Román: "Soy el mismo antes y después de la puerta grande de Madrid"
El torero de Benimaclet repasa el triunfo de dos orejas a un toro de Victorino Martín en San Isidro, su trabajo junto a Luis Bolívar, la suerte de recibir de Luis Francisco Esplá y el momento que atraviesa tras abrir la puerta grande de Las Ventas

J. M. López

"¿Queréis unas chucherías?", pregunta Román Collado mientras pasea por una céntrica calle de València. Román es Román, un tipo peculiar, hombre de fondo bueno, torero valiente, curtido en mil batallas, lleno de cornadas y también con dos puertas grandes de Madrid ya. La última, en pleno San Isidro, tras cortar dos orejas a 'Gallarete', el tercer toro de Victorino Martín. Pero él ya traía la luz del barrunto de su triunfo, cosechado desde antes de la Feria de Fallas: cuando firmó el apoderamiento con Luis Bolívar. Un continuado muestrario de experiencias vitales que desembocó en su faena a 'Gallarete', del que mandó la cabeza a disecar.
¿Qué sabor le deja la puerta grande de Madrid?
De tranquilidad. Sabía que podía llegar, pero me decía a mí mismo esa tarde: "Que pase lo que tenga que pasar". No iba con ninguna presión porque sabía que tenía el trabajo hecho.
¿Cómo llega a esa sensación de tranquilidad?
Con mucho trabajo. De ir y venir a Navalcarnero todos los días a entrenar con mi apoderado, Luis Bolívar. Sabiendo perfectamente el compromiso que tengo conmigo mismo y con el toreo y, sobre todo, siendo consciente de la temporada que tenía por delante.
¿Sentía que el triunfo estaba cerca?
Sí, intuía en mi interior que si no era Sevilla, era en Madrid y si no Valencia ahora en la Feria de Julio porque estoy muy convencido del trabajo que estoy haciendo.
Ya…
Lo que quiero decirte es que lo normal es que no se triunfe, aunque queremos que siempre sea todo tan inmediato que es imposible. Hay veces que no estás a gusto, que no lo ves claro… pero eso no significa que sea mejor o peor torero. Soy el mismo antes y después de la puerta grande de Madrid.
"Si cuajas al Victorino, cuajas a cualquiera"
Pero se encontró con ese toro de Victorino Martín.
Me preparo mucho en esa casa todos los inviernos y ahora con Luis Bolívar profundizamos en los matices… yo entreno para torear ese tipo de toros porque si eres capaz de cuajarlos… puedes cuajar a cualquiera.
¿En qué matices profundizáis?
Sobre todo, tirar de los vuelos de la muleta, tener la muñeca partida… para tirar de la embestida con la panza. El toro de Victorino Martín te regala lo que tiene a partir del cuarto muletazo, que es donde más difícil es de aguantarlo.
¿Qué tuvo esa faena de dos orejas en Madrid?
Creo que fue muy compacta, sólida, de haber estado muy despierto de ideas en todo momento, de pensar en la cara del toro y, sobre todo, aproveché el gran pitón derecho del toro… ya que por el izquierdo no fue igual. Y le pegué un gran espadazo en los medios de la plaza.
La plaza se emocionó, eso sí.
Eso es lo importante, sí. Creo que aposté por el toro. En una boda de un amigo escuché que no hay que tener miedo a equivocarse y así me tiré a matar, sin miedo, convencido y en la suerte de recibir, que entreno mucho ahora.

El torero Román Collado (33 años), posa tras la entrevista. / JM LOPEZ
¿Por qué se decantó por esa suerte de matar?
Vi una faena del maestro Luis Francisco Esplá, que actuaba junto a Robleño y El Cid, en San Isidro frente a un toro de Victorino, con un grana y oro, también lo mató recibiendo. Me acordé en ese momento... Aposté y salió bien.
¿Cómo lo celebró?
Con muchos amigos… de Madrid, de València… Fue un momento de felicidad porque habíamos conseguido lo que llevamos toda la vida soñando como es cortar dos orejas a un toro en Madrid. Además, era una noche que quería celebrarlo porque llevaba tiempo sacrificado y me apetecía. Sin embargo, en la primera tarde en Madrid, que también corté una oreja a un toro del Conde de Mayalde, cuando me duché, me fui del hotel Wellington a ver al Santísimo, que estaba expuesto en la iglesia de San Germán. Pero la noche de la puerta grande acabamos con los amigos en la discoteca Gabana.
¿Es muy creyente?
Sí, pero no voy a misa todos los días. Me encantaría ir, de hecho, a Santa Gema, al lado de mi casa, en Madrid.
¿Qué le dijo Bolívar esa noche?
Que ahora es importante tomar buenas decisiones… de trabajar de cara al futuro y de equivocarse lo menos posible.
"Ser fiel a uno mismo"
¿Y qué le dijo usted?
Que la puerta grande de Madrid era gracias a él. Yo la ejecuté, pero es él la persona que realmente está trabajando conmigo y todos los días se preocupa de hacerme crecer. Hablamos mucho de toros, él sabe hablarme porque él ha pasado por ahí y me gusta mucho cómo me transmite su forma de ver el toreo.
Ahora, ¿qué quiere?
Sinceramente, ser fiel a uno mismo, a ser como he sido siempre en el toreo e ir escalando poco a poco. Pero ahora lo noto, la gente como que me valora mucho más. Pero lo que sí que pido es que me respeten los toros… Sé que los percances vienen, pero que no me tengan tiempo parado.
En el horizonte, Pamplona, la Feria de Julio de València…
Sí, sobre todo, mi objetivo es que los aficionados se sientan orgullosos del torero que soy. València es mi plaza y estoy muy ilusionado.
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