Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

El legado de los Pinazo toma forma de fundación con base en la Casa Museo de Godella

Los descendientes de Ignacio Pinazo Camarlench y de sus hijos José e Ignacio han constituido una fundación para proteger y difundir el inmenso legado artístico conservado en la histórica casa familiar de Godella, convertida hoy en Casa Museo. La entidad nace tras décadas de catalogación y restauración de un archivo de miles de piezas que ha sobrevivido a cuatro generaciones e incluso a la ocupación de la vivienda durante la Guerra Civil

José Eugenio y José Ignacio Pinazo, bisnietos de Ignacio Pinazo Carmarlench y nietos de Ignacio Pinazo en la Casa Museo de Godella.

José Eugenio y José Ignacio Pinazo, bisnietos de Ignacio Pinazo Carmarlench y nietos de Ignacio Pinazo en la Casa Museo de Godella. / L-EMV

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Amparo Soria

Amparo Soria

València

El legado de Ignacio Pinazo Carmarlench y el de sus hijos, José e Ignacio, está a buen recaudo no solo en los museos e instituciones que en su día compraron obra, como el Museo del Prado o la Hispanic Society. La vivienda original del pintor impresionista es hoy la Casa Museo que funcionará como sede de la Fundación recién constituida, para dar seguridad jurídica a un archivo que nadie se atreve a cuantificar. Miles de dibujos, bocetos, pinturas, tablillas, esculturas, moldes se reparten en esta vivienda de Godella por donde han pasado cuatro generaciones de Pinazo y que ahora, los bisnietos del primer artista, José Eugenio y José Ignacio, han decidido proteger a través de la fundación.

La casa fue adquirida como un retiro de la ciudad en 1889 en Godella, pero fue la residencia habitual de Ignacio Pinazo Camarlench. Allí se aisló y trabajó a conciencia en el taller que creó tras el patio, una estructura imponente con grandes vidrieras donde hoy se expone parte de la obra de la familia. Presidiendo la sala se encuentra un retrato de Teresa, su mujer y principal motor en la socialización y popularidad de Pinazo, cuyos bisnietos califican de un hombre "retraído e introvertido".

La restauradora que llegó para quedarse

Si Teresa tuvo un papel fundamental en la proyección de su marido e hijos como artistas, no ha sido menor el papel de Asunción Tena en esta familia. Restauradora de profesión con plaza en el Museo de Bellas Artes de València, conoció la residencia oficial cuando la pinacoteca la mandó allí a estudiar los fondos y organizar una exposición. Conoció entonces a José Ignacio, bisnieto del pintor impresionista, y entabló una relación laboral y personal que le ha mantenido durante cuarenta años como restauradora del archivo de los Pinazo. Con el esfuerzo familiar de los dos hermanos y la técnica de Tena, el material producido por los Pinazo puede seguir disfrutándose casi 150 años después.

José Ignacio y José Eugenio son los actuales herederos de la colección que han impulsado la fundación.

José Ignacio y José Eugenio son los actuales herederos de la colección que han impulsado la fundación. / L-EMV

Con esos mimbres, tal como explica José Ignacio, se requiere ahora darle una seguridad jurídica a todo ello para mantener el legado debido al cambio generacional que volverá a producirse pronto. "Hasta ahora, de la colección familiar somos titulares mi hermano y yo, por herencia de ser los bisnietos de Pinazo Camarlench y nietos directos del escultor. Sin embargo, una serie de Pinazos nos van a sustituir, que son nuestros hijos, y debemos garantizar su preservación pero hacerlo trascender al ámbito familiar convirtiéndola en una fundación que nos permita presentarnos en sociedad y a las instituciones, con la voluntad de que este patrimonio sea valorado y disfrutado", dice José Ignacio.

Del Prado a Nueva York

La principal alianza institucional que formaron fue con el IVAM, el centro artístico donde una de las salas lleva el nombre de Ignacio Pinazo, además de albergar un buen número de piezas del pintor impresionista. También el Museo del Prado, que tiene 23 pinturas aunque solo dos están expuestas, y lo mismo en la Hispanic Society de Nueva York, que tiene cuatro obras del padre y de José Pinazo Martínez, entre ellas 'Nosotros', un retrato familiar de 1930 donde los cuatro miembros de su familia van ataviados con los trajes de fallera valencianos.

Todas las gestiones, restauraciones, archivo y cualquier otra tarea relacionada con la conservación de esta ingente obra ha recaído sobre los hermanos José Eugenio y José Ignacio, que conformaron un patronato con los seis hijos y han sostenido todo el patrimonio gracias a los recursos propios. Ahora buscan abrirse a las instituciones para buscar ese apoyo que no puede depender únicamente de los esfuerzos familiares.

Interior de la Casa Museo Pinazo en Godella.

Interior de la Casa Museo Pinazo en Godella. / L-EMV

La casa ha sido el eje vertebrador de la saga Pinazo. Tras la muerte de Ignacio Pinazo Camarlench, José Pinazo había emprendido ya una carrera internacional en la pintura, entre Madrid y Nueva York, y visitaba la vivienda de forma esporádica. Mientras, Ignacio Pinazo, el escultor, desarrolló su carrera en Madrid pero volvió a Godella cuando se jubiló y fue su hija Esperanza la que heredó la casa y la donó a sus dos hijos, los actuales patronos de la fundación.

Las tareas de clasificación de obra no han sido fáciles ni lo son todavía, ya que los dos hermanos artistas no firmaban su obra. Según José Eugenio, "solo un 5 % de lo que produjeron está firmado, por lo que resulta complicado saber a quién corresponde cada obra", señala. Asunción Tena, durante sus trabajos de conservación y restauración, ha podido dilucidar la autoría de algunos de ellos, pero ni siquiera así, debido a la similitud estilística que compartían en sus primeros años.

El milagro de la Guerra Civil

Además, relata un episodio de la casa centenaria que fue un milagro y que les permite seguir hoy aquí, lidiando con toda la colección. Durante la Guerra Civil, dado que ni José ni Ignacio vivían en València, la casa fue ocupada por miembros del bando republicano. No saben qué uso se le dio ni quiénes fueron los inquilinos temporales de la vivienda, pero sí saben que no tocaron nada o, al menos, lo mínimo, ya que toda la producción sobrevivió a la contienda. "Lo normal podría haber sido que quemaran cartas, o marcos, para calentarse en invierno, que hubieran tirado lienzos, libros o fotografías... pero nada de eso sucedió: quien fuera que se instalara aquí, decidió respetarlo todo. Únicamente se picó la cara de un Jesucristo en cerámica que hay en el jardín", relata José Eugenio.

La singularidad de este archivo reside en que permite seguir la evolución de tres generaciones de artistas de una misma familia, desde el impresionismo de Ignacio Pinazo Camarlench hasta la pintura y la escultura desarrolladas por sus hijos durante buena parte del siglo XX. Más allá de las obras expuestas en museos, la colección conserva bocetos, estudios, correspondencia y materiales de trabajo que ayudan a comprender el proceso creativo de una de las sagas artísticas más relevantes de la historia valenciana.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents