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Exposición

La fragilidad de verse expuesto tras la destrucción se transforma en arte en el Centre del Carme

La artista valenciana Rocío Garriga explora el concepto de 'exponerse' a través del bombardeo del zoo de Hamburgo en 1943, un episodio que golpeó a humanos y animales contado a través de fotografías, documentos y piezas llenas de simbología elaboradas con distintos materiales

Bugeda y Garriga, durante la presentación de la exposición 'Verse Expuest_'.

Bugeda y Garriga, durante la presentación de la exposición 'Verse Expuest_'. / Lucía Company

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Juanma Vázquez

Juanma Vázquez

València

Exponerse es una palabra de infinitos significados. Es arriesgarse ante fenómenos controlables o imposibles de prever, es darse a conocer, es mostrarse tal como uno es...pero también es permitir ser sometido al escrutinio del resto. A las miradas o los actos de aquellos que analizan, contemplan o juzgan. Incluso cuando estas se focalizan en enclaves o vivencias que, dentro de episodios tan duros y catástróficos como una Guerra Mundial, quedan como meras notas a pie de página. Una de esas realidades menos invisibles -aunque no por ello anecdótica- como fue el bombardeo del zoo de Hamburgo en el verano de 1943 es el que sirve de punto de partida reflexivo y creativo para 'Verse expuest_', la nueva exposición que Rocío Garriga ha presentado esta mañana en el Centre del Carmen de Cultura Contemporánea (CCCC).

Porque esa pregunta, la de qué significa 'verse expuesto' no solo a la violencia sino también a las miradas de aquellos que te observan, es la que surgió en la mente de la artista valenciana cuando investigó a fondo este episodio histórico dentro de la 'Operación Gomorra' que se saldó con un 75 % del zoo devastado, además de cientos de animales y personas sin vida. El espacio golpeado, además, no era tampoco casual. Además de exponerse por primera vez a los animales sin jaulas y en escenarios naturales simulando una libertad que no era real, "se llegó a exhibir a familias enteras que se mostraban con su indumentaria típica frente a la mirada del mundo occidental", recuerda Garriga.

Tercer capítulo

Este estudio histórico, que ha derivado el tercer capítulo de un proyecto comenzado hace una década y que ha dejado ya dos exhibiciones artísticas previas en Madrid (2018 y 2023) en torno a estos recintos golpeados en Varsovia y Londres, es el que da origen a esta muestra compuesta por una serie de obras en el que los documentos y las fotografías se combinan con piezas -todas menos una, inéditas- elaboradas por Garriga con materiales cuidadosamente escogidos para ir más allá en la exploración de esa fragilidad compartida entre humanos y animales.

Un recorrido, dividido en dos salas, que como destaca la artista se articula "dentro de un mismo sistema de pensamiento", que comienza contextualizando este episodio histórico en particular dentro del conflicto bélico a través de varias vitrinas con documentos o memorias de personalidades de la época. Nada está escogido al azar. La información en torno al radar, por ejemplo, queda ligada con una de las obras expuestas, 'The War in the Air', título homónimo al libro de H. G. Wells que predecía décadas antes de que sucedieran, estos bombardeos. La pieza se compone de dos ejemplares de esta novela exhibidos página por página y separados por láminas de aluminio, el material que -y no es una coincidencia- lanzaban en tiras los aviones aliados durante los bombardeos para 'cegar' los sistemas de localización alemanes y no supieran desde dónde los atacaban.

Garriga, junto a una de sus obras, durante la presentación.

Garriga, junto a una de sus obras, durante la presentación. / Lucía Company

No es, sin embargo, la única pieza en el que los elementos bélicos se convierten en arte. Una pieza de metralla reproducida miles de veces para hacer una cinta de Moebius infinita, como esos bombardeos que no se acaban; unas alas de avión superpuestas una sobre la otra generando una forma de boomerang -como metáfora de esos ataques aéreos que las fuerzas aliadas 'devolviero'n tras el Blitz alemán sobre Londres de años antes- o la combinación de dos imágenes, la de los estorninos volando y la de los aviones atacando reflejados negro sobre blanco con cristales de borax -"un material poético, ya que se empezó a utilizar en las cabinas de los aviones"- sobre terciopelo.

Una exposición "que me ha puesto a prueba"

Junto a todo ello, varias fotografías contextualizadoras con la mirada como protagonista u otras, fragmentadas en barras y con la idea de un test de Rorschach de fondo, en el que no se sabe si es el animal el que encarcela al ser humano o el ser humano en que pone los barrotes a los animales, entre otras piezas -algunas de ellas que han requerido dos años de trabajo-. Todas ellas son las que ayudar a completar una exposición -coordinada por Isabel Pérez- que "me ha puesto a prueba" y que "con la que he crecido un montón", ha destacado Garriga, quién ha apuntado que durante los tres años en los que ha estado involucrado en este capítulo ha podido "madurar muchas cosas y me siento súper satisfecha como artista".

Por su parte, el gerente del Consorci de Museus de la Comunitat Valenciana (CMCV), Nicolás Bugeda, ha querido dar valor "a las exposiciones que son fruto de una investigación". En este sentido, ha enfatizado "la potencia de la obra" de Garriga. "Los artistas producen en base a sus experiencias y cuando nos empezó a contar que había viajado y había visto pues a raíz de la Segunda Guerra Mundial cómo esos bombardeos se habían focalizado en los zoos para dar miedo las personas, nos pareció maravilloso esa reflexión de cómo Rocío abordaba la catástrofe de una guerra desde una perspectiva que otros no habían investigado, es decir, de qué pasa con los animales", ha concluido el dirigente.

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