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Fin de gira

Manolo García y Quimi Portet (El Último de la Fila): "Que la gente cante con emotividad las canciones que compusiste con 30 y pocos te aumenta la autoestima"

Horas antes de cerrar su gira de reencuentro en el Ciutat de València, los artistas sienten "más alegría que tristeza" por haber llevado a buen puerto un proyecto que tienen claro que ha ido "muy bien a nivel de público, de banda, de disfrutar tocando y de recuperar unas canciones que para nosotros continúan vigentes y que han sido las protagonistas"

Manolo García y Quimi Portet hablan con Levante-EMV antes del último concierto de la gira de El Último de la Fila en València

José Manuel López

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Juanma Vázquez

Juanma Vázquez

València

Manolo García y Quimi Portet se suben este jueves al escenario del Ciutat de València para poner el broche de oro a una gira de reencuentro de El Último de la Fila que surgió "por instinto" y que, tras salir todo "muy bien", les deja alegres. "Han pasado 30 años, pero es como si hubiera sido ayer", destaca Portet sobre la presentación de una banda que desde el primer momento "fue la de un grupo de rock y lo continúa siendo hoy". "Nosotros queríamos hacer una gira de rock donde la piedra principal que aguanta el edificio es la canción", añade García. Sobre el futuro y si este es un punto y final para el grupo, ambos afirman que "no hemos decidido nada". Eso sí "hemos grabado toda la gira y en breve vamos a mezclaro en un estudio para sacar ese material. Va a ser un recuerdo genial sobre todo para nosotros", concluyen.

Último concierto de una gira que los ha vuelto a unir como grupo décadas después. ¿Algo de tristeza o ganas de darlo todo aún más si cabe como colofón?

Quimi Portet: Hay más alegría que tristeza. Primero, porque hemos llevado a buen puerto este proyecto, que era grande. Cuando se pensó era una cosa aparatosa, con muchas entradas, mucho público, estadios, y la cosa ha ido muy bien a nivel de público, de la banda, de disfrutar tocando y de recuperar unas canciones que para nosotros continúan siendo vigentes y que han sido las protagonistas. Lo que ha estado mejor de esta gira han sido las canciones. 'Querida Milagros', 'Aviones Plateados'... son canciones que se tocan casi 40 años después de que se compusieran y funcionan perfectamente. Y no como simple ejercicio de memoria o de nostalgia, sino que funcionan como canción y como música rock en este momento contemporáneo. Es para estar contento. Por supuesto que podría haber más conciertos, siempre se puede mirar por ese lado, pero Manolo y yo somos músicos y continuaremos siendo músicos mientras no haya ninguna tropelía por ahí que lo impida. Y puede haber mil otros proyectos por separado, podemos colaborar o podemos hacer mil cosas, pero la sensación es de alegría.

¿Cuándo y qué fue ese 'click' que les llevó a plantearse que, ahora sí, tocaba hacer esta segunda parte sobre los escenarios?

Manolo García: Fue el instinto. La decisión no tiene más explicación. Evidentemente, veníamos de un tiempo en el que hemos trabajado juntos con el disco el ‘Desbarajuste piramidal’ y te das cuenta de que hacer equipo es divertido y funciona. Cada uno de nosotros, en su carrera en solitario, va haciendo su tarea, pero el reencuentro ha estado muy bien. Estaba bien a la hora de hacer el disco y ha estado bien ahora, porque el equipo tiene un aliciente muy grande. ¿Cuándo fue? Pues un día cualquiera que nos levantamos, lo hablamos y lo tiramos adelante.

Ha sido un proceso de estar varios meses juntos, ¿cómo ha sido esa convivencia y ese sentiros juntos en el escenario tras tanto tiempo?

Q. P.: Básicamente, ha sido divertido y no ha sido ninguna sorpresa por ningún lado. Manolo y yo hemos estado juntos varias veces haciendo diversos proyectos durante estos años a pesar de tener nuestras carreras en solitario. Nuestra relación está probadísima, ha funcionado siempre y hay una amistad. Con el grupo, de una forma intermitente, también hemos tocado con todo el mundo. Juan Carlos García toca con Manolo, Ángel Celada y Antonio Fidel han tocado muchos años conmigo y Celada continúa tocando conmigo. Hemos colaborado con Pedro Javier. No ha aparecido nada nuevo en el colectivo que fuera un cuerpo extraño o que no fuera fácil de encajar ahí. Quizá las únicas personas son Sara García, que es muy joven, pero que ha encajado perfectamente. Y luego en los coros están Irene Miller y Eva Reina, que son personas que desde el primer día que empezaron a trabajar con nosotros hubo una familiaridad total. En ese aspecto hemos sido muy afortunados. Han pasado 30 años, pero es como si hubiera sido ayer. Hay familiaridad porque es un grupo curioso en el que cada uno toca tal como es. Manolo y yo somos un dúo, obviamente creativo, pero ese dúo cuando vamos al escenario y empezamos a ensayar se convierte en un grupo de rock. Desde el minuto uno de El Último de la Fila en 1985 nuestra presentación fue la de un grupo de rock y lo continúa siendo hoy.

València pone el broche de oro al tour y con un doble concierto. ¿Tiene un significado especial?

M. G.: El engranaje de una gira es muy complicado y a veces se escapan de tus manos asuntos como las localizaciones, el inicio de gira, el fin. No podemos engañar. Empezamos en tal sitio porque te facilitan los ensayos, por ejemplo, y acabas en otro, porque a lo mejor te pilla cerca de casa y los camiones vuelven antes. Es puramente logística.

"Nuestro oficio es magnífico cuando tocas para 15 personas y cuando lo haces para 70.000"

Quimi, en su caso, ha sido también volver a ese formato de grandes escenarios. ¿Le ha gustado?

Q. P.: Siempre digo lo mismo, nuestro oficio es magnífico cuando tocas para 15 personas y cuando tocas para 70.000. La música popular se inventó para tocar para la gente. Y si tienes 70.000 es fantástico. Pero si vienen 15, pues tocas con la misma ilusión. Lo que cambia sobre todo es la parte técnica. Nosotros hemos tocado para muy poca gente y lo que ha cambiado más de esa propuesta a la que estamos ahora son los micros, los amplificadores, las luces, las dimensiones del escenario. Obviamente, hay que saber tocar en estos escenarios de 20 metros, pero es una cosa que llevas dentro. Por supuesto la energía que recibes es brutal, pero la energía de 300 personas muy contentas porque han ido a ver unas canciones que les gustan mucho, también es mucha energía. La emotividad no es una cuestión de número, sino de intensidad. Por supuesto estoy comodísimo aquí, tocando con mis amigos canciones que he compuesto junto a Manolo, pero también estoy supercómodo tocando mi material en lugares más pequeños.

Quimi Portet y Manolo García, antes de la entrevista.

Quimi Portet y Manolo García, antes de la entrevista. / JM LOPEZ

Canciones "en su estado más puro"

Han hablado varias veces de la importancia de las canciones. ¿Hay alguna a la que estos 30 años le haya dado una nueva vida?

M. G.: Sabíamos de antemano que lo que venía la gente a escuchar eran las canciones en su estado más puro, cómo sonaron cuando se compusieron. A lo largo de las giras vas haciendo versiones, pero lo que mejor funciona es la versión original. Hemos ido a esa idea para complacer al público y a la vez complacernos a nosotros porque es un placer tocarlas como se compusieron. Es muy divertido. Están ahí y los textos, quiero pensar, no han perdido ni un ápice de fuerza. Son muy sinceras y eso es lo que les da esa gracia que la gente hace suya. La canción es auténtica, es de verdad y está hecha con muy buena fe, con el corazón.

Pese al tiempo y esa artesanía, la gente sigue recordándolas de memoria. Eso las hace más especiales si cabe.

Q. P: Por supuesto. Que la gente canten las canciones que compusiste con 30 y pocos años, en tus venadas enamoradas o de insatisfacción social y se lean hoy todavía con emotividad, te aumenta la autoestima. No vamos a negar que en este oficio la autoestima es una parte importante. Puedes ser todo lo humilde que quieras, pero el primer día que subes a un escenario con una guitarra y te atreves a superar el pánico escénico y a cantar en la primera comunión de tu prima, hay que tenerlos bien puestos y hay que intentar convencerles. En nuestro caso ha funcionado lo de las comuniones y el culmen de esa autoestima es ver que en un estadio la gente corea tus canciones que fueron compuestas hace 30 años o 35 años.

Y las cantan coetáneos suyos, pero también nuevas generaciones. ¿Se ven como una unión intergeneracional?

M. G.: Hombre, no les queda otra. Les han apalizado con nuestras canciones en el camino de la playa con el Simca...

Q. P.: O en el Opel Corsa.

M. G.: Sí, les han dado unos vapuleos de música del Último de la Fila y pobres, al final ahí están. Las canciones es curioso, y lo notamos a nivel de calle, que a veces te para una persona y te dice que la canción tal la ha hecho suya. Y esa persona la interpreta a su modo, quizás no es lo que pensábamos nosotros, los autores, pero ahí está. Las canciones una vez salen de ti no sabes a qué puerto van a llegar, pero llegan. Y a la vista lo tenemos. Llega un momento en que ya las generaciones se mezclan.

Quimi Portet y Manolo García, antes de la entrevista con este diario y del concierto en el Ciutat de València con el que cerrarán su gira de reencuentro.

Quimi Portet y Manolo García, antes de la entrevista con este diario y del concierto en el Ciutat de València con el que cerrarán su gira de reencuentro. / JM LÓPEZ

Han dicho con orgullo ese ser rockero. ¿Qué energía especial tiene este género que hace que no se bajen sus artistas de los escenarios?

Q. P.: Dentro de la música popular, que hoy tiene miles de géneros, el rock es el más intenso de todos. Por un motivo muy simple, las guitarras, que son unos instrumentos peligrosísimos, pero que cuando están bien orientadas y bien afiladas son invencibles. Hoy en día hay muchos géneros que no hay guitarras o que van sin músicos y todo es permisible, porque no hay una academia de música popular que diga que instrumentos hay que llevar. Pero la música hecha con dos guitarras, un bajo y una batería y un individuo cantando tiene primero peligro, pero eso le da también una tensión que se transmite al público. Y luego la fuerza y el ritmo del rock con las guitarras eléctricas y la voz, yo creo que eso no se ha superado. Hay épocas que cae un poco en desuso, pero siempre salen unos Nirvana o unos Oasis y cíclicamente irá pasando. Y claro, los carcamales como nosotros que siempre hemos hecho esto sin desviarnos ni un ápice de ese mundo es como los pantalones acampanados, los llevas y a veces están de moda y a veces no, pero tú continuas estando muy guapo.

Dentro de la música popular, el rock es el más intenso de todos. Por un motivo muy simple, las guitarras. Son unos instrumentos peligrosísimos, pero que cuando están bien orientadas y bien afiladas son invencibles.

Antes han dicho que querían con esta gira tener esa esencia de las canciones cuando se compusieron. Sin embargo, ahora estamos en ese ‘boom’ de los grandes espectáculos musicales. ¿Sienten que van un poco a contracorriente?

M. G.: Nosotros queríamos hacer una gira de rock, donde la piedra principal que aguanta el edificio es la canción. A partir de ahí puedes poner lo que quieras. Nosotros hemos ido bastante parcos. No llevamos bailarines. Llevamos una banda de rock y tocamos las canciones. Hay unas luces y funciona. El rock nació en un tiempo concreto, cuando se acababa un mundo y empezaba otro, el siglo había dado muchos porrazos a la gente. Ahí te enganchas y ese es el sentido del 'rock and roll', de seguir en esa ola donde hay una esperanza, unas ganas, una energía y donde el público con sus discos en casa o en el coche o en el concierto pasa un rato magnífico.

El futuro, "no se sabe"

Y ahora que se pone punto y final a esta gira. ¿Qué le depara a El Último de la Fila?

Q. P.: No hemos decidido nada. Era tan espectacular el proyecto que nos hemos permitido no especular sobre el futuro. Lo que es cierto es que hemos grabado toda la gira y en breve vamos a mezclarlo en un estudio y vamos a sacar ese material. Va a ser un recuerdo genial sobre todo para nosotros y también para la gente que le interese. Ese disco nos hace mucha ilusión hacerlo y lo vamos a sacar en noviembre. Ese es un proyecto que tenemos y después Dios dirá. Creo que Manolo hará conciertos, yo haré conciertos y si de vez en cuando nos inventamos algo para hacer juntos, pues lo haremos. Nuestra relación es así de fácil, de natural y como ha sido siempre. Ha sido un placer resucitar esas canciones en un escenario, que es donde una canción realmente vive de verdad y creo que eso nos da gasolina a ambos para seguir en el oficio.

M. G.: Hacer discos no vamos a parar.

Q. P.: Eso, no pararemos.

Pero no será cómo El Último de la Fila.

Q. P.: No se sabe.

M. G.: Todo puede pasar, pero no tenemos esa frialdad. No somos una empresa que calcula para el año que viene qué nuevo producto sacamos. Las canciones es otra cosa. Las ganas de hacerlas o las tienes o no las tienes.

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