta como una reducción efectiva de la capacidad de acción pública.

Uno de los ejemplos más recientes ha sido la Mostra de Teatre d’Alcoi, cuya aportación del IVC se redujo respecto al año anterior. Las asociaciones de artes escénicas advirtieron de que ese recorte podía afectar a la programación, a la contratación de compañías valencianas y al papel de la feria como punto de encuentro profesional. Ese malestar se sumó a las críticas por el funcionamiento del Circuit Cultural Valencià y por el calendario de ayudas, dos de las cuestiones que más tensión han generado entre la administración y el sector.

También el audiovisual ha mostrado su descontento en las últimas semanas. Las asociaciones del sector han cuestionado la falta de transparencia en algunas decisiones y han criticado el contraste entre las ayudas ordinarias a la producción valenciana y determinadas subvenciones directas vinculadas a grandes proyectos. López-Jamar había tratado de marcar distancias respecto a algunos de esos expedientes, al entender que no todos dependían directamente del IVC, pero la polémica contribuyó a aumentar la presión sobre el organismo.

Una consellera "excepcional"

Pese a ese clima, el exdirector evita presentar su renuncia como una ruptura con la Conselleria. Al contrario, destaca la relación mantenida con la consellera de Cultura, Carmen Orti, a quien atribuye una actitud de comprensión ante su situación personal. “La relación con la consellera es excepcional”, afirma. También asegura haberse sentido apoyado y tratado con empatía antes de formalizar su salida.

López-Jamar -que también ha sido director del IVC con los anteriores consellers de Cultura, Vicente Barrera y José Antonio Rovira- extiende ese reconocimiento al nuevo director general de Cultura, Nacho Prieto, con quien asegura haber mantenido una relación de “absoluta colaboración y amistad”, y a la secretaria autonómica, Marta Alonso, de quien destaca su “empuje y energía”. El mensaje que quiere trasladar es el de una marcha sin ruptura política ni reproches públicos, aunque admite que el cargo ha tenido un coste personal elevado.

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