Cinema Jove
Joecar Hanna, director de cine: "A Cannes no le importa quién seas, si no le gusta la película, no va a estar"
El cineasta valenciano presenta por primera vez en València los dos cortometrajes con los que se ha ganado el respeto internacional. Con 'Talk me' ha ganado la Biznaga de plata en el Festival de Málaga y el de mejor corto en el Festival de Toronto. De Nueva York se ha mudado temporalmente a París para formar parte de 'La Residénce' del Festival de Cannes, donde escribe el guion de su próxima película de la mano de Isabel Coixet.

El cineasta Joecar Hanna ha presentado en València sus dos cortometrajes en el marco de Cinemajove. / Miguel Ángel Montesinos / LEV

"Si hubiera vivido todo esto con 20 años, sería un cretinazo", dice Joecar Hanna (València, 1991), cuando se le pregunta por cómo está viviendo este último año. Las tablas que ofrece la treintena le permiten disfrutar de todos los éxitos cosechados con el cortometraje que rodó bajo la tutela de Spike Lee en Nueva York. 'Talk me' se presentó el lunes en València, en el marco de Cinema Jove, con una sala llena de público, compañeros y amigos. Después de pasar por algunos de los festivales más importantes del mundo, su ciudad natal era el lugar que más le imponía. Aquí se quedará una semana, haciendo una pausa en La Résidence, el prestigioso programa del Festival de Cannes para el desarrollo de guiones. Cada año solo seis cineastas de todo el mundo son seleccionados para participar. Su mentora, a petición propia, es Isabel Coixet. Con ella está expandiendo 'Talk me' del cortometraje a la película. Lo mismo ha hecho con 'Deliver me', que se convertirá en largometraje a partir de septiembre, cuando empiece a rodarla en Nueva York, su ciudad adoptiva.
¿Qué queda de Valencia en un director que hoy trabaja entre Nueva York y París?
Echar de menos la horchata. No te imaginas cuánto. A veces me dan arrebatos; llego y lo primero que quiero es comprar Chufi, y luego ya hago el 'upgrade' y me voy a Daniel [Ríe]. Fuera de bromas, queda el sentimiento de pertenencia y el saber que València es un lugar especial, un paraíso que la gente de fuera aún no termina de creerse. Nosotros nos lo creemos tanto que dejamos de apreciarlo. Tras ver 'Talk Me', mucha personas me han dicho lo bonita que está enfocada la ciudad; es la mirada distinta de alguien que echa de menos un lugar y recuerda lo bonito que es. Al volver después de dos años fuera, me fijaba en cada detalle: la curvatura de un edificio, los colores, las calles estrechas con sus matices y esa luz tan bonita que, en general, está mal aprovechada en el cine.
Precisamente la luz está especialmente bien captada en 'Talk me'.
Hay un tono muy concreto que representa muy bien a València y me hace sentir como en casa. De hecho, cuando hicimos el cartel del corto, insistí en que el azul tenía que ser exactamente el del cielo que sale en la película.
¿Qué le está aportando estos meses en La Residénce de cineastas de Cannes en París?
Al principio tuve una sensación muy extraña; me parecía que era como Madrid, pero todo en francés, y el primer mes no me gustó, pero luego me fue ganando y ahora hasta me planteo que, si tuviera que dejar Nueva York, sería un sitio potencial para mudarme. Es un centro por el que todo el mundo pasa constantemente, igual que en Nueva York. He sentido que París es donde "Cannes ocurre" realmente antes de que el festival empiece; las oficinas están allí. Es una ciudad con un peso enorme en el cine mundial, aunque a veces parece que no se dan cuenta o no valoran lo que tienen. Por ejemplo, en La Residénce no pueden presentarse franceses, está enfocada al cine internacional.
"Me interesan los 'microfundamentalismos' cotidianos y manías que nos convierten en criaturas absurdas"
¿Cómo es el día a día dentro de esa residencia?
Es como vivir un sueño, como entrar en Narnia. Es un edificio impresionante, con habitaciones gigantes para todos y nos pagan por escribir, lo cual es un sueño de verdad. Tenemos un equipo que nos ayuda a preparar los 'pitches'. Además, nos conectan con mentores. Yo pedí directamente a Isabel Coixet y, pese a que hace mil cosas, aceptó por pura generosidad. La tengo como mentora.
¿En qué proyecto está trabajando con Isabel Coixet?
En el guion de 'Talk Me', que sería mi segundo largometraje. La residencia tiene un filtro muy fuerte: debes haber pasado por festivales como Berlín, Venecia, Cannes, Sundance o Toronto. Éramos 250 candidatos para solo seis plazas, gente con cortos muy exitosos o su primer largo. Al seleccionarme, me sentí como uno de los "hijos de Cannes". Tenemos comidas privadas con gente de la industria y programadores; todo está enfocado a que sea una película con su sello. No nos dan tiempos límite estrictos para escribir porque confían en que la película se escribirá, lo cual es increíble. Ya estoy en la tercera versión del guion y tiene la bendición de Isabel.

La directora de Cinema Jove, María Albiñana, junto al director valenciano Joecar Hanna, que presentó el lunes sus dos cortometrajes. / L-EMV
¿Cambia la forma en que le mira la industria al dar el salto al largometraje?
Es un camino común para mucha gente, así que lo veo de forma neutra, aunque generalmente los enfoques son positivos. Para mí, los cortos han servido para apoyar una voz que es un poco "rara". He tenido que demostrar que esos mundos que en papel suenan extraños, funcionan en pantalla. Los cortos me han dado "poder", en el sentido de generar confianza, conseguir apoyos y darme la tranquilidad de saber de qué va esto.
Está con el guion de 'Talk me', pero en septiembre comenzará a rodar el largometraje de su anterior corto, 'Deliver me'.
'Deliver Me' fue creado al 100% como un 'showcase', un adelanto. El corto empieza en el primer aniversario de la pareja, mientras que la película contará la relación desde el principio. Elegí ese fragmento porque había un miniarco claro al final: el momento en que intentan hacerse daño al máximo nivel. Pero hay mucho más que explorar, como el momento en que deciden empezar el romance y esa ambigüedad de no saber si buscaban el amor o la "batalla perfecta". Trata sobre si buscamos relaciones para autodestruirnos o si realmente queremos construir algo.
¿En qué punto se encuentra el rodaje en Nueva York?
Empezamos en septiembre. Los permisos y equipos están listos y el presupuesto está casi cerrado. El rodaje durará alrededor de un mes. La idea es terminar la posproducción a tiempo para presentarla en Cannes, que es difícil porque es un festival al que no le importa quién seas. Si no les gusta la película, no entra. Eso me encanta, porque el valor lo tiene que tener la película.
Con 'Talk me' te ha llevado a los festivales de Toronto, Austin, Cannes, Málaga... ¿Cómo reaccionan distintas culturas al corto?
Me sorprendió mucho. En Toronto, que es más europeo, lo recibieron increíble y el corto ganó en su categoría. En Estados Unidos, en South by Southwest, también funcionó muy bien. Curiosamente, donde el público estuvo más frío fue en Cannes; hubo gente que incluso se salió de la sala quejándose. Pensé que en España no gustaría por sentirlo demasiado cercano, pero ganó en Málaga. Fue una sorpresa que en València la gente pudiera abstraerse y aceptar el corto como es, algo que a veces cuesta cuando ves algo que es tuyo.
Spike Lee, Cannes y ahora también Coixet. ¿Cómo gestiona ese reconocimiento?
Cuando se dice todo seguido me mareo un poco. Ha sido un año muy loco. Agradezco no tener 20 años; si hubiera vivido esto entonces, sería un cretinazo. La madurez me permite procesarlo con naturalidad. He aprendido a quitarme las presiones de lo que piensa la gente y llegar a un balance donde lo que digan importe lo justo. Sigo fallando, pero desde un lugar más natural. Por ejemplo, hoy mismo he recibido un rechazo de un corto para Venecia y no me afecta. Intento no normalizar las cosas buenas, como que Isabel Coixet hable de mí en un podcast, porque son situaciones surrealistas.

El cineasta Joecar Hanna, en València este martes. / Miguel Ángel Montesinos / LEV
¿Cómo lidia con sus dudas creativas frente a este éxito internacional?
Tengo claras mis siguientes tres o cinco películas. Mi primer filtro es dejar que los temas fermenten durante un año; si después de ese tiempo me sigue interesando y aporta algo nuevo al mundo, sigo adelante. Una vez paso esa sección, ya no dudo tanto. Mis dudas actuales se centran más en el equilibrio, si algo es demasiado pesado o si genera confusión. Generar misterio está bien, pero la confusión es peligrosa. Ese es el reto, explorar mundos complicados sin tocar nunca la línea de la confusión.
¿Qué historias u obsesiones le quedan por contar?
Me interesan lo que llamo "minifundamentalismos" o "micro-beliefs". No me interesan las grandes sectas, sino los fundamentalismos del día a día: los TOCs, las manías, alguien que solo bebe agua fría de una botella específica o solo escucha cierta música. Son mini-religiones que nos convierten en criaturas absurdas. Me interesa explorar qué pasa cuando chocan dos de estas creencias o se crean contradicciones internas. Ese es el núcleo de lo que estoy escribiendo ahora.
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