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Premio

Rafael Manuel, director de cine: "Nos han dicho que los jóvenes no están interesados en el cine. Cinema Jove es una prueba de lo contrario"

El creador filipino señala, tras ser premiado con la Luna de València, que "hacer una película con silencios asusta y es arriesgado, pero fue un elemento clave desde el principio" de 'Filipiñana'

Rafael Manuel, director de cine y ganador de la Luna de València de la 41ª edición de Cinema Jove

Rafael Manuel, director de cine y ganador de la Luna de València de la 41ª edición de Cinema Jove

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Juanma Vázquez

Juanma Vázquez

València

Rafael Manuel (Manila, 1990) ha obtenido este sábado la Luna de València que ha otorgado la 41ª edición de Cinema Jove en la 'Sección Oficial de Largometrajes' por su película 'Filipiñana', un trabajo nacido de un corto cuyo recibimiento en festivales como Sundance o la Berlinade le ha dejado "muy satisfecho". Sobre el argumento y la profundización en las dinámicas coloniales de su país natal con un campo de golf como escenario, considera que "todos los artistas encontramos maneras de representar y hablar sobre los aspectos del colonialismo y la guerra que nos resultan familiares y con los que nos identificamos, con la esperanza de que también conecten con el público".

Su película se ha presentado en Cinema Jove, un festival vinculado a jóvenes talentos. ¿Lo ve como un escaparate necesario para carreras que están comenzando?

Definitivamente, y creo que más allá de la visibilidad de los jóvenes talentos emergentes, lo que realmente me gustó fue el hecho de que los espectadores también eran muy jóvenes. Y para mí esto es realmente importante en la perpetuación del cine. Muchos de los poderes de la industria nos han hecho pensar que los jóvenes no están interesados en el cine. Y para mí este festival es una prueba de que no es así.

Y que el talento no va ligado ni a la edad ni a la experiencia que tengas.

Exactamente. En el fútbol se dice que si eres suficientemente bueno, eres suficientemente viejo.

Ha pasado Sundance, por la Berlinale. ¿Satisfecho con el recibimiento que está teniendo su trabajo?

Sí, muy satisfecho. Tanto con lo bueno como con lo malo. Me gusta esta dualidad y que, sin importar si la gente la ama o la odia, se esté hablando de la película.

¿Qué es lo que más le ha sorprendido de esas valoraciones?

La recepción que recibimos, especialmente en América. No pensé que sería la típica película que les gustaría. Y para mí eso significa mucho por los temas que la película explora, que son los coloniales y la manera en que mi país tiene una conexión profunda con Estados Unidos debido al propio colonialismo. Así que creo que esto es algo muy sorprendente, pero algo por lo que estoy muy agradecido.

Un pasado colonial profundo

Habla sobre el colonialismo. El largometraje ocurre en un campo de golf en Filipinas, aunque quién juega no son los locales sino extranjeros. ¿Era la metáfora perfecta para hablar de este asunto en el siglo XXI?

Sí y especialmente lo es para mi país, porque los primeros campos de golf en Filipinas fueron hechos en bases militares americanas. Y así, automáticamente, el escenario se carga con un pasado colonial profundo. Además, he querido hablar sobre el colonialismo, cómo ha evolucionado y cómo lo estamos experimentando ahora, que a menudo se manifiesta a través de la gentrificación. Creo que un campo de golf es una metáfora muy buena para la gentrificación, porque ¿qué es la gentrificación, sino tomar algo salvaje e imponerle la voluntad humana, haciéndolo seguro, bonito y rentable? Para mí, eso es lo que representa un campo de golf.

Un campo de golf es una metáfora muy buena para hablar sobre la gentrificación y el colonialismo

¿Cree que este tema, el de la denuncia de las relaciones colonialistas y el capitalismo extremo, se ha quedado actualmente en un segundo plano ante las guerras que vive el mundo?

Es una pregunta difícil, porque creo que la cobertura de estas guerras y las cuestiones que se presentan ahí son muy importantes. Sin embargo, no creo que sean dos cosas separadas, sino que están relacionadas. Muchas guerras se originan en el imperialismo y en el colonialismo. Todos los artistas encontramos maneras de representar y hablar sobre los aspectos del colonialismo y la guerra que nos resultan familiares y con los que nos identificamos, con la esperanza de que también conecten con el público. Y tal vez, un cineasta emergente o un estudiante de cine vea mi película y decida hacer otra de guerra.

Utiliza detalles como el aire acondicionado cuando las jóvenes usan ventiladores, el papel de las ‘tee-girls’, la alimentación diferente… ¿sentía la responsabilidad de provocar con esos mensajes una reflexión?

Más que provocar, para mí el arte es seducción, no un ataque. Con la forma en que está construida la película y la narrativa lo que realmente intentamos fue hacer casi como un libro ilustrado para niños. Y lo que realmente quería era inspirar y divertir al público, generar curiosidad. Entonces, en lugar de darles todo, queríamos darles la posibilidad de explorar y crear un espacio autónomo, que puedan proyectarse sobre el escenario y sacar sus propias conclusiones.

Rafael Manuel con su película 'Felipiñana'.

Rafael Manuel con su película 'Felipiñana'. / Brava Studio

La paciencia

La película nace de un corto. ¿Qué ha sido lo más difícil de llevarlo a una película?

La paciencia. Hicimos el corto hace seis o siete años y, antes de hacer el cortometraje, ya tenía el guion para el futuro. Todavía estaba en la escuela de cine y quería hacer un largometraje para mi proyecto de graduación. Creo que podría haber hecho esa película en aquel entonces y me habría encantado igual, quizás tanto como me encanta esta película ahora, pero sería diferente. Y lo que gané al ser paciente fue construir un perfil para este proyecto encontrando colaboradores específicos que no habría tenido si hubiera hecho la película en aquel momento. Al director de fotografía lo conozco desde hace 10 años porque fuimos juntos a la escuela de cine y empezamos a desarrollar el lenguaje visual de la película ya en el cortometraje, pero por ejemplo a mi diseñador de producción y al de sonido no los conocía hace siete años y aportaron muchísimo al lenguaje cinematográfico de la película. Por eso creo que lo más difícil fue realmente confiar en el tiempo que invertimos para obtener recompensas más tarde.

Ha hablado del sonido. Pero los silencios entre miradas a cámara muchas veces dicen también más que las propias palabras.

Estoy muy orgulloso de eso. No es fácil hacer una película con silencios. Asusta y es muy arriesgado. Pero fue un elemento clave desde el principio. Dado que gran parte de esta película gira en torno a un tema principal, queríamos crear una película silenciosa para que los pequeños actos de rebelión y resistencia que los personajes realizan, al ser tan sutiles en su ejecución, no pasaran desapercibidos. Y no solo eso, sino que también generaran repercusiones en todo el mundo.

Lo más difícil fue realmente confiar en el tiempo que invertimos para obtener recompensas más tarde

¿Cuál es el papel de la música y las canciones que suenan para la narrativa?

Para mí el uso de la música es muy particular. No tengo banda sonora, así que toda la música que escuchas es diegética. Tiene su fundamento en la historia. Y debido a este principio que me impongo, siempre tengo que escribir la música en el guion, en la narrativa. Eso es una ventaja porque queda totalmente ligada a la narrativa. Por ejemplo, la música que suena cuando la banda de ciegos saluda a los turistas chinos que acaban de llegar al complejo de golf es una canción folclórica filipina. Y trata sobre enseñar los movimientos de un perro. Hay como esta especie de comedia, pero también la tristeza en esos movimientos de baile que los empleados están haciendo.

La importancia de España

Cuenta ya con distribución en España, ¿qué importancia tiene abrirse a este nuevo público?

Mucha. Creo que como en el caso de América, es otro país con el que tenemos razones históricas aún más profundas. La distribución española para nosotros es enorme y espero que puedan ir al cine para verlo. Incluso nuestra recepción en Cinema Jove ha sido muy buena, así que espero que los españoles sean receptivos.

Después de este proyecto, ¿hacia dónde miran sus horizontes?

Ahora mismo estoy haciendo un montón de cosas. Obviamente, estoy viajando y apoyando ‘Filipiñana’, pero también estoy trabajando con otros directores. Me gusta editar y diseñar el sonido para otros directores. Así que también hago eso, que para mí es una forma muy agradable de mantenerme creativo sin tanta presión como la de formar parte del equipo directivo. Es una buena manera de recargar mi creatividad. Y sí, estoy empezando a escribir mi próximo proyecto, que es otra obra colonial, pero esta vez una obra de época ambientada también en Filipinas.

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