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Crónica social de València | @Fiteraworld

Que viva la alegría

A veces nos pasamos media vida creyendo que no nos gustan ciertas cosas, hasta que descubrimos que simplemente no habíamos encontrado la versión adecuada

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Gadea Fitera

Gadea Fitera

València

De pequeña no me gustaban los circos, nada de nada. Existe una fotografía en la que aparezco llorando desconsoladamente junto al payaso Gabi, que demuestra que ya de pequeña ir al circo no era precisamente el top de mis ilusiones. Los payasos, los focos, el ruido, todo aquel universo me parecía básicamente inquietante.

Por eso me sorprendí tanto a mí misma hace unos días cuando salí completamente fascinada del estreno de 'Alegría, Bajo una Nueva Luz', el regreso del Cirque du Soleil a València después de siete años de ausencia. Lo primero que pensé fue que quizá el problema nunca habían sido los circos, sino que estaba esperando encontrar el adecuado para mí. Durante más de dos horas olvidé el móvil, los correos pendientes, las llamadas y las preocupaciones cotidianas (que eso, en los tiempos que corren, me parece una proeza casi sobrenatural) y viví a través de mi hijo Coco la emoción de asistir por primera vez a un espectáculo maravilloso, junto con mi marido Jorge Blanquer.

Cada vez que él gritaba, se emocionaba, y decía embobado “pero mamá, ¿cómo han hecho eso?”, me daba cuenta de que yo también estaba tan entusiasmada como él. Sentados juntos comiendo palomitas, riendo, y viendo a esos prodigiosos atletas saltar y brincar sin esfuerzo aparente alguno, volví a ser una niña feliz que se reconcilió con los circos de su infancia.

Lo que más me impresionó fue esa mezcla tan característica del Cirque du Soleil entre belleza y nostalgia. Mientras veía a los acróbatas desafiar cualquier ley física razonable, pensaba que necesitamos espectáculos así porque nos recuerdan algo muy importante, que todavía somos capaces de ser niños aunque seamos adultos. Por ello, no me queda más que darles las gracias por tanta felicidad en una sola tarde.

Entre el público pude saludar a Paola Dominguín, Josep Lozano y Jarr, Nacho Palau, Carmen Amoraga, Miguel Llopis, Lucía Aparicio, Carmen de Rosa, Laura Fitera, Toni Carceller, Cuchita Lluch, Amanda Cheng, Álex Blanquer, Amalia Sebastián, Víctor Luengo y Pablo Sánchez, entre otros muchos asistentes que tampoco quisieron perderse el regreso de una de las producciones más emblemáticas y bellas de la compañía canadiense.

Y precisamente de belleza seguí hablando unos días después, en una escala mucho más pequeña y portátil, aunque más cara. Argimiro Aguilar Joyero reunió a un grupo de invitadas en el rooftop del Hotel Centenari, y que dirige la estupenda Carolina Gil, con esas vistas maravillosas sobre la Plaza del Ayuntamiento de València que siempre consiguen sobrecogerme. En su preciosa terraza nos presentaron una colección vinculada al universo nupcial y a las grandes celebraciones.

Siempre me han gustado las joyas, no especialmente por su valor económico, sino porque son pequeñas cápsulas de memoria. Un anillo de compromiso, unos pendientes heredados, una alianza o una pieza comprada para celebrar un momento importante suelen contener muchas más historias de las que aparentan.

Durante la presentación pudimos probar alianzas, pendientes, collares y anillos con brillantes, perlas, y piedras preciosas, desde diseños más contemporáneos hasta piezas clásicas destinadas a sobrevivir modas y generaciones.

Compartí la tarde con Ana García-Rivera Paredes, Andrea Marí, Begoña Albalat, Carmen Hernández Castro, Cristina Veillard, Cristina Mossi, Inés Mataix Bour, Irene Alegría, Macarena Gea, Lorena Calabuig y Paloma Hernández.

Después continuamos la velada en el restaurante del hotel, Soul 1927, que es uno de esos espacios que consiguen transportarme mentalmente a otra época. Confieso que tengo una debilidad absoluta por todo lo que tenga algo de estética art déco. Me ocurre igual que con las librerías bonitas o los hoteles antiguos, entro ya predispuesta a ser feliz.

Esta semana tuve también algo tan valioso como son nuestras tradiciones. Se han celebrado las fiestas en honor a Sant Bult y han sido unas fiestas especialmente emotivas. Las honorables clavariesas han recibido el cariño de muchísimos amigos, del Ayuntamiento, de las fiestas vicentinas, de representantes del Corpus, de las cofradías del Marítimo, del Colegio Mayor de la Seda y de numerosas asociaciones culturales de la ciudad.

La pregonera de este año fue Doña Elena Olmos, catedrática y doctora de la Universitat de València, que nos regaló un pregón magnífico donde recordó el profundo valor histórico y sentimental que la imagen de Sant Bult tiene para los valencianos.

Para los que no lo sepan, el Cristo de Sant Bult es una imagen románica del siglo XIII que se encontró en el barrio valenciano de La Xerea poco después de la conquista cristiana de 1238. Entre las asistentes estaban Madel Vélez, Amparo Chova, May Perez, Toña Játiva, Pepa Esteve, Maria José Viguer, Mavi Arnal, Victoria Puertes, Carmen Estévez, Victoria Puertes, Alicia Castillo, Victoria Pérez-Boix, Mariló Navarro, Carmina Ballester, y María Selva.

Me gustan especialmente estas celebraciones porque sobreviven a las modas. Cambian los tiempos, cambian las costumbres, y cambian las generaciones, pero seguimos reuniéndonos alrededor de determinadas tradiciones porque, en el fondo, siguen ayudándonos a entender quiénes somos.

Termino mi artículo de hoy con el que probablemente ha sido el pistoletazo de salida del verano. Más de un centenar de personas acudieron vestidas de blanco a la White Pool Party organizada por Aspresso K7 para inaugurar oficialmente su nueva piscina exterior climatizada.

Siempre he pensado que los valencianos tenemos una relación muy emocional con las piscinas. Basta estar en una con algo de música y una cerveza bien fría, para que automáticamente mejore nuestro estado de ánimo.

La nueva piscina, impulsada por Rubén Borona y su equipo, cuenta con zonas verdes y un entorno pensado tanto para el deporte como para el ocio. Mucha gente conocida quiso asistir a la fiesta, como Nidia Calderón, Daniela Muttach, Yuliana Jaramillo, José Ramon Pardo Giménez, Barbora Danisova, Nacho Azpeitia, Andrés Greses López, Cristina Castillo, David Mora Sánchez, Alex Lluch Jouy, Carlos Ibañez, Gema López, Fernando Gómez, y Helen Giménez

Mientras observaba a la gente conversar junto a la piscina pensé que el título del espectáculo del Cirque du Soleil, era también la mejor forma de resumir esta semana. Alegría.

La alegría de sorprendernos con cosas que creíamos que no nos gustaban, la alegría de compartir una mesa, una tradición, o una conversación. La alegría de descubrir belleza donde no la esperábamos. Y también la alegría de que, por fin, haya llegado junio y en breve haga ya maletas para irme a mi querida Galicia. Nos vemos la semana que viene.

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