Concierto en València
Judeline: "Prefiero cantar ante 300 personas que se dejen la piel que en un estadio con gente quieta"
La artista gaditana vuelve con ‘Bodhiria’, la gira del álbum con el que ha recorrido todo el mundo. En el marco del ciclo de música Far València, actuará en la Marina Norte el 10 de julio, días después de presentar su último single, ‘Besito’, dispuesta a convertirse en la canción del verano
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Judeline actuará en València el 10 de julio en el ciclo de música FAR de la Marina Norte. / Sharon López

Vive en Madrid, pero su esencia sigue en el lugar que la vio crecer. En Los Caños de Meca es donde se sigue sintiendo ella misma, con su acento, su forma de relacionarse y una manera de ver la vida que solo se entiende cuando uno visita el Estrecho. Al otro lado del teléfono, Lara Fernández, conocida artísticamente como Judeline en honor a la canción ‘Hey Jude’ -la favorita de su padre-, atiende a URBAN emocionada por volver a València con la gira de 'Bodhiria', título homónimo al disco que sacó el año pasado con el que ha viajado al Coachella, al Primavera Sound y ha llenado el Movistar Arena de Madrid. No solo eso: con este disco, la artista reconoce que ha crecido emocional y artísticamente.
El miércoles salió tu nuevo single, 'Besito', poco antes de tu concierto en València el 10 de julio. ¿Puede ser la canción del verano?
(Ríe) Es una canción que hice hace un año. Inicialmente estaba esperando una colaboración que finalmente no pudo ser, así que decidí sacarla sola porque me gusta un montón. Es un tema súper de verano con el que siempre he tenido una corazonada muy fuerte; me vuelve loca. El vídeo lo grabamos en Francia y está dirigido por el artista visual Lilian Hardouineau. Ha habido mucha gente con talento involucrada.
¿Cómo describirías este sonido? ¿Sigue tu línea habitual o hay un giro?
Me adentro en un lado mucho más pop electrónico en el que no me había metido hasta ahora. Mi voz y mi registro siguen ahí, pero creo que la gente no se va a esperar este cambio de 'rollo', ni en la canción ni en el vídeo. Ha sido algo muy orgánico; me apetecía cambiar sin sentir presión, simplemente era lo que me pedía el cuerpo.
En València actuarás con la gira de tu disco, 'Bodhiria'.
Hemos evolucionado la gira a raíz del Movistar Arena y ahora traemos más bailarines de los que solíamos llevar a los festivales. Es algo más pensado y especial. Estas fechas de verano son significativas porque, cuando termine en septiembre, haré un parón para prepararme para la siguiente etapa, son los últimos coletazos del disco.
De los primeros directos que hiciste hace un año a ahora, incluso en tu visita a València el pasado otoño, ¿qué ha cambiado?
¡Todo! La primera vez que fui a Valencia iba casi sola con Héctor [Héctor Fuertes, bailarín]; ahora hay más presupuesto, más ensayos y más experiencia. Tras tantos shows, soy una artista completamente distinta sobre el escenario, gracias a Dios. Intento ser gentil conmigo misma cuando veo vídeos antiguos, entiendo que es el proceso natural de alguien que no había dado tantos conciertos. Me alegra que las cosas no hayan sido un 'pelotazo' instantáneo, sino algo orgánico, para que cuando llegue el gran momento esté realmente preparada.
Un disco con el que has dado ya más de cien conciertos. ¿Cómo ha sido enfrentarte a tu primera gran gira con un álbum completo?
He crecido en todos los sentidos. No soy la misma persona que empezó la gira con 20 o 21 años; me he hecho adulta. Hemos visitado muchísimos países por primera vez y ha sido una experiencia preciosa. Para mí, todo esto ha sido un entrenamiento para lo que puede llegar a ser mi carrera. En los momentos de máximo agotamiento, cuando llevaba meses sin ver a mi familia o sin deshacer la maleta, pensaba: "Lara, acostúmbrate, esto es lo mínimo que vas a experimentar; las artistas grandes hacen esto con los ojos cerrados". Intento estar siempre agradecida porque esto es lo que quiero hacer y es el transcurso natural si quiero que mi carrera prospere.
"Pasar la adolescencia pensando en la estética de Instagram te entrena para cuidar la imagen de tu carrera artística"
Precisamente, fuiste invitada a 'La casita' de Bad Bunny, que ha estado en España casi un mes ofreciendo conciertos. Al hilo de lo que comentas, a veces el público no comprendemos el nivel de entrega física y económica que supone una gira así, ¿verdad?
Es una locura. Viendo a Bad Bunny pensaba en la cantidad de dinero que se invierte y lo que ahorraría si no montara espectáculos así, pero mola mucho que el tío quiera llevar su visión a todas partes sin escatimar. Es gente que está muy curtida tras años de experiencia. No sé si algún día llegaré a ese nivel, pero es admirable.

Judeline actuará en València el 10 de julio en el ciclo de música FAR de la Marina Norte. / Sharon López
Has pasado de promesa a referente en muy poco tiempo. ¿Cómo gestionas esa velocidad?
Yo no siento que vaya rápido, al contrario, siento que mi carrera va poco a poco. Me sigo sintiendo una promesa porque yo no estoy en el nivel que yo me veo a futuro, ¿sabes? Desde fuera se ve distinto, pero para mí es una eternidad porque llevo casi siete años obsesionada, manifestando y trabajando diariamente en todo esto desde que me mudé a Madrid, hace ahora seis años. He aprendido a flipar con lo que me pasa sin conformarme. No quiero decir "ya he hecho esto, ahora me relajo"; cada objetivo es el mínimo para seguir adelante. Hubo un punto en el que entré en un bucle tóxico de no apreciar los logros, pero ahora he aprendido a valorarlos y a disfrutar de cada escalón.
Cádiz sigue siendo el alma de tu música, aunque estés instalada en Madrid. ¿Cómo te sientes cuando estás fuera?
Por más lejos que me vaya, yo soy de Cádiz. Cuando estoy fuera disfruto, pero me siento un poco como una gota de aceite en un vaso de agua, pero cuando vuelvo a mi tierra, soy una gota de aceite en un charco de aceite. Es mi ADN, es el aire para mis pulmones y es el idioma que hablo. El acento y la cultura de mi tierra no se me van a ir nunca, su personalidad y mi forma de relacionarme. Intentaré que el acento me cambie lo menos posible, pero es complicado.
En tu sonido el pop se mezcla con flamenco y melodías árabes. ¿Qué otras fuentes te inspiran ahora?
Estoy escuchando mucho rock andaluz y música instrumental; voy desde Triana hasta Peter Gabriel o Sting. Creo que nuestra generación tiene muchos menos prejuicios musicales. Antes, por supervivencia social, tenías que pertenecer a una tribu urbana: si eras 'heavy', no podías admitir que te gustaba otra cosa. Ahora, en un mundo globalizado, puedes ver a una chica súper gótica que es la mayor fan del reguetón antiguo. Es increíble poder saltar de un estilo a otro según tu estado anímico; ya no hace falta ocultar gustos por vergüenza.
¿Te resulta difícil adaptar tu delicadeza a registros como el reguetón o la electrónica en la que te has introducido ahora?
Si sale de forma natural, no me cuesta. No voy al estudio pensando que tengo que cambiar de registro por obligación; simplemente fluyo con los sonidos y los instrumentos que surgen. Me considero una artista versátil y no le pongo frenos a la creación; para mí todo es un mensaje que tiene que salir de una forma concreta en ese instante.
¿Crees que para los artistas de provincias sigue siendo imprescindible mudarse a las grandes capitales?
Sí, al cien por cien. Si no me hubiera mudado a Madrid, no estaría ni a la mitad de donde estoy ahora. Cádiz, por desgracia, está muy incomunicada y los recursos son distintos; los chavales tienen que irse al menos a Sevilla o Granada. Ojalá eso cambie y las oportunidades sean más accesibles sin que cueste tanto un tren. Aunque, por otro lado, esa falta de acceso fácil a lugares como Los Caños de Meca ayuda a que no se masifiquen de turistas y mantengan su esencia; es un arma de doble filo.
"Llevo siete años obsesionada y manifestando cada hora de mi vida lo que quiero ser"
¿Qué pensaría la Lara de hace diez años si supiera que iba a actuar en el Coachella o el Primavera Sound?
Seguramente me daría algo, casi prefiero no haberlo sabido. Es muy fuerte ver lo difícil que es entrar en esta industria si no tienes dinero o "enchufe". Estoy muy agradecida por haber tenido una fe ciega y por el apoyo de mis padres. A veces la ingenuidad te salva.
Decía Leiva el otro día que si tuviera que cambiar algo de hace 20 años, seguiría más su intuición.
Totalmente. Cuanto más conoces el mundo, más difícil es llegar por las barreras que nos ponemos. La intuición se acaba porque te vuelves realista y el realismo mata la manifestación. Hay que trabajar muchísimo y formarse, porque si no haces nada, te quedas en casa.

Judeline actuará en València el 10 de julio en el ciclo de música FAR de la Marina Norte. / Sharon López
Hoy parece que el éxito se mide solo en llenar estadios. ¿Cómo te sientes al respecto?
Hay muchas formas de tener éxito. Hay gente que llena diecisiete arenas, pero la industria no les respeta, o el público está allí pero no conecta de verdad. Para mí, el objetivo primordial es conectar con el arte. Prefiero mil veces cantar ante trescientas personas que se estén dejando la piel en el concierto que en una Arena enorme donde la gente esté parada y no vibre con la energía. Dicho esto, si pudiera llenar arenas por todo el mundo con gente vibrando con mis canciones, me moriría de felicidad, es un sueño. A veces pienso que si no fuera cantante, me habría encantado ser una chelista increíble que toca en lugares pequeños y elegantes. Los estadios no son la única manera de triunfar.
¿En qué formato estás disfrutando ahora?
En general, que la gente pague una entrada para verme a mí en concreto es muy bonito. Ahora que empieza el verano quizá estoy un poco más en el modo de festival. Los festivales tienen una cosa de no controlar quién te está viendo que me parece muy bonito, porque nunca sabes qué persona te puede descubrir, quién estará conectando con tu música de manera espontánea.
Para terminar, le das muchísima importancia a la estética. ¿Cómo conviven la imagen y la música en tu proceso creativo?
Para mí el producto lo envuelve todo. Mientras compongo, ya estoy imaginando cómo presentarlo visualmente. Es como diseñar un perfume: por muy bien que huela, si el frasco no es atractivo, nadie lo va a comprar; por eso intento cuidar mucho el diseño de ese frasco. He nacido en la era de internet y eso influye inevitablemente. Pasar la adolescencia pensando en la estética de Instagram te entrena para cuidar la imagen de tu carrera artística; primero presentabas tu producto, que era tu vida, en las redes sociales y ahora irónicamente lo haces también con tu música. Sé perfectamente qué va conmigo y qué no.
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