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Crónica social de València | @Fiteraworld

Mucha calma

Aunque no lo crean, la excelencia también consiste en hacer las cosas con calma, pasión, y mucho corazón

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Gadea Fitera

Gadea Fitera

València

Hay una costumbre muy española que siempre me ha hecho gracia, nos encanta quejarnos. Si un restaurante es magnífico, decimos "no estaba mal". Si alguien hace un trabajo extraordinario, "bueno... cumple". Parece que elogiar demasiado nos da cierta vergüenza, como si fuéramos a perder autoridad por reconocer que algo nos ha entusiasmado.

Sin embargo esta semana me he encontrado rodeada de personas que hacen las cosas extraordinariamente bien, gente que lleva años trabajando sin postureos y sin necesidad de recordarnos continuamente lo buenos que son. Al margen de las galas de Levante-EMV en la que se premiaba al Valenciano y Valenciana del Año, Joan Romero y Anna Lluch de la que se ha informado en estas páginas así como los Premios Laik.

La semana comenzó en el Ateneo Mercantil que preside Carmen de Rosa, donde asistí a la entrega de los Premios a la Excelencia Personal y Profesional que organiza cada año la Orden del Querer Saber, dirigida por mi querida Marisa Marín. Siempre me ha parecido un nombre precioso para una institución. Vivimos rodeados de gente que presume de saberlo todo, pero querer saber implica otra cosa mucho más difícil, mantener intacta la curiosidad.

El salón estaba lleno de personas a las que llevo años encontrándome en la vida social valenciana. Me alegró especialmente ver a Marisa, elegante como siempre y, sobre todo, feliz. Durante la gala fueron distinguidas personas tan relevantes como Vicente Aguilar Montoro, Francisco Aunón Infantes, una elegantísima Mayrén Beneyto, Melani García, Pedro Pérez Pajarón, Pilar Roig, Carlos Simón, Alfonso Valle, mi querido Iñaki Verchraege y la Federación de Sociedades Musicales de la Comunitat Valenciana. Afortunadamente seguimos teniendo referentes que nos recuerdan que el éxito también puede construirse con esfuerzo, dedicación, y muchísimos años de trabajo.

Entre los asistentes tuve ocasión de saludar a Asun Palop, María José Navarro, Fernando de Rosa, Laura Fitera, Paz Olmos, Mercedes Hurtado, Pura Barber, Pilar Josa, Teresa Ballester, Blanca Fitera, Inmaculada Sobrino, Juan Carlos Ramón, Paqui Sauri, Amparo Llácer, Vicente Macías, Santiago Rincón, o Mercedes Fillol. En este tipo de actos siempre termino pensando que Valencia es una ciudad mucho más pequeña de lo que parece, y al final nos encontramos todos.

A mitad semana me acerqué hasta Espai Nord, en plena huerta de Alboraia, para celebrar el segundo aniversario de Cervezas Destino e Iris Montoya Comunicación. El encuentro llevaba un título precioso, 'Celebrando historias', porque en realidad no se trataba solo de hablar de gastronomía, sino de las personas que hay detrás de ella.

Tengo la sensación de que últimamente hablamos mucho de chefs estrella y muy poco de todo ese ecosistema que hace posible que un restaurante funcione. Productores, distribuidores, agricultores, bodegueros, comunicadores... Todos forman parte de una misma historia.

Allí coincidí con Sandra Guglielmetti y Elias Kogler, de Mengem; José Luis Soto y Martha Soto, de Clementina; Alba Serrano, de Gallina Negra; Juanjo Gallart, de Fets, además de numerosos creadores de contenido gastronómico que compartían una misma pasión por el producto y por la cocina bien hecha. El ambiente fue relajado, divertido y cercano, y me gustó especialmente el concurso gastronómico que organizaron al final de la jornada.

La semana concluyó en Calpe, donde tuve la suerte de asistir a la inauguración del renovado The Cookbook Hotel. Les confieso que ha sido, probablemente, uno de los mejores eventos a los que he asistido en muchísimo tiempo. Nada más llegar nos recibió Carolina Monge, que nos hizo sentir como si llegáramos a casa de unos amigos y quizá esa sea precisamente la filosofía del proyecto.

Porque enseguida comprendí que allí no se hablaba tanto de lujo como de hospitalidad. La historia del hotel nace de la familia Ascolese y de aquel joven italiano, Rocco Ascolese, que llegó hace medio siglo a España, se enamoró de Calpe y terminó construyendo mucho más que una empresa hotelera, construyó una manera de entender el trabajo. Allí repiten constantemente un lema interno que me encantó: "Somos diferentes, ponemos corazón", y se nota.

No encontré esa frialdad que a veces acompaña al lujo, encontré personas que disfrutan haciendo que los demás estén bien. El hotel, completamente renovado tras ocho meses de intenso trabajo, tiene únicamente dieciséis habitaciones. Un número que ya dice mucho, porque hoy que todo parece competir por ser más grande, ellos han apostado por ser más personales.

Me fascinó descubrir que el origen de su nombre, The Cookbook, hace referencia a aquellos cuadernos manuscritos que la madre de la familia entregaba a sus hijas cuando se casaban, con todas las recetas familiares escritas a mano. Pensé que pocas cosas representan mejor la transmisión del cariño que un libro de cocina heredado.

Ese espíritu recorre todo el hotel. Los materiales naturales, la madera, la piedra, los colores mediterráneos, la luz que entra por cada rincón... Por allí pude conocer a Alba Montava, María Scals, Ferran salas, Almudena Ortuño, Cayetana Calatrava, Fran Monreal, Sara Ceacero, Jorge Blanquer, Adela Sáez, Daniela Battista, David Escolá, Paco Pascual, María Jesús lloret, Felipe Esquerdo, Juan José Calvo, Silvia Ausias, Ariadna Lucas, Felipe García, Anne Debrix, Analany Valdés, Paloma Roca Mira, Angelica Sandoval, y Lidia Garcia. La mayor alegría de la tarde fue volver a reencontrarme con Romina Martinez-Colomer, a la que hacía muchos años que no veía, y por la que siento un gran cariño. Estaba aun más guapa de lo que recordaba.

Pero mucho ojo también a su gastronomía. En un mismo espacio conviven Beat, con una Estrella Michelin y dos Soles Repsol y Komfort. Ambos dirigidos por el chef José Manuel Miguel, que entiende la cocina como una forma de contar el territorio desde el respeto absoluto al producto. La mantequilla artesanal que hacen ellos con trufa, romero, y sal que sacaron es de lo mejor que he probado hace tiempo.

Hubo una frase que dijo Bárbara Ascolese durante la presentación y que todavía me acompaña: "El lujo es tener tiempo para disfrutar con quien queremos." Creo que pocas definiciones me han parecido tan acertadas y lo adopto como leitmotiv vital desde ahora y para siempre.

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