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Animación

Paloma Mora, tras ganar el Cristal en el festival de Annecy: "Hay que quitar esa etiqueta de que la animación es contenido infantil. Es otro lenguaje para contar historias"

La productora valenciana, que aún ve una "importante desigualdad" en el sector, destaca cómo la galardonada 'La Violinista' que ha coproducido "es un intercambio cultural" con protagonismo de la música y de "una historia de amor rota por la guerra que, desgraciadamente, la podríamos traer a la actualidad"

Paloma Mora, en Annecy, antes de recibir el premio.

Paloma Mora, en Annecy, antes de recibir el premio. / Levante-EMV

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Juanma Vázquez

Juanma Vázquez

València

'La violinista', coproducida por Paloma Mora (València, 1970), ha ganado el galardón de Mejor Película en el principal certamen del sector de la animación, Annecy, un hito nunca antes conseguido por España. Con más de 25 años de trayectoria a sus espaldas y sin verse "referente de nada", Mora considera que premiar este proyecto -por el que muestra "un absoluto agradecimiento" a los codirectores Ervin Han y Raúl García- es reconocer "a esta película, pero en general a toda la animación española que está consiguiendo importantísimos logros".

La violinista’ se ha llevado el Cristal a Mejor Película en el festival más importante de su sector, el de Annecy. ¿Siente que ha tocado el cielo en la animación?

Fue muy emocionante desde el día del estreno, que fue el lunes anterior. Ver que las 500 personas que había en la sala, al finalizar la película y empezar los títulos de crédito finales, se levantaban y empezaban a aplaudir, la mayoría con los ojos aún rojos de haberse emocionado fue muy conmovedor. Estuvieron durante doce minutos sin parar de aplaudir. Era la primera vez que veíamos la película con público y esa reacción al unísono fue muy especial. Luego el viernes nos dieron el premio a Mejor Música a los dos compositores Ricky Ho, singapurense, e Isabel Latorre, valenciana, que ya fue una alegría. Y la guinda del pastel fue cuando al día siguiente, el jurado decidió dar el Cristal a ‘La Violinista’, que fue brutal.

Más sabiendo que es un premio que no se había obtenido hasta ahora en España. ¿Es un reconocimiento a la constancia de la animación nacional?

Pues sí. En nuestro caso es una coproducción internacional de tres países. Partió de Singapur con el guionista, codirector y coproductor Ervin Han, y luego se sumó España y más adelante, en una parte más minoritaria, Italia. Y es un premio que va a esta película, pero va en general a toda la animación española que está consiguiendo importantísimos logros en muchos otros festivales del mundo. Incluso otra película española [‘Decorado’] también fue premiada en Annecy. Y creo que la animación, que a veces se ve como el hermano pequeño, no se tiene que considerar como tal. La animación es ficción, igual que lo es la imagen real, y es una técnica con la que contar historias y generar emociones en el público. A la animación a veces no se le da la consideración necesaria y no entiendo por qué, porque los procesos de animación son años de trabajo.

Además, se demuestra de que ya no hay nada que envidiar a lo que se hace en otras partes del mundo, ¿no?

No. Además, la animación permite poder trabajar en diferentes países que están a muchos kilómetros de distancia, simultáneamente, y combinar culturas y equipos creativos en diferentes territorios es muy bonito también.

¿Se ha superado ya por completo la etiqueta que había hace años de que la animación es una cosa de gente joven?

No sé si está superada. Ojalá porque se produce mucho contenido de animación para adultos y no solamente para niños. Hay que quitar ya esa etiqueta de que la animación es contenido infantil porque no es así. Es otro lenguaje para contar historias y para generar emociones, que al final es el objetivo de las películas, y para reflexionar también, porque una cosa bonita y triste a la vez de ‘La Violinista’ es que está basada en un hecho histórico que es la invasión de Japón al sudeste asiático durante la Segunda Guerra Mundial. Es una historia de amor rota por esa guerra, pero desgraciadamente lo podemos traer a la actualidad. ¿Cuántas historias de amor o de familia o de relaciones se rompen por las absurdas guerras que hay en la actualidad? Eso es lo que más emociona a los espectadores.

"La pasión por el violín"

¿El mundo necesita ese relato de la animación como una alternativa fresca a un tema como el bélico del que se han hecho tantas películas?

Es una técnica para poder contarlo, pero también una cosa importantísima de ‘La Violinista es que es una historia de amor entre los dos personajes principales, pero también de amor por la música. Lo que les une es su pasión por el violín. La historia empieza desde la infancia, pero cuenta una relación a lo largo de 50 años donde el elemento central es la música y el violín.

Antes hablaba de esa coproducción. ¿Pesan más las dificultades o las bondades a la hora de enfocar este tipo de proyectos?

En la imagen real también hay coproducción internacional, pero es verdad que en la animación, como son producciones con presupuestos normalmente altos, pues se necesita tener compañeros de viaje de diferentes territorios porque a veces uno solo no es suficiente. Tienes que ir juntando aliados, como ha ocurrido en esta historia. Y también hay un elemento dentro de la narración que es que, aunque cuenta la historia de la invasión japonesa, hay un personaje valenciano, un periodista, al que le dio voz Enrique Arce, que es a quien le relata la protagonista la historia de lo que ocurrió con ese violín. Entonces, la película empieza con ese interés de ese periodista. Y al final eso es un intercambio cultural.

En su caso, acumula un cuarto de siglo de trabajo, con producciones de ficción o documentales, pero también en la animación que le está dando alegrías. ¿Se necesitan todavía combinar proyectos más artísticos con otros más comerciales para ser rentable?

En TV ON Producciones llevamos 25 años produciendo imagen real de diferentes géneros, pero también producimos contenido de animación y hemos producido cosas muy distintas para públicos muy distintos. Desde series preschool para niños, adolescentes, etc. Y la experiencia nos dice que la animación tiene un recorrido internacional casi siempre mayor que la imagen real. La animación viaja muy bien, no solamente porque consiga reconocimientos en festivales, sino porque también se comercializa más fácilmente en otras partes del mundo y la puedes doblar también más fácilmente.

Más que un nicho, está en crecimiento y sale rentable.

Sí, unas veces más que otras. Pero es verdad que ahora de repente hay muchas productoras que nunca habían producido animación y ahora se están apuntando a hacerla.

"Yo no soy referente de nada"

Tras esta trayectoria de un cuarto de siglo y con premios como este Cristal. ¿Se ve como una referente en el sector?

A mí me da vergüenza decir eso. Yo no soy referente de nada. A mí me llegó un guion que me parecía una maravilla, que fuimos trabajando e introduciendo algunos elementos que también lo vincularan con España. Y poco a poco fuimos cada uno poniendo las piezas que considerábamos más adecuadas para hacer viable este proyecto y afortunadamente el resultado ha tenido un reconocimiento de este tipo que agradecemos enormemente al jurado de Annecy, porque ya posiciona la película de una manera muy positiva a nivel internacional. Hemos salido en la prensa de todo el mundo y eso posiciona a la película de cara a futuros festivales, a la comercialización, a futuros objetivos, muy bien.

Siempre intenta fomentar la presencia femenina en una industria en la que la mujer sigue infrarrepresentada, ¿es algo que está cambiando?

Hay que estar en la lucha, pero eso es en la animación y en la imagen real. Todavía hay una importante desigualdad a todos los niveles. Mi compromiso siempre es que en las jefaturas de equipo, que en las autorías y en la creación de los personajes, de la música y en la dirección de arte, siempre haya mujeres. Para mí es fundamental y algo con lo que siento que tengo ese compromiso siempre de hacerlo y respetarlo. Hay que seguir, pero afortunadamente poco a poco las cosas van mejorando.

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