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Gustavo Torner en la Fundación Bancaja: la exposición que muestra a un artista clave en la abstracción española

La Fundación Bancaja reúne en Valencia obras fundamentales de uno de los grandes nombres del arte contemporáneo español

La exposición La armonía secreta del pensamiento propone este verano un viaje por seis décadas de creación marcadas por la búsqueda del orden, la naturaleza y el silencio

Vista de la exposición "La armonía secreta del pensamiento" de Gustavo Torner.

Vista de la exposición "La armonía secreta del pensamiento" de Gustavo Torner. / F.B.

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València

Una línea, una sombra, una superficie de metal cuidadosamente medida... En el universo creativo de Gustavo Torner, los elementos más sencillos pueden contener ideas inmensas. Sus obras parecen construidas desde la contención, pero hablan de temas universales como el tiempo, la naturaleza, el conocimiento o la memoria. 

Esa mirada singular se puede apreciar ahora en la exposición La armonía secreta del pensamiento que la Fundación Bancaja ofrece en València, un recorrido monográfico que permite apreciar la obra de Gustavo Torner – que hacía 30 años que no se veía en una exposición individual en Valencia – y hacerlo a través de un recorrido por seis décadas de su trayectoria.

La propuesta asoma así al espectador al trabajo de un artista referente del arte contemporáneo por su contribución decisiva a la consolidación de la abstracción en España. Un proyecto que, una vez más, consolida el papel fundamental que la Fundación Bancaja desempeña en la vida cultural valenciana a través de la difusión y exhibición de figuras clave del arte español. 

Mapa de la ubicación de la Fundación Bancaja.

Una muestra con 42 obras que recorren seis décadas

La muestra, abierta hasta el próximo 20 de septiembre, reúne 42 piezas realizadas entre 1955 y 2004 que revisan medio siglo de producción artística a través de pinturas, esculturas, collages y obra gráfica que proponen detenerse en un mundo repleto de ruido. Su trabajo no reclama atención mediante el exceso, sino a través de una extraña capacidad para generar un silencio fértil, lleno de preguntas, donde la geometría dialoga con la naturaleza, la observación del mundo se convierte en una investigación constante sobre el espacio, y el espectador debe ser capaz de rellenar los silencios con su propia experiencia emocional y espiritual.

Vista de la exposición "La armonía secreta del pensamiento" de Gustavo Torner.

Vista de la exposición "La armonía secreta del pensamiento" de Gustavo Torner. / F.B.

La exposición supone además la ocasión excepcional de ver en Valencia obras que proceden de colecciones institucionales y privadas del máximo prestigio como el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, Museo de Arte Contemporáneo de Madrid, Fundación Juan March, Museo de Arte Contemporáneo de Alicante (MACA), Museo Patio Herreriano de Valladolid, IAACC Pablo Serrano de Zaragoza, Colección de Arte Banco Sabadell, Colección Azcona, Colección Ars Citerior-Museo de Belles Arts de Castelló, Galería Guillermo de Osma y R/e Collection, a las que se suma la propia Fundación Bancaja con la aportación de cuatro obras en papel que forman parte de la serie El Museo del Prado visto por 12 artistas

Las leyes ocultas de la naturaleza

Este valioso conjunto se articula en cuatro secciones que aglutinan diferentes tratamientos estéticos y conceptuales de Torner: la geometría como orden místico; el diálogo entre materia y vacío; la transversalidad creativa; y la poética del silencio. El discurso expositivo permite apreciar desde sus planteamientos matéricos más primitivos hasta composiciones conceptuales en las que el orden, la percepción, el color, las estructuras y el espacio adquieren un papel esencial. 

Vista de la exposición "La armonía secreta del pensamiento" de Gustavo Torner.

Vista de la exposición "La armonía secreta del pensamiento" de Gustavo Torner. / F.B.

El resultado es una experiencia especialmente pertinente en un tiempo dominado por la velocidad y la sobreestimulación. Lejos de representar elementos concretos, Torner buscó durante toda su carrera comprender las leyes ocultas que organizan la naturaleza. Geometrías, ritmos, tensiones espaciales y relaciones en formas visuales se muestran de forma esencial e invitan a la contemplación y la reflexión en una obra que se construye desde la observación atenta del mundo natural sin pretender reproducirlo. 

Una trayectoria guiada por la exploración

La biografía de Gustavo Torner es clave para entender la singularidad de esa mirada. Antes de dedicarse plenamente al arte, estudió y ejerció como ingeniero forestal. Esa formación científica dejó una huella profunda en su manera de enfrentarse al mundo. En sus obras conviven el rigor analítico y la sensibilidad poética; la precisión de quien estudia la naturaleza y la intuición de quien intenta descifrar sus misterios. Aprendió a leer los patrones ocultos de la naturaleza, las estructuras invisibles que sostienen el caos.

Fue uno de los miembros más destacados del llamado “Grupo de Cuenca” junto a artistas como Fernando Zóbel o Gerardo Rueda, un movimiento que desempeñó un papel decisivo en la consolidación de la abstracción en España y que situó la materia no como un simple soporte, sino como una fuerza expresiva en sí misma. Torner utiliza texturas rugosas, maderas, metales pesados y elementos naturales para contraponerlos a superficies pulidas, frías y reflectantes con la idea de crear tensión visual para que el espacio vacío y las sombras tengan el mismo peso que el objeto físico. 

Una de las características fundamentales de su trabajo es su capacidad para difuminar las fronteras entre las múltiples disciplinas artísticas que cultivó. Su lenguaje visual traslada la tridimensionalidad de la escultura a la superficie bidimensional de la pintura y viceversa, aplicando principios arquitectónicos a todo su conjunto. El manejo del espacio no es puramente estético, sino que trata de mostrar la importancia que en sus creaciones posee el conocimiento científico sobre el entorno natural. 

Ampliar las preguntas

Desde su interés inicial por la abstracción en los años cincuenta, influido por grupos como El Paso, hasta la década de los 2000, la exposición nos asoma a su evolución por la observación empírica, la construcción plástica, la depuración del lenguaje, la importancia del orden geométrico, la profundidad conceptual, la sobriedad, la reflexión y la simplificación extrema. Un camino siempre enfocado a abrir nuevas formas de expresión. 

Vista de la exposición "La armonía secreta del pensamiento" de Gustavo Torner.

Vista de la exposición "La armonía secreta del pensamiento" de Gustavo Torner. / F.B.

Apenas un año después del centenario de su nacimiento y tan solo tras unos meses desde su muerte, Gustavo Torner sigue demostrando la vigencia de una obra que nunca se conformó con respuestas fáciles. Como él mismo decía: ‘el arte no está para ofrecer certezas, sino para ampliar las preguntas’. Quizás por eso recorrer esta exposición es mucho más que contemplar una selección de obras. Es una invitación a mirar el mundo desde otra perspectiva: la que busca descubrir la armonía secreta que esconde el pensamiento. 

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