La ópera conquista las salas de cines
La expansión de la ópera en cines españoles, iniciada hace más de 15 años, ofrece una alternativa económica y accesible para disfrutar de espectáculos que en vivo costarían hasta veinte veces más

Giulio Cesare in Egitto de Händel representado en Les Arts / Miguel Lorenzo /Mikel Ponce /Les Arts
Kevin Contreras
Si el cine no va a la ópera, la ópera irá al cine. Desde hace ya varios años, la moda de llevar el espectáculo lírico al cine está cogiendo peso dentro de las salas con más reconocimiento de las ciudades españolas. En València, espacios como Kinepolis, Cines Lys o ABC incorporan cada vez más sesiones de ópera, tanto grabadas como en directo. La magia reside en poder ver desde todos los puntos de vista lo que está ocurriendo en el escenario, como si el melómano tuviera un asiento reservado en cada sector del teatro.
La expansión de la ópera ha provocado que muchos coliseos quieran vender sus actuaciones a salas de cine que las reproducen al gusto. Y la población responde positivamente. Es la forma de ver, de forma relativamente barata, un espectáculo que en vivo costaría quince o veinte veces más de lo que cuesta a través de una pantalla. Salas como Kinepolis se han dado cuenta y lo explotan. Del 7 de mayo al 18 de junio se estrenarán cuatro obras de ópera en sus pantallas, reflejo del creciente interés por el espectáculo lírico.

Sala del ABC Park en antes de la emisión de «Il trovatore». / Fernando Bustamante
El inicio de todo
Hace más de 15 años, los teatros de ópera, como el Royal Opera House de Londres, vieron una oportunidad para difundir mundialmente su espectáculo con el inicio de la digitalización en los cines y dejando atrás las bobinas de 35mm que se utilizaban en el cine. No siempre es posible ver una representación en vivo, ya sea por la ubicación, el precio o el momento en el que se representa. Fueron los propios teatros los que se dieron cuenta de que podían sacar mucho dinero a una disciplina que poco a poco se iba a ir globalizando. "Nosotros intentamos acercar a las audiencias esos eventos que o lo vives en directo o te lo pierdes", explica María Cazorla, directora comercial de la promotora 'Versión Digital'.
El inicio fue lento. En España, los Cines Lys fueron uno de los primeros en apostar por la reproducción de la ópera dentro de sus salas, una apuesta que años más tarde les mostraría la rentabilidad, al ser lo más visto durante los "días valle" del cine. Un mundo completamente aparte del cinematográfico. "Desde 2021 hemos trabajado en más de 600 salas diferentes" afirma María Cazorla, directora comercial de la promotora, demostrando el poderío económico y la fuerza con la que la lírica ha irrumpido en las salas de cine. Un "contenido alternativo" que se realiza una vez cada dos semanas y que no quita lugar a la programación habitual del cine. "Solo ocupa una sala, normalmente la mejor de cada cine, que es la que tiene mayor aforo", defiende.
El modelo, además, ha demostrado su viabilidad económica. Ha conseguido mantenerse durante más de 15 años, siendo la clave para que muchos cines pudiesen mantenerse a flote. El tener una nueva forma de generar dinero, consiguiendo un público nuevo, con un contenido novedoso y a un precio en taquilla que ronda los 20 euros para las actuaciones en directo, es una nueva forma de conseguir beneficio mediante la oferta de una experiencia más exclusivaque la habitual. "Los días en los que la taquilla caía estrepitosamente son días en los que la recaudación número uno la tiene ahora una ópera en pantalla grande", recalca Cazorla.

Lucia Di Lammermoor representada en la Ópera de Viena / Europa Press
¿Quién consume este contenido?
Por las características de estas proyecciones --obras entre semana, de larga duración y por la tarde-noche-- es común pensar que a la ópera no va gente joven, que no está hecha para ellos y que uno le coge gusto cuando ya tiene una edad y está cansado de la música 'comercial'. En gran parte es así. El público habitual que asiste a la ópera en los cines ronda entre los 70 y los 80 años. No son la totalidad, pero sí una gran mayoría, personas jubiladas que no tienen la fuerza de coger un vuelo a Nueva York o París, pero sí para acudir al cine para ver una obra de ópera tradicional. La modernidad de las obras no gusta al 'fan' más tradicional de estos espectáculos, que también busca la unión que genera la ópera entre sus aficionados.
Una unión que se perdió durante la pandemia de la Covid-19. Con la llegada del virus, mucha gente mayor cogió miedo a las masificaciones en recintos cerrados, justo lo que ocurría dentro del cine, por lo que la afluencia bajó. Las medidas de separación, el cierre de muchos cines durante casi un año y el miedo a contagiarse fueron algunos de los motivos clave por los que los más mayores dejaron de juntarse para ir al cine. Una imagen nada agradable para aquellos que buscaban juntarse con quienes compartían gustos. "Fue algo contrario al espíritu de lo que nosotros trabajamos, que son estos eventos culturales que sirven para disfrutar de un contenido espectacular y para congregar a gente", recuerda Cazorla.
Frente al público envejecido y la necesidad de rejuvenecerlo, encontramos iniciativas como el 'Oh!pera Summer', una iniciativa que ya ha tenido lugar en más de 60 cines. "Acuden personas de entre 40 y 60 años, personas con interés cultural que no tienen la opción del teatro", apunta la directora comercial. El 'festival' busca recuperar éxitos de la ópera en el mundo reciente para proyectarlos durante la época en la que no hay actividad dentro de los teatros, atrayendo así a un público más joven que el frecuente para intentar romper con la tradicióin lírica, generando espectáculos más vistosos y grandiosos de lo normal.
El cine ha permitido a la ópera expandirse más allá de sus teatros. La adaptación de las obras a la gran pantalla ha dado una nueva vida a una representación que se había vuelto apta para muy pocas personas, pero la mezcla de tradición e innovación ha demostrado que la lírica no es cosa del pasado, sino una forma viva que busca nuevas voces para seguir siendo escuchada.
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